El imperio del capitalismo globalizado es un sistema aberrante surgido de la prepotencia del dinero por encima de todos los valores de la naturaleza. Los pueblos ricos y pobres se han visto forzados inexorablemente a padecer los mandatos del capitalismo voraz sin alternativa alguna. Se constituyó en dictadura impuesta al mundo entero sin límites ni reglas, leyes ni principios diferentes de la avaricia insaciable de dinero y de poder omnímodo. Este sistema llenó al mundo de hambrientos, de miseria, de explotados, de engaños y desesperanzas sin miramiento alguno hacia la condición humana. Para paliar las desgracias de la pobreza, los pueblos empobrecidos se llenaron de deudas impagables, canceladas con dolor y sangre varias veces sin poder alcanzar la redención de la misma que ha perseguido a esas economías escuálidas como una verdadera maldición, deuda eterna que llamó el Comandante Fidel Castro.
La crisis actual del capitalismo agrava la situación los pueblos empobrecidos. Siguen viviendo su miseria sin esperanza, inveterada, y se agregan las repercusiones derivadas de la irresponsabilidad de los agiotistas que se sirvieron de los puestos de poder para lanzar la economía del mundo por el desfiladero de sus ambiciones. Se esperan hambrunas, epidemias, consternación. Y todo, derivado del abuso del poder conferido por el sistema capitalista. Qué papel tan triste el de Greenspan y Bush al haber conducido el la economía del imperio, hacia el despeñadero. Fingiendo ingenuidad confiesa el irresponsable Greenspan ante el Congreso estadounidense que “no vio” lo que iba a suceder.
Es indispensable tomar las declaraciones de Greenspan y de Bush por coautoría, como una confesión de culpabilidad por las desgracias que amenazan al mundo ante la debacle financiera. Los actos que han conducido a esta desgracia constituyen crímenes y criminales los responsables que dirigieron la economía por ese camino y los usureros que se llenaron de dinero expoliando a los pueblos. Y merecen castigo.
No contentos con el daño ocasionado, han presionado al gobierno estadounidense, para mantener el estamento económico capitalista, hasta lograr la donación de más de un millón de millones de dólares cuyas repercusiones se distribuirán por el mundo entero. A cada uno de los pobres del mundo corresponde una cuota.!Qué vergüenza ¡
Se requiere un movimiento mundial de los pueblos para lograr el enjuiciamiento de los criminales. Se requiere que los pueblos deudores de créditos usureros de la banca internacional se nieguen a continuar pagando la deuda eterna. Se requiere apelar a la responsabilidad moral, inherente a la ostentación de un puesto de gobierno, en este caso impuesta por el imperio capitalista. Las muertes derivadas de esta crisis del capitalismo merecen ser juzgadas en la Corte Penal Internacional.