¡Ya no hay curas!

Puede ser que parezca sin mucha relevancia la nota propuesta hoy a los lectores. En realidad, tiene su pequeña importancia, por lo menos a largo plazo, para el porvenir del mundo entero, y no solo de la Iglesia Católica.

¿De qué se trata? De la disminución considerable de la cantidad de sacerdotes.

La tendencia a la baja ha comenzado en Europa occidental. Allí el promedio de edad de los sacerdotes esta en torno a los 70 anos. Concretamente, este dato significa que, dentro de menos de 20 anos mas de la mitad de los sacerdotes que hoy todavía quedan, estará fuera de servicio. Ya es cada vez mas común, en Europa, ver la reagrupación de cinco, y hasta de veinticinco parroquias, confiadas a tan solo uno o dos sacerdotes. Ellos tienen cada vez menos importancia directa. La vida de la comunidad cristiana local se confía a la actividad e iniciativa de gente seglar, es decir de hombres y mujeres que no son religiosos. En América Latina las cifras no son todavía tan desfavorables, pero cualquiera sea el esfuerzo para modificarlas, la misma tendencia parece irreversible aquí y casi en el mundo entero.

La primera reacción dentro del cuerpo eclesial va hacia el temor: "¿Cómo vamos a hacer?..." No hay duda de que esta escasez va a modificar fundamentalmente el rostro de la Católica, la cual esta acostumbrada, desde hace quince siglos, a navegar con un liderazgo casi exclusivamente sacerdotal. Sin embargo, lo curioso es que la situación nueva puede anunciarse con mucho optimismo y esperanza: gracias a Dios, en el mundo entero, ¡va a disminuir este poder en lo que tiene de anti-evangélico! Tanto los creyentes como los que "no creen en los curas" podrán celebrar juntos el nacimiento de una Iglesia menos clerical, donde la transmisión del mensaje descansara mas en la libertad y la fuerza de la convicción, y menos en el conformismo sociológico, el manejo de instituciones, estructuras materiales o económicas, que suelen movilizar tiempo, gente y justificadas criticas.

Todavía no estamos preparados para este tremendo cambio de mentalidad, el cual modificara la Iglesia desde el poder pontifical y episcopal, hasta la cabeza cristiana o anticristiana del mas humilde (in)creyente de hoy. ¡Espera y esperanza! Sacerdote de Petare


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Bruno Renaud


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