Evo Morales: Sánchez de Lozada no renunció, el pueblo lo corrió

Gonzalo Sánchez de Lozada no renunció, "el pueblo lo corrió", pero ahora hay que estar atentos para que no haya un final con impunidad, porque ésta es una batalla larga contra el mercado y las trasnacionales, dice Evo Morales.

La tarde de este viernes era de tensa espera en Bolivia, con la virtual huida del presidente Sánchez de Lozada, quien sin dar la cara dejó en manos del Parlamento la resolución de la crisis: búsqueda de un consenso ante la emergencia, en horas de reuniones y consultas para evitar cualquier intento golpista y lograr una salida constitucional, pero sin dejar afuera a los protagonistas del levantamiento popular en Bolivia.

En ese contexto, La Jornada habló telefónicamente con Morales, diputado indígena y líder del Movimiento al Socialismo (MAS), quien se encontraba en Cochabamba, la tercera ciudad del país, deliberando con el llamado Estado Mayor del Pueblo.

Este líder de los cultivadores de coca de la región de Chapare, en el centro de Bolivia, quien obtuvo un histórico apoyo en las urnas hace poco más de un año, es uno de los dirigentes más destacados en estos días, con una fuerte presencia a nivel nacional.

Con Felipe Quispe, también indígena como él y con quien se ha enfrentado en algunos momentos, se convirtieron en cabezas visibles de la rebelión, en una unidad difícil pero que resultó efectiva a la hora de la gran insurrección popular que se inició hace un mes y fue creciendo hasta paralizar La Paz y otras ciudades.

Pero comienza ahora otro momento, no menos complejo, mientras corrían especulaciones sobre un posible golpe de Estado auspiciado por Washington, que -dicen- no se resigna "ni entiende el golpe a la mandíbula que le dio un pueblo pobre y olvidado".

"Sánchez de Lozada escapa, huye como rata, pero nosotros decimos que no puede haber un final con impunidad para quienes sembraron muerte entre nuestros hermanos. Lo que él cometió aquí son delitos de lesa humanidad; recién estamos conociendo realmente la cantidad de víctimas. Estamos dispuestos a ir a donde debamos ir, si es posible a las cortes internacionales, a la Corte Penal Internacional", señala Morales, quien representa a miles de familias aimaras y quechas que viven del cultivo de la hoja de coca.


"No puede ser que en Bolivia nadie haya pagado por crímenes contra el pueblo", dice. Morales prefería no cantar victoria sino mantener cautela, a la espera de la sesión del Congreso: "No es sólo decir que el Goni renunció, como si lo hubiera hecho por su voluntad. Es el pueblo boliviano el que lo corrió, porque a pesar de las matanzas estuvo de pie y cada vez movilizando a más sectores. Esta ha sido una enorme derrota para ese poder de mafias, pero tenemos que estar atentos. Hay una historia en Bolivia que nos llama a estar alertas. Por eso nos mantuvimos aquí reunidos con el Estado Mayor del Pueblo, porque éstas son horas muy decisivas, de aquí a mañana y de ahí adelante".

El Estado Mayor del Pueblo considera que el sucesor de Sánchez de Lozada debe convocar a todos los sectores protagonistas de estas jornadas, que comenzaron hace más de un mes en la llamada "guerra del gas".

Terminar con las mafias

"No se trata sólo de una renuncia, sino de acabar con historias de mafias, de corrupción, y también de acabar para siempre con la impunidad -insistió. Se ha ganado mucho, una enorme batalla, pero no aún esta guerra que nos llevó a todos a estar en las calles y en las rutas. Hemos logrado consensos sobre diferencias, pero éstas pueden volver a ser agitadas. Este triunfo popular debe ser un ejemplo a escala nacional para continuar en nuestra labor de unidad, para avanzar en la organización, en la movilización", añadió.

Aclaró sin embargo que "el MAS no planea cogobernar con nadie. Hemos sido protagonistas con nuestros hermanos, y nuestra voz y demandas deben estar allí, pero difícilmente podríamos compartir gobierno, porque hay grandes diferencias de todo tipo".

Cualquier proyecto en Bolivia debe estar consensuado con todos, "integrar a todos", sostuvo, y precisó que el Estado Mayor del Pueblo consultará cada paso con sus bases, y que existe convocatoria a reunión nacional.

Detrás quedan decenas de muertos y centenares de heridos. Evo Morales pertenece a una familia indígena de la comunidad aimara y a los 43 años disputó la presidencia con el empresario multimillonario que terminó siendo corrido por la insurrección, a la que no pudo vencer pese a la brutal represión.

En las elecciones de junio de 2002, como candidato del MAS, Morales llegó hasta el final, pero su posibilidad se vio frustrada por una votación del Congreso, sometido a presiones de la embajada estadunidense. El gobierno de George W. Bush amenazó suspender la ayuda a Bolivia si Evo ganaba.

Morales surgió como dirigente en Chapare, en el trópico boliviano, en los 80. Allí viven productores de la hoja de coca, de uso tradicional en las comunidades indígenas como medicina, para resistir las alturas y también la desnutrición, gracias al porcentaje de calorías y carbohidratos que contiene.

Son "los países ricos, con sus productos químicos a los que nosotros no tenemos acceso, los que la convierten en droga, en cocaína. Por eso luchamos para terminar con esa hipocresía, que nos convierte a nosotros en culpables", ha afirmado Morales, electo en 1997 diputado por el MAS.

"Bolivia tiene casi 8 millones de habitantes. La mayoría somos quechuas, aimaras, guaraníes. Por eso los pueblos originarios, campesinos y trabajadores, luchan para cambiar el modelo. Hemos visto que es posible construir un movimiento político alternativo a las políticas neoliberales, gracias a la conciencia del pueblo y a las organizaciones sociales del país. Este sistema y este modelo significan la destrucción de los pueblos, por eso este levantamiento", asegura.

"Hemos luchado contra las trasnacionales -recuerda-, el poder hegemónico mundial y sus representantes aquí, y también contra el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, instrumento económico de dominación, sometimiento y recolonización. Hemos luchamos contra proyectos militaristas como el Plan Colombia, por eso quisieron aterrorizarnos con masacres y represión".

Ahora "tenemos claro que el gran problema es que la próxima guerra aquí no sólo va a ser por los recursos naturales, como petróleo, gas y agua, sino también por el mercado. (...) siempre dijimos que había que librar esta batalla para que el mercado sea controlado por los pueblos y no por las trasnacionales. Bolivia ha dado un paso, con mucho dolor y mucho sacrificio", dijo por último.


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Stella Calloni/La Jornada/rebelion.org


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