Venezuela fábula: ¿Dictadura o democracia? ¿Niños sin lengua?

Si todos votan, la democracia enturbian. Democrática es la encuesta. A otro perro con este hueso.

Eligio Damas



Primer escenario. La perspectiva desde afuera. Hay una dictadura.



Muchos periodistas libres e independientes y hasta gente común que a Venezuela llegan, sin una pauta ni un perjuicio, pero si muy mal informados, a las pocas horas de estar entre nosotros, se vuelven un enredo.

En casi toda Europa, empezando por España, desayunan y almuerzan, con la prédica mediática, según la cual, en este país hay una feroz dictadura; miles de opositores andan escondidos, en las catacumbas, víctimas de tenaz persecución. Las cárceles están llenas de inocentes por sólo hablar, de abusos y atropellos del gobierno.

Si el visitante procede del norte, la confusión crece; allá recomiendan no venir a Venezuela; porque sus vidas corren peligro, el comunismo controla todo y sus cámaras, dólares y enseres personales, pueden ser confiscados sin procedimiento legal alguno; si es que tienen la fortuna de regresar vivos, aunque sea desnudos y en pelota.

En la Asamblea Nacional, que es el organismo legislativo, no había hasta hace poco gente opositora- no está permitido- pero un pequeño grupo de valientes, corriendo todos los peligros del mundo, como quien pasa de la cima de una montaña andina a otra, sobre el filo de una navaja, optó por declararse en rebeldía; y presos o clandestinos no están, por la fuerza moral y política que les respalda. Los niños todos, están en campos de concentración, donde se les adoctrina y obliga a cantar “patria, socialismo o muerte”

Segundo escenario. En lo interno. Nadie puede expresarse.

“Chávez es un dictador de siete suelas y la venezolana una sociedad pisoteada”.

Y no lo digo yo- no vaya a creerlo- dice un opuesto al gobierno, en un cafetín del este caraqueño, donde la “vida es más sabrosa”. Vea Globovisiòn, Radio Caracas; escuche cientos de emisoras y lea por lo menos treinta diarios, para que confirme mi opinión; ellos expresan todos los días, lo mismo que ahora digo. Y denuncian las malas políticas del gobierno y sus desmanes. Ese que está allá sentado, de camisa verde, lo dice cada vez que se le antoja, por RCN de Colombia; aquel otro por CNN en español. Y se lo digo, que les conozco, escucho y veo todos los días aquí, tomándose sus cafés; el riesgo que desafían es inmenso. Porque el periodismo secuestrado está.

Vaya, no se amilane, hable con ellos, que le confirmarán que no hay libertad; la democracia está enterrada y polvo hecha.

Ahorita mismo, estuvo en este rincón, equipo de un canal televisivo que hace oposición; en vivo y en directo, hemos dado mueras a Chávez y pedido a los venezolanos que lo saquemos. En eso, esos periodistas extranjeros participaron ¡Esto no lo aguanta nadie! Por eso uno quiere irse a Colombia, al norte, sobre todo a Miami, para hablar con libertad, sin molestias. Si esto sigue, nos volveremos mudos y los niños nacerán sin lengua.

Tercer escenario. Lo electoral opositor. Cogollo es democrático.

Borges, un dirigente opositor, se reunirá, según ha expresado, con Manuel Rosales, el conocido erudito, para, entre los dos, decidir quienes serán sus candidatos para las elecciones de noviembre. El segundo de los nombrados, muy democráticamente, ha fijado posición; los candidatos serán aquellos que él, en contubernio con un tal Barboza, un político cubierto de orín y dos o tres anodinos más, escogerán.

Otros opositores, no porque sus principios rechacen las mencionadas fórmulas, pero sí por lo que angustia el quedar por fuera, proponen que se hagan encuestas. Según estos, al encuestar, que no es más que entrevistar a pequeños universos, escogidos previamente, no vaya ser que se enturbie el caldo, se aplica un procedimiento altamente democrático. “Mucho más”, vaya usted a creerlo, “que permitir al todo que emita su opinión”. Porque sin que lo digan a voz en cuello, pero si con sutileza, la democracia no es un asunto de muchos.

Para la oposición, la democracia es una cuestión de clase, de tronío, como dijese un español.


Cuarto escenario. Cuando el pueblo vota muere la democracia

Chávez y sus seguidores, hordas al fin, sobreponen la cantidad a la calidad. Votan los de la chusma y hordas partidistas del orden de los dos millones quinientos mil militantes. ¿Qué puede salir de aquel berenjenal, merienda de negros, contubernio masivo de inconcientes? ¿Se puede pensar qué eso es democracia? ¿Qué sabe la mugre de jabón? ¿La chusma de libertad o democracia? ¿Quién dijo que los mugrientos deban decidir las cuestiones de alta política?

En conclusión, cualquiera recién llegado se enreda; los opositores llaman al oficialismo dictatorial, pero es como un correr de venados tras los perros; por eso el enredo dura pocas horas; basta estar poco tiempo aquí, si es sano y libre, para que se le aclaren las cosas. Porque con la libertad y la democracia, no puede uno, a capricho o la medida, hacerse un traje. A otro perro con ese hueso.

pacadomas1@cantv.net


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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