Recordando a Francisco de Miranda

El 28 de Marzo de 1750 nació en Caracas, Sebastián Francisco de Miranda, inmortalizado con el título de precursor y apóstol de la independencia venezolana. Era hijo mayor de don Sebastián de Miranda y Ravelo, oriundo de las islas canarias y de doña Francisca Antonia Rodríguez Espinoza, caraqueña. Fue bautizado a los ocho días y confirmado más tarde por el obispo Manuel Machado y Luna.

Su vida que transcurría en la abundancia y tranquilidad de la colonia se vio perturbada por asuntos de linaje, pero su viaje a España en 1771 le devolvió la serenidad espiritual. Soñaba con ganar laureles para retornar y humillar a los criollos y blancos arrogantes de su patria. Luchó con el grado de capitán en la guerra de independencia de los Estados Unidos de Norteamérica, en donde comandó tropas cubanas y norteamericanas, y después de la toma de Pensacola (1781), fue ascendido a teniente coronel. Tras esto paso a Cuba, donde su amigo Cagigal, gobernador de La Habana, intervino en negocios con comerciantes británicos; fue acusado de contrabando y de traición y, además, la inquisición le abrió un proceso por lectura de libros prohibidos. Condenado a diez años de destierro en Orán (dic.

De 1783) logró escaparse y se refugió en Estados Unidos, donde se relacionó con personajes destacados e intentó en vano, hallar ayuda para sus proyectos independentistas. Afecto a la masonería, en la que alcanzó un alto rango, recurrió al apoyo de las principales logias europeas: visitó Francia, Gran Bretaña, Holanda, Hungría, Italia, Grecia, Turquía y Rusia, Catalina II de Rusia prometió ayudarle en sus proyectos independentistas. En 1792 estuvo en Francia y se alistó al lado de los revolucionarios franceses y rápidamente ganó el grado de mariscal de campo y su figuración en el arco de triunfo de París. Participó en la invasión de Holanda y conquistó Amberes (Bélgica en nov. 1792). Acusado de traición tras el fracaso del bloqueo de Maastricht y de la derrota de Neerwinden (marzo de 1793), fue encarcelado, aunque se le absolvió poco tiempo después. Fundó la Gran Logia Americana, que aglutinó secretamente a los partidarios de la liberación de las colonias españolas como Manuel Gual y Bernardo O Higgins.

Volvió a los Estados unidos en Noviembre de 1805 y desde allí preparó una expedición hacia Venezuela, contando con el apoyo del presidente norteamericano Thomas Jeffereson. En febrero de 1806, sale Miranda desde Nueva York a bordo del buque Leander con doscientos compañeros, con el objeto de liberar a su patria. El proyecto político de ese momento de Francisco de Miranda que data de 1790 consiste de la siguiente manera: Miranda propuso un gran Estado que se formaría desde el Mississipi hasta el Cabo de Hornos. El Poder Ejecutivo estaría formado por dos incas que nombrarían los cuestores, ediles y censores, encargados respectivamente de la administración pública, la construcción de caminos, la instrucción y el censo. El Poder Legislativo estaría integrado por dos Cámaras: La Alta o de Caciques, sería vitalicia y designada por el Ejecutivo; y la Baja o de los Comunes sería elegida por los Ciudadanos cada cinco años. Una Alta Corte Nacional sería nombrada por el Ejecutivo; los demás jueces, en los comicios provinciales. Funcionarían los juicios por jurados conforme a los estatuido en Inglaterra y en los estados Unidos. La religión católica sería considerada como religión nacional y la jerarquía del clero la determinaría un concilio Provincial.

Las expediciones de Miranda fracasan por la falta de respaldo de los sectores sociales a su movimiento. La iglesia lo combatió calificándolo de ateo, enemigo de Cristo y agente de los herejes ingleses. Cualquier parecido con la realidad actual es pura coincidencia. Tras la revolución del 19 de Abril de 1810, regresó, junto con Bolívar en Diciembre de ese año a Caracas. Ambos se pusieron al frente del movimiento independentista. Fue miembro de la Sociedad patriótica y diputado del Congreso Constituyente de 1811, donde abogó por la independencia total (5 de julio de 1811), en agosto de ese mismo año sometió a los realistas en Valencia. Nombrado Generalísimo el 28 de Abril de 1812 y Dictador el 19 de Mayo del mismo año, no pudo sofocar el ataque español contra la República; después de varias derrotas, creyó en las propuestas de las autoridades españolas y capituló en La Victoria el 26 de Julio de 1812, a cambio de que se respetaran las vidas, la libertad y los bienes de los venezolanos. Su error estuvo en que capituló sin consultar al resto del ejército y el hecho de que el mismo fue violentado, provocaron la ira de los patriotas contra él, acusándole de traición. Arrestado por éstos en La Guaira el 30 de Julio de 1812, fue entregado a los realistas. Después de permanecer en varias cárceles, a finales de 1813 fue trasladado al Arsenal de La Carraca en Cádiz, España, donde murió el 14 de Julio de 1816 a la una y cinco minutos de la madrugada. Debemos reivindicar a este hombre de talla universal y que dio su vida para tener una patria, debemos recordar el pasado para entender nuestro presente y poder construir el futuro.

Miembro emisora comunitaria Llovizna 95.7 FM.


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Juan Martorano

Abogado, Activista por los Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC).

 jmartoranoster@gmail.com      @juanmartorano

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