La Iglesia, de lejos el mandato de Jesús

La influencia de la posición del papa actual, parece probable que disminuya a medida que los miembros más ancianos de la jerarquía se retiren o mueran y sean sustituidos por administradores más en contacto con las necesidades de sus pueblos y los cambios sociales que las personas exigen.

Hay razones para esperar que las organizaciones religiosas se conviertan en una poderosa fuerza en la lucha hacia el control de la población. Especialmente cuando vallan reconociéndose de modo más general su importante papel en los sufrimientos del pueblo ya sea por negligencia, complicidad u omisión.

Los “jefes religiosos” pueden ayudar a superar los tabúes capitalista culturales, políticos en la lucha hacia el control de la población, ya no, insistiendo en el sistema de la oligarquía, sino, más bien en el mejoramiento de la calidad de vida. Y aun, cuando la jerarquía católica no ha cambiado su política oficial de falsa moral, muchos sacerdotes están seguros que el cambio revolucionario es un clamor general que tienen que aceptar.

Dentro de la comunidad de la iglesia, por lo menos de América Latina, se ha producido recientemente una esperanzadora revolución en el pensamiento y la acción sobre problemas humanos, especialmente relacionados con la ignorancia y la pobreza, entre los cuales se ha hecho dominante el interés de la calidad de la vida en las zonas rurales y urbanas, el deterioro ambiental el saqueo de la biodiversidad, la dependencia económica, ha logrado, que sacerdotes protestantes católicos estén cada vez mas al frente del reconocimiento que el socialismo tiene como alternativa de vida. Dada que la decisión esta destinada a ser cambiada por voluntad de los pueblos, hubiera sido más honorable que la jerarquía de la iglesia se sume al mandato de las gentes en vez de estar haciendo oposición por mandato de los políticos de ayer.

La voluntad de la población por muy extrañas y mal recibidos que puedan resultar para los jefes de la iglesia, por alguna de sus consecuencias, en estos momentos debe ser considerada, a mi parecer como uno de los instrumentos de la Divina Providencia que deberíamos celebrar y no rechazar.

El apoyo que algunos dogmas superados reciben entre los católicos oligarcas, especialmente dentro de los políticos imperialistas, respaldados por la iglesia, que ayudan todavía a detener las iniciativas efectivas sobre los problemas de las poblaciones sudamericanas como un freno por parte de las Naciones Unidas que utiliza a la iglesia católica para disimular las invasiones.

La iglesia debe afirmar que la pobreza extrema ha de equilibrarse pronto con el cambio al socialismo, es decir, que el capitalismo debe ser anulado en los sermones de la Santa Misa. Esta es una responsabilidad de todos de cualquiera sea su raza o religión. La iglesia ha de reconocer y afirmar por todos los medios a su alcance su interés por las gentes, su bienestar y su felicidad, mas que por la doctrina, el dogma y la ley del imperio canónico.

Ya es hora que la iglesia deje de actuar como un niño reacio al que siempre hay que estar arrastrando al presente.

Para quienes en el mundo de la religión, están interesados en ayudar a la revolución, una de las vías de acción es trabajar al lado de las mayorías de las gentes, con las misiones ya establecidas utilizando métodos de verdad, honestidad y fe para orientar las actitudes. En el mundo de la iglesia la fragmentación de sus miembros, el surgimiento de nuevos grupos religiosos, su falta de carisma, su falta de organización y sus costumbres tradicionales están limitando su credibilidad con el pueblo.

La economía neoliberal que caracteriza a los Estados Unidos, es una extensión natural de la iglesia católica del mundo, muy relacionada con la arrogancia que caracteriza a los jefes de la iglesia. Dado que las raíces de nuestros problemas son en gran parte religiosas, el remedio debe ser también esencialmente religioso. Llamémosle así o no.

La tradición religiosa ha tenido un importante papel en la extrema pobreza que caracteriza a nuestros países y, siempre la responsabilidad la dejó a otros, el agua bendita jamás le llego al pueblo, había que comprarla por tanques, solo sirvió para que la jerarquía eclesiástica se lave las manos por los siglos de los siglos.

Los imperios siempre colonizaron con la ayuda de la iglesia, son el cuerpo de las fuerzas armadas invasoras, encargadas de justificar la pobreza y la miseria como celestial

POR EL CAMINO DE LA REVOLUCION DE LA MANO DE DIOS.

rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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