Hayacas si; pero mirra, incienso y oro no

Ya Ana mi consorte, me pegó un grito descomunal, que me dejo mas noqueado que a Jorge Rodríguez, cuando comenzó a ver los primeros eximpol del 2D: ¡Mijito deja la escibidera y venite a comer hayacas a que mamá!, y razón no le falta; pero me he puesto a pensar y podrá este flamante Vicepresidente y subcomandante en jefe del PSUV, también darle un parao a lo que ha venido haciendo, pá ponerse tranquilamente a hervir hayacas, con el hervidero que tiene por dentro, al no poderle entregar al camarada Chávez, en bandeja de plata una suculenta hayaca llanera ,sino una victoria de mierda??.

Yo pá comer hayacas a que mi suegra, tengo que largar el forro amarrando todo lo que se les ocurra envolver con las hojas de bijao, de aquí hasta el 31, en esa casa de locos en que se transforma la cocina de malala en estos días; pero podrá con la misma tranquilidad desamarrar el royo mediático que le han armado el FBI, el Espicospado, Nixon Moreno, El Rey de España, Uribe y los coñitos de las manos blancas, al circunspecto Ministro William Lara, quien todavía anda más enrredao, que perro en patio e bolas criollas, con el guiso manío, que le metió a Chávez y a todo el Comando Zamora, con lo de las encuestas de 60 – 40 a favor de SI.

De seguro que yo tendré la tranquilidad de comerme una de puerco bien cargada y encomendarme a Dios; pero nuestro amigo Diosdado se podrá atragantar igualito, después de la tragaá, que le daría Chávez, cuando a las 12 de la noche del 2D, le dijo ¡mi comandante le vengo a decir adiós, porque allá en Barlovento, Ocumare del Tuy y en todo los Altos Mirandinos, también estamos muertos!

A la mía que le pongan huevo, como se las comen los gochos; pero con la tortilla que puso la jurista Cilia flores, cuando se le ocurrió meterle 36 más a la canasta, esa no se las podrá comer, ni que su mancebo se las traiga full vegetariana de la India.

Yo me sentaré con Tito mi vecino en el enlozao de mi casa, a escuchar las gaitícas de siempre, aquí en mi Barrio del Empedrao; pero podrá hacer lo mismo Mario Iseas, el gaitero mayor del desentonado parlamento, quien a cada jornada de “parlamentarismo de calle”, la cerraba con el broche de oro de su gaita, ¡por la reforma y por Chávez!

En fin, yo podré tranquilamente por ahora dejar de escribir, como en efecto lo haré, y hacerle caso a mi mujercita, pero estos personajes y todos aquellos que andan dejando huérfana a esta derrota, podrán también comerse sus hayaquitas, pero con el trago amargo de saber que en Enero, a ellos, los Reyes Magos no les traerán, más mirra, ni incienso y mucho menos oro.

¡Feliz Navidad!

douglas.zabala@hotmail.com


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Douglas Zabala


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