La inseguridad

Abordar temas que no son de mi competencia, me producen un terrible problema de personalidad, ya que debo hacer cosas que muy poco me gusta hacer, y una de ellas es la de tener que hablar en serio y con alguno que otro destello de inteligencia y eso para mí es complicadísimo, ya que como lo he manifestado en distinto escritos que he elaborado, no soy muy inteligente que digamos y mucho menos conocedor de los temas sociales o sociológicos que nos atañen al resto del común.



Desde hace un buen rato he querido manifestarme en relación al tema de la inseguridad y las consecuencias de la misma en nuestros barrios y comunidades más desasistidas, pero como he observado que, muy alegremente se aborda el tema de una manera tan deportiva, incluso hasta por los mismos sociólogos y especialistas en la materia, y nos llevan el tema de la inseguridad a otros espacios en donde el tema pierde su esencia y se convierte en mecanismo de chantajes y manipulación política.



Es por ello que, a cada instante observamos, vemos, oímos y escuchamos a personas que jamás ha tenido en su vida la delicadeza de hacer un estudio serio sobre los problemas sociales, hablar con tanta ligereza de la inseguridad y hacer unos planteamientos, tan, pero tan descabellados, que muchas veces he tenido la sensación de que estamos los habitantes de las barriadas de Venezuela en un eminente peligro de exterminio, es decir, si los venezolanos no lleváramos por los comentarios irresponsables, de estos traficantes de la miseria humana, en estos momentos, estaríamos en una notaria, registrándonos para legalizar un grupo de exterminio. Y tal parece que, las declaraciones de algunos cuantos irresponsables estarían buscando que se produjera ese fenómenos, es decir, que se crearan grupo de exterminios en nuestras barriadas, claro, sin la legalización de las que les aludo.



Es cierto que en nuestras comunidades y barriadas más desfavorecidas, hace falta un sistema de seguridad social y unos organismos que nos garanticen nuestros derechos a tener una mejor calidad de vida, pero eso es una cuestión distinta a pretender que, las propias comunidades, seamos los garantes, sin los recursos necesarios y sin unos estudios previos, de los problemas que nos atañen, porque, eso sería como pretender que los habitantes de esos sectores nos convirtamos en jueces y parte de los problemas del control social de nuestras comunidades y barriadas.



Pretender; que los habitantes de las comunidades y barriadas de nuestras parroquias, nos convirtamos en garantes del control social coercitivo de las normas vigentes establecidas del estado, es pretender que se formen, como lo ha creado, el nefasto alcalde metropolitano Antonio Ledezma, grupo de parapoliciales en las barriadas, que sería como la creación y legalización de los grupos de exterminios.



Quizás por no tener los conocimientos exactos y precisos axiológicos de la materia en relación a la problemática social, no soy la persona más indicada para expresar algún tipo de observación en esta o esa materia, pero como miembro de esas comunidades y barriadas menos favorecidas de los beneficios de las riquezas del estado y por saber y conocer de algunas cuantas realidades, que posiblemente, las personas que redactan leyes, crean normativas, hacen reglamentos y aplican sanciones, no conozcan, les voy a decir, algo muy, pero que muy mío.



Allá, donde la razón pierde su valor y se transforma complicidad condicionada, allá, donde el silencio no es ingenuo, sino consciente de algunas realidades, allá, donde el amigo y el enemigo se confunden por la línea fronteriza imaginaria de la consanguinidad, no se podrá tener jamás una verdadera justicia social, porque los interés sentimentales privan a los interés colectivos y por más razón que tenga una comunidad, para pedir seguridad, siempre privara el silencio de la sangre que llama y nadie puede obligar a una madre o a una familia que entregue a la jauría sus seres queridos, así sean los más despreciables seres de la tierra. Así se vive en nuestros cerros y comunidades más desfavorecidas la inseguridad que pregonan por ahí. Y Si alguien tiene algo mejor que decir que se lance haga su exposición.



Hasta la victoria siempre



CHAVEZ, SOCIALISMO O MUERTE



¡VENCEREMOS!


cabacote@gmail.com


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Jesus Chua Espinoza


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