Jorge Rodríguez

ESPECIAL PARA “VEA”

No quisiera que con este artículo le sucediera al Vicepresidente lo mismo que a mí con una nota de reconocimiento que me hiciese Domingo Alberto Rangel (el viejo) cuando era gobernador del T. F. Amazonas. Desarrollando un proyecto para la incorporación de aquel enorme espacio residual del país al ecumene nacional, la glosa de Rangel actuó como disparador para expulsarme del cargo. Había tocado intereses de sectores importantes y en consecuencia existía una campaña de descrédito contra mí como la que hoy existe contra Jorge Rodríguez. En los actuales momentos este joven líder político, que mostró su capacidad al frente del Consejo Nacional Electoral, esta siendo objeto de un feroz despliegue informativo, abierto y encubierto, destinado a provocar su remoción de la significativa posición que ocupa dentro del Estado. El origen de esta operación es el mismo que inspiró la realizada en mi contra. Las fuerzas conservadoras que prefieren a “los conciliadores” son el origen de estas acciones polémicas que tienden a descalificar a quien amenaza sus intereses mezquinos. Pero ellas no acobardan a los hombres que tienen convicciones. Al contrario estimulan su acción.

He conocido a Jorge Rodríguez en el seno de la Comisión Promotora del PSUV. Y allí he podido apreciar su compromiso con la revolución, su inteligencia superior, su formación científica incluyente de una disciplina metodológica, su entusiasmo, su creatividad y su liderazgo. No tengo casi dudas que si José Vicente Rangel, con su experiencia y madurez, sin menospreciar su talento, fue el ejecutivo capaz de administrar el gobierno en la etapa de consolidación del régimen, Jorge Rodríguez es el hombre adecuado para la profundización de la política de transformación estructural de la sociedad venezolana adelantada dentro de la visión socialista. La energía que le da su juventud y su solidez intelectual son los atributos exigidos por una situación que demanda el máximo esfuerzo y la más firme voluntad. El binomio Chávez/Rodríguez, como lo fue el Chávez/Rangel, es una fuente de certidumbre para la mayoría de los venezolanos que aspiran a la transformación de las estructuras y superestructuras de nuestra sociedad.

Si el Chávez/Rangel desarrolló la mesura en la confrontación originada por la dialéctica capitalismo-socialismo, el Chávez/Rodríguez desplegará la contumacia y la tenacidad que exige una reacción con tendencias a la violencia. Hoy no se puede ensayar con hombres taimados cuyas intenciones no son abiertas. Si algo demanda transparencia en el liderazgo es el enfrentamiento a situaciones críticas e innovativas. Allí no es la afectividad la que impera. En esos casos no es el apego a los procedimientos burocráticos normalmente exhibido por los calculadores. Es el coraje que exterioriza el emprendedor. Y Jorge Rodríguez ya ha dado suficientes muestras de poseer el valor para adelantar un proyecto que conlleva riesgos.


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Alberto Müller Rojas


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