¿A qué temerle?

 
El proceso de demonización, que se lleva a cabo en contra de Venezuela, desde las agencias de noticias internacionales y en complicidad de medios locales internos y externos, debe tener una respuesta más práctica y acertada. Cualquier información positiva de la marcha del proceso revolucionario es bloqueada inmediatamente y sepultada en las catacumbas del olvido mediático, cuando por el contrario, la generación de una matriz negativa, sustentada sobre mentiras es difundida hasta el cansancio a nivel global.

A esta agresión, se le debe responder con una similar. Si las agencias internacionales de noticias al servicio del imperio, solo informan mentiras y calumnias, es menester controlar sus difusión en el territorio nacional, primeramente: la emisión de cualquier información referente al país, su gobierno, la economía, la política, la política social, y el estamento militar, debe insertársele al lado una información objetiva sobre el asunto tratado, con carácter obligatorio en el medio que la difunda. Esto, en acatamiento a la Constitución, en lo referente a la información veraz y objetiva y al derecho del pueblo de estar bien informado. Por otro lado, en el orden internacional, agencia que falsifique la información o la deforme, debe ser prohibida su representación en el país. No es posible, que el enemigo esté utilizando el propio territorio nacional. Para atacarnos impunemente.

En otro sentido, es cierto que la mayoría de los países amigos, tienen sus propias agencias de información, lo prudente seria, establecer contactos directos con esas agencias, para la difusión internacional del acontecer real nacional. La ley de responsabilidad de Radio y Televisión, y el código de ética de los periodistas, tiene suficientes elementos reguladores, para hacer valer el respeto a las normas jurídicas, con diferentes sanciones. No es posible, que periodistas, con intereses políticos, se pongan al servicio de causas contrarias a la nación. Poniendo en riesgo incluso hasta la vida de los ciudadanos, y manipulándolos para lograr objetivos anti pueblo. 

No debe importar que califiquen como sea esa acción, total, ya tienen tiempo haciéndolo y no ha pasado nada. Han vendido a nivel interno y externo la imagen de: dictadura, represiva, anti popular, comunista, derrochadora y hambreadora del gobierno popular de Venezuela. Cosa que se ha caído por el peso de tamaña mentira.

Es por eso, y por la salud de los Venezolanos y la gente seria del mundo, que se le empiece a poner un coto a tanta mediocridad interesada de mentiras. Las agencias internacionales de noticia, y sus agentes internos deben ser rechazados y desenmascarados tal cual son: mentirosos, tarifados para inventar calumnias y generadores de matrices infamativas para defender los intereses de su amo imperial y oligárquico. Es hora de tacarlos en la médula de sus interese mercantilistas. Es más los medios internacionales de información que se transmiten en el país, y violen las normas de información, deben ser prohibidas su difusión por el espacio aéreo nacional o por cable. Ya basta de tanta permisividad. Eso, más que democrático, es hacerle concesión al enemigo en la guerra mediática.


 



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Javier Monagas Maita


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