Los Contratistas

Los mercenarios, ejércitos de asesinos a sueldo, organizados como autenticas firmas comerciales, en el rublo de servicios de seguridad, aprovechando el relajo que significa el ejercicio de la libre empresa en un estado tan inmoral como el estadounidense; los que actúan impunemente en el orbe, sobre todo en Irak y Colombia, bajo el eufemismo de “contratistas”, poniendo en practica lo que hollywood ha babeado sobre sus hipnotizados súbditos como la “cultura a juro”, han dado un salto adelante para asegurarse el futuro en un mundo que se enfila inevitablemente hacia la paz.

Enterados como sagaces empresarios que son, de las elevadas reivindicaciones a las que aspiran los trabajadores del mundo, entre otras cosas, la reducción de la jornada laboral a 6 horas diarias, pusieron sus barbas en remojo, y al igual que los astutos y versátiles lideres carmonistas de Fedecamaras, se aliaron a sus naturales antagonistas, sus trabajadores, los asesinos a sueldo que matan por ellos, para emprender una lucha en pro los intereses de los “soldados privados”. Así, introdujeron un pliego conflictivo ante el Departamento de Estado, su gran patrono, no para pedir mejoras saláriales ni nada por el estilo, ya que sus beneficios son tan estrambóticamente groseros, como no los tiene ninguna otra industria, sino para asegurarse como todo ciudadano imperial, además del derecho a hacer lo que se le de la gana en cualquier oscuro rincón del mundo, sin padecer responsabilidad penal por ello, el preeminente “derecho al trabajo”. Y es que encontraron una fisura institucional por donde entrar. Resulta que el Departamento del Trabajo estadounidense, acaba de revelar la angustiosa cifra de 650 contratistas muertos en medio de la degollina llevada a cabo por los ejércitos norteamericanos sobre el hermano pueblo de Irak, solo contando desde el 2003; y han muerto mas de 20, a raíz de la puesta en marcha del Plan Colombia, la otra sangría que no hace mas que atizar el fuego en la guerra no declarada del imperio, contra los hermanos neogranadinos. Estos números arrojados por el Ministerio del Trabajo Yanqui, no hacen otra cosa que catalogar a los “contratistas” como “trabajadores”, a los cuales no solo hay que brindarles seguridad industrial, para que los accidentes laborales no mermen sus vidas, sino la seguridad social a la que todo trabajador aspira en concordancia con los beneficios conquistados por otros luchadores, a los cuales ahora aniquilan como parte de su trabajo; extraño mundo al cual quieren acostumbrarnos los gringos.

Por otro lado, el subsecretario de defensa, Gordón England, al enviar un memorandum a los comandantes en el frente, mediante el cual les da autoridad para someter a los contratistas a las normas estadounidenses, ya que estos, prototipos de la ficción de otra industria, cometen los mas atroces desmanes terroristas por doquier, no solo los reconoce como miembros del aparato militar, a través de su cadena de mando, sino que al hacerlo, invade promiscuamente el ámbito empresarial de los autsorsing utilizados en la guerra, entre otras razones, para evitar las impopulares bajas militares. Así que al ilegitimo gobierno norteamericano, se le viene encima el cómo resolver y precisar, cuales son los derechos de los contratistas que hasta el momento actúan bajo un confuso y laberíntico marco legal.

Entretanto, como otro atenuante, una ley imperial mancha a todo aquel que recibe dinero de su gobierno con el estigma de ser miembro del aparato burocrático, en otras palabras, lo convierte en funcionario o empleado público del imperio, como lo son todos aquellos que en Venezuela, han gozado del financiamiento del Departamento de Estado para derrocar al Gobierno Bolivariano.

Por donde se les mire, los mercenarios, asesinos a sueldo, son empleados o trabajadores del gobierno norteamericano. Hagan lo que hagan, digan lo que digan, llámenlos como los llamen, son sus creaciones, por lo tanto son su responsabilidad. Legal o ilegalmente tienen que hacerse cargo de ellos, no tanto como para reconocerles sus derechos, los que estos no necesitan pedir ni esperar a que se les de, sencillamente los arrebatan a sangre y fuego; sino para controlarlos ante la inminente derrota. La guerra llegará a su fin en el Medio Oriente como lo hará en Colombia. Se aproxima en contra de todo pesimismo, un tiempo de paz. Ella explotará indetenible, por los vientos que soplan, por el curso que la gente progresista le está imprimiendo a la historia. Y a su llegada como en toda paz, quedaran realengos los ejércitos forajidos, los generales del oro y la codicia que humillaran a su propio amo.

El Comando Central del Pentágono, ni corto ni perezoso, ante tal realidad, ha ordenado un censo que estima en 100.000 el numero de mercenarios contratados hasta ahora de forma directa, sin incluir todavía los subcontratistas; y en 30 las empresas dedicadas a movilizar esta industria. El imperio quiere saber cuantos asesinos trabajan para él, quiénes son y dónde están. Ejercer un mínimo control sobre ellos a pesar del inmenso recurso económico amasado por estos, tanto que podrían competir en un momento dado con su menguada capacidad financiera. Pero el imperio sabe que jamás tendrá la certeza de esta gente. De lo que si está seguro es que a su territorio continental, no retornaran, ya sea porque se les niegue el derecho a retornar alegando Seguridad de Estado, o por que estos opten por desarrollar otras empresas bélicas con las cuales negociar luego.

Los contratistas son ahora, un problema de todos los pueblos del mundo, como otrora los bárbaros, arrasaron con cuanto encontraron a su paso, y a sus hordas demenciales se sumaran los que como caldo de cultivo, está macerando con la miseria, la prostitución, el narcotráfico y el sicariato; el indolente capitalismo. Pareciera ser un drama de “ficción social”, pero lamentablemente es producto de la mente y la ambición de los herederos de quienes pusieron en practica la opción de que mejor era “matar a los bebes en los vientres maternos y no en las sierras como guerrilleros”.

Solo la paz, producto de la justicia, tendrá la fuerza moral para detener y derrotar a los ejércitos mercenarios del imperio.


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Milton Gómez Burgos

Artista Plástico, Promotor Cultural.

 miltongomezburgos@yahoo.es      @MiltonGomezB

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