La locura nuevamente


Habíamos tenido un tiempo de relativa calma luego de derrotados el paro cínico y el sabotaje petrolero. Las movilizaciones opositoras parecían extinguirse y su carácter violento se había reducido a expresiones aisladas. Las faltas de respeto en restaurantes y otros sitios se detuvieron y sólo quedaron los gritos de los irredentos y de aquéllos dirigentes con serios problemas hormonales en el estado Miranda y algunas de sus alcaldías, aparte de los desvergonzados de oficio del pasado: ladrones de toda ralea, asesinos de estudiantes, violadores de derechos del pueblo, amorales de todo tipo, a quienes los delincuentes de la coordinadora golpista han querido elevar de nuevo a la condición de líderes, en un intento por continuar un engaño imposible de mantener.

Pero a raíz de lo que ya es muy claro para todo el país: que las firmas legales recogidas no alcanzan la cifra de convocatoria del referéndum revocatorio, la dirigencia asesina y dictatorial de la llamada coordinadora ha decidido “tirar el resto” y efectuar todos los esfuerzos posibles para, por cualquier vía, derribar al Gobierno Constitucional del presidente Chávez. Movilizaciones violentas de calle, en las cuales se queman cauchos y basura en esquinas y avenidas de algunas urbanizaciones, se irrespeta a las fuerzas de orden público del Estado, se arremete contra militares en acciones previamente planificadas para ser filmadas por periodistas que abandonaron hace tiempo su profesión y se vendieron cual prostitutas al mejor postor, se violentan las reglas establecidas y que en los gobiernos anteriores era imposible desacatar. Manipulación descarada de los medios de comunicación nuevamente con la transmisión de imágenes arregladas o de otras manifestaciones y el persistente uso de la mentira y la calumnia. Llamados a los organismos internacionales para que nos invadan o se posesionen de nuestras instituciones gubernamentales y las manejen en función de los intereses de esa oposición asesina y corrupta.

La oposición no recogió las firmas que ha debido ni en la forma debida. Por eso no habrá revocatorio. Las firmas de los muertos no valen, las firmas de los menores de 18 años no valen, las firmas de quienes no estén inscritos en el registro electoral no valen, las firmas de los extranjeros no valen y las firmas falsificadas tampoco valen. Eso es así en todas partes del mundo, ha sido así siempre y seguirá siendo así, sin importar los descabellados argumentos productos de mentes muy enfermas o de descarados sin ninguna ética ni moral. Si alguien firma por mí, esa firma no tiene ningún valor. Es inaudito que alguien diga que si una persona firma por otras hay que presumir la buena fe. ¿La buena fe de quién? ¿Del falsificador? Para estos orates de la oposición hay una supuesta buena fe en quien falsifica. ¿Qué harían si alguien les firma un cheque y cobra el monto respectivo? ¿Presumirían la buena fe o lo denunciarían en PTJ.

Sinceramente no entiendo cómo puede existir gente decente y razonable que les haga el juego a estos delincuentes falsificadores de firmas. Si hubieran realizado en Estados Unidos la mitad de los exabruptos que aquí han hecho, estarían presos como delincuentes electorales que son y con multas millonarias. Repito, por si no se ha entendido: El referéndum revocatorio no existía en el pasado. Si el Presidente no nos gustaba, teníamos que esperar que terminara el período para tratar de elegir un presidente distinto. Eso jamás se pudo durante 40 años; había que elegir a un adeco o a un copeyano. Hoy existe el referéndum revocatorio porque fue incorporado en la Constitución por el llamado “chavismo”. No lo incorporó Ledezma, corrupto que reprimió bastantes manifestaciones cuando fue gobernador de Caracas. No lo hizo tampoco la gobernadora de Miranda, ni las alcaldesas de Chacao y Baruta, ni el gobernador del Zulia, ni los traidores de la gente de petróleo. Pero para convocar a un referéndum revocatorio hay que recoger unas firmas. La gente tiene que firmar, nadie puede firmar por ella. Eso es tan claro que no requiere explicación, no vengan con el cuento de que es una nueva regla. No pueden firmar los muertos, ni los menores de edad, ni los no inscritos en el registro electoral. No se puede aceptar firmas falsificadas. Quien no sabe escribir tiene que poner su huella de manera que ésta se pueda examinar. Si la coloca en forma que hace imposible su comprobación, no es válida. No habrá revocatorio si no recogieron las firmas. Ellos mismito se mataron.


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Luis Fuenmayor Toro


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