Escritura, instrumento dialéctico

Hay que escribir, tiene que ser un denominador común en esta etapa histórica. Es el momento de las situaciones extremas donde una sociedad parece atormentada por los conceptos ideológicos y, estos argumentos se expresan en diferentes perfiles. Lo cierto es que el hombre de nuestro tiempo es un perseguido de la soledad, el desamor, la locura y otros abismos. Algunos pensamientos toman nuestra conciencia para llevarnos hacia un mundo de tempestades y de esta manera tocar nuestra existencia.

Estamos viviendo un mundo político de máscaras donde no hay ningún vencedor, la mayoría de los latinos carecen de un mundo interior y recurren a la cirugía para operarse y tener un gran parecido con los europeos, porque, no poseen una identidad propia. Nos encontramos en un mundo de equivocados, un caso lo tenemos en Leopoldo López Mendoza.

Por eso, debemos leer textos de distintas concepciones, pero siempre he insistido que es difícil contextualizar algunos criterios porque no hay una ideología de Estado y cuando tenemos un presidente que busca concretarla, muchos lo protestan con argumentos absurdos, olvidando a Europa. Es importante, comenzar a leer nuestras vidas y tener unos libros para recapitularla. Siempre he leído a Vargas Llosa hasta el momento en que empezó a ofender al presidente. Vendí en una mercadería todas sus obras a bajo precio. En su juventud era un referente de la izquierda y muchos demócratas lo leían para aprender algo de sus ciclos. Porque su obra es un tiempo encerrado en varios ciclos. Precisamente ingresé a La Asociación de Escritores de Venezuela presentando varios escritos con su referencia. Ahora, leo sobre política y al escritor español Carlos Castán, quién se ha constituido en un nuevo Quijote de La Mancha por sus tramas muy bien trazadas.

En Venezuela, nos encontramos construyendo un nuevo edificio que es el Estado por exigencia del mundo internacional y globalizado. No es fácil trabajar frente a una diversidad de corrientes y posturas dialécticas, donde se conjugan el fascismo con la democracia social como un solo bloque critico. Es una ironía, ya que nuestros creadores se encuentran infectados por fobias múltiples que podan los territorios de opinión y el rol pedagógico de los nuevos líderes intelectuales muchas veces alcanzan la marginalidad.

La elección política de los intelectuales no es fácil, ya que algunos no entienden que estamos reorganizando fases determinantes para nuestra identidad nacional. Necesitamos escritores que escriban y silencien a los factores de la anarquía social. Necesitamos narradores que tracen su pluma y tomen las ciudades del interior e incursionen en sus dominios para darnos un nuevo estilo en las letras venezolanas. Hay que plantear una mirada totalizadora de la nueva narrativa y enhebrar una visión englobante de las letras, sin manipulaciones e intrigas.

*escritor/filósofo
emvesua@cantv.net
emvesua1@hotmail.com


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Emiro Vera Suárez


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