Las tendencias liquidacionistas en el seno del PCV

El pasado miércoles 8 de agosto se cumplió el septuagésimo aniversario de la realización clandestina en Maracay de la Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Venezuela. La ocasión fue aprovechada por la actual dirección de ese partido para establecer una analogía entre la decisión adoptada por esta Conferencia en 1937 de no integrarse al Partido Democrático Nacional, y la resolución de marzo de 2007 de negarse a disolverse dentro del Partido Socialista Unido de Venezuela, aprobada por el Décimo Tercer Congreso del PCV. Al margen de cualquier consideración acerca de las posibles similitudes y diferencias entre ambas situaciones, es necesario establecer la verdad histórica sobre lo ocurrido hace setenta años, para poseer elementos de juicio válidos que permitan a cada quien elaborar sus propias conclusiones.

Llama la atención la exaltación que ha recibido la figura de Gustavo Machado en todos los eventos partidistas dedicados a esta conmemoración, a pesar de siempre haberse opuesto a que los obreros revolucionarios se organizaran en su propio partido, situación que no sabemos hasta que punto es conocida por los actuales militantes del PCV. En todo caso, el número especial del periódico del partido dedicado a dicha conmemoración lleva su imagen en la portada en compañía de Marx, Lenin y Bolívar (Tribuna Popular Nº 139, 6-21 agosto 2007), y en la Sala Plenaria de Parque Central, donde se celebró el aniversario, ondeaba una bandera con su rostro, además de las múltiples menciones ensalzando su figura en discursos y otros textos producidos a propósito de la efemérides.

Lo paradójico es que la realización de la Conferencia de Maracay sólo fue posible cuando ya Gustavo Machado no pudo oponerse por haber sido expulsado del país en cumplimiento del decreto de López Contreras de marzo de 1937. Es harto conocido que después de la muerte de Gómez, Juan Bautista Fuenmayor y Kotepa Delgado se dedicaron a organizar el Partido Comunista en el Estado Zulia, mientras que en Caracas se constituyó un mal llamado “Comité Organizador del PCV”, compuesto por Rómulo Betancourt, Gustavo Machado, Salvador De La Plaza, Miguel Otero Silva, Rodolfo Quintero y otros. Lo cierto fue que este Comité no organizó ningún Partido Comunista y se constituyó, por el contrario, en el principal obstáculo para que el partido se reorganizara, tomando la paladina decisión de ordenar a todos quienes se proclamaban marxistas a incorporarse a otras organizaciones reformistas, bajo la dirección de la burguesía y de la pequeña burguesía.

Según el testimonio de Jesús Faría, “La Primera Conferencia Nacional del PCV puso fin a este caos, derrotando a quienes, aún siendo comunistas no tenían fe en la victoria de su propia causa, pero, en cambio, confiaban en la revolución pregonada por ‘revolucionarios’ como Inocente Palacios, Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y otros representantes de la pequeña burguesía, que en los hechos ejercían una férrea resistencia contra un partido comunista” (Mi Línea No Cambia, Es Hasta La Muerte, Caracas, 2007. pag. 93). Fue en este contexto que Juan Bautista Fuenmayor resultó elegido por la Conferencia como primer Secretario General del partido.

No obstante, siete años después, en 1944, Gustavo Machado volvió a las andadas. Contrariando la línea política vigente para el momento, inició una campaña para transformar a las organizaciones políticas regionales legalizadas transitoriamente como simples partidos instrumentales para que actuara el Partido Comunista, en un gran partido policlasista de masas, nacionalmente estructurado y con carácter permanente, llamando a sustituir al PCV por esa organización. Como quiera que el carácter que se le pretendió otorgar a Unión Popular Venezolana no se correspondía con la existencia del PCV como partido autónomo de la clase obrera, el Comité Central procedió a suspender de toda militancia a Gustavo Machado, Salvador De La Plaza, Rodolfo Quintero, Carlos Augusto León, Alfredo Conde Jahn y Pedro Juliac.

Este grupo liquidacionista, viéndose aislado de las masas en su posición minoritaria, promovió la intervención del Partido Socialista Popular de Cuba con el objeto de reingresar y tomar la dirección del partido. Así fue como lograron la realización de un congreso supuestamente unitario en diciembre de 1946, que los reinsertó en los órganos de dirección a pesar de haber sido siempre opositores a la existencia del PCV.

No objetamos la decisión actual del PCV de no diluirse dentro del PSUV, ni la reafirmación de seguir existiendo como partido autónomo de la clase obrera, lo que resulta incomprensible es que el Partido Comunista de Venezuela reivindique esta voluntad en nombre de quienes siempre se opusieron a “Dar la Cara” defendiendo la incorporación de los comunistas a organizaciones policlasistas e ignore, olímpicamente, a los camaradas que lucharon incansablemente por la independencia orgánica del partido de la clase obrera, entre ellos, Kotepa Delgado, Rolito Martínez, Alonso Ojeda Olaechea, Ernesto Silva Tellería, Jesús Faría y Juan Bautista Fuenmayor.


Publicado en La Razón , Caracas, Año XII, Nº659 del 26 de agosto al 2 de septiembre de 2007

marcosfuenmayor@yahoo.com


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Marcos Fuenmayor Contreras y Luis Fuenmayor Toro


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