La próxima confrontación

Desde luego que ahora las cosas no se van a quedar de este tamaño.

Todo lo que no se logró el jueves 10 de octubre en la marcha pacífica, unitaria, por la libertad, la pureza y el rescate de la decencia y las buenas costumbres, se conseguirá en el siguiente evento organizado por el bloque de la alta sociedad civil, las ONG, los partidos emergentes, los repotenciados y los que son lo mismo de siempre.

Aún no se puede asegurar a ciencia cierta si la próxima confrontación será el 21 de octubre o se fijará para el mes entrante, aprovechando que los habitantes de la urbanizaciones de Caracas se encuentran agitados y con ganas de seguir en la vaina. Lo único seguro es que diciembre no conviene debido a la repartición de dividendos, bonos anuales y utilidades (aguinaldos, para los menos afortunados), además de las hallacas y los regalos. Por otra parte, los líderes deben disfrutar merecido descanso en Miami, Fort Lauderdale o también donde Orlando (Urdaneta, naturalmente).

La necesidad de una nueva confrontación es de un imperativo tan elemental que resulta redundante repetir las causas.

Sin embargo, para que no se diga que somos intransigentes, resumiremos las exigencias básicas, tal como las proclaman la organización "Mujeres al borde de un ataque de locura" y otras Organizaciones No Gubernamentales.

La primera demanda es que se vaya Chávez. La segunda, para que no quepa ni un jerónimo de duda, es que Chávez se vaya. La tercera, por si acaso alguien no ha entendido, es que Chávez agarre sus peroles (o se los manden después) y se largue.

La siguiente exigencia es la privatización de Pdvsa en el entendido de que el comprador, así sea socio de Bush padre, se comprometa a respetar la méritocracia, es decir, a mantener los privilegios de la plana mayor.

Además se plantea la liquidación inmediata de los círculos bolivarianos y el rescate de las propiedades invadidas por la chusma para devolverlas a los antiguos invasores agrícolas y pecuarios.

Por último, nadie y menos esta tiranía comunista, genocida y totalitaria, puede negar el derecho de los ciudadanos decentes a protestar contra la implacable censura que impide la libertad de prensa y la expresión pública de las ideas.

Como dijo Castro (Orlando) aquí estamos y aquí seguimos.
Periodista




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Augusto Hernández · Últimas Noticias Lunes 14 de Octubre de 2002


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