Un sifrino en la lucha de clases con rival amarrado

Con su bandera invertida y puesta una mordaza, William Anthony Machado Behrens, marchaba eufórico con sus panas por la autopista del este. Lo de RCTV, lo impulsó, decía con insistencia, para lo que con manotazos retiraba por momentos la mordaza, a pelear por la libertad de expresión y el derecho a “sintonizar el canal que me salga del forro”.

Cuando una periodista le preguntó las razones de su inconformidad, repitió su discurso; pero esta vez agregó con rabia, “nosotros no queremos en este país lucha de clases.” Y con el mismo estado de ánimo, acusó “al dictador”, de introducir esa situación en Venezuela.

William, pese que siempre ha estudiado en colegios costosos de la èlite, o quizás por eso mismo, no comprende cómo se formó la propiedad territorial y unos pocos acumularon capitales en Venezuela con una velocidad inimaginable.

Pues no sabe, que aquí siempre ha habido esa contienda, en un cuadrilátero pequeño y uno de los contendores con las manos amarradas; uno pegaba a puño limpio y en veces con manopla; el otro, nunca resignado, soportaba el castigo. Y los gritos que este profería, con más golpes se acallaban; la tele y la prensa, la pelea reseñaban con sesgo y sin hacer mención al ventajismo. Desconoce que sus abuelos y padres, a diestra y siniestra golpes dieron y siempre salieron triunfantes en aquellos combates desiguales. Y al joven le inculcaron que así debía ser. Eso era natural, correspondía al divino orden de las cosas. Sus profesores que apostaron el catre al de las manos sueltas, enseñaron a William que aquí todo ha sido paz, justicia y angelical concordia.

Con razón, el muchacho cree que Chávez, inventó eso de la lucha de clases. Pero no sabe que éste, a quien tanto odia, no quiere, como él, que entre nosotros persista ese combate y mucho menos con rivales minusválidos. Por eso está proponiendo construir un nuevo modelo de sociedad, la del “Socialismo del Siglo XXI”, donde se minimicen las razones que inducen al combate que ya no es como antes; el ayer maniatado ahora es respondón, lo que a William no le gusta.

Ve en el noble gesto de Chávez, de cortar las amarras al contrincante que siempre ha sido derrotado, un acto bárbaro e inmoral. La moral que le forjaron al muchacho predica que en este mundo debe haber vivos y pendejos y éstos nunca deben dejar de serlo. Y está convencido que para él, miembro de la clase de los vivos, se hicieron los derechos. Los pendejos deben quedarse tranquilos, sin formar zafarranchos ni soñar con el cielo. Porque, según cree, si esto no hacen, incurren en la atrocidad de la lucha de clases y eso sería muy malo.

William, a ti te engatusaron con cuentos de camino. Càmbiate de escuela y cuestiona toda la cultura, cual excremento, que sobre ti vaciaron. Endereza tu bandera, piensa que es la única que tienes. No puedes, si eres honesto y generoso, uno eso espera, seguir apostando contra el débil que estuvo de manos atadas; y menos querer golpearle con puños y manoplas, mientras dices que esa lucha no quieres y te arrecha que Chávez al otro haya soltado las amarras. igio Damas

Con su bandera invertida y puesta una mordaza, William Anthony Machado Behrens, marchaba eufórico con sus panas por la autopista del este. Lo de RCTV, lo impulsó, decía con insistencia, para lo que con manotazos retiraba por momentos la mordaza, a pelear por la libertad de expresión y el derecho a “sintonizar el canal que me salga del forro”.

Cuando una periodista le preguntó las razones de su inconformidad, repitió su discurso; pero esta vez agregó con rabia, “nosotros no queremos en este país lucha de clases.” Y con el mismo estado de ánimo, acusó “al dictador”, de introducir esa situación en Venezuela.

William, pese que siempre ha estudiado en colegios costosos de la èlite, o quizás por eso mismo, no comprende cómo se formó la propiedad territorial y unos pocos acumularon capitales en Venezuela con una velocidad inimaginable.

Pues no sabe, que aquí siempre ha habido esa contienda, en un cuadrilátero pequeño y uno de los contendores con las manos amarradas; uno pegaba a puño limpio y en veces con manopla; el otro, nunca resignado, soportaba el castigo. Y los gritos que este profería, con más golpes se acallaban; la tele y la prensa, la pelea reseñaban con sesgo y sin hacer mención al ventajismo. Desconoce que sus abuelos y padres, a diestra y siniestra golpes dieron y siempre salieron triunfantes en aquellos combates desiguales. Y al joven le inculcaron que así debía ser. Eso era natural, correspondía al divino orden de las cosas. Sus profesores que apostaron el catre al de las manos sueltas, enseñaron a William que aquí todo ha sido paz, justicia y angelical concordia.

Con razón, el muchacho cree que Chávez, inventó eso de la lucha de clases. Pero no sabe que éste, a quien tanto odia, no quiere, como él, que entre nosotros persista ese combate y mucho menos con rivales minusválidos. Por eso está proponiendo construir un nuevo modelo de sociedad, la del “Socialismo del Siglo XXI”, donde se minimicen las razones que inducen al combate que ya no es como antes; el ayer maniatado ahora es respondón, lo que a William no le gusta.

Ve en el noble gesto de Chávez, de cortar las amarras al contrincante que siempre ha sido derrotado, un acto bárbaro e inmoral. La moral que le forjaron al muchacho predica que en este mundo debe haber vivos y pendejos y éstos nunca deben dejar de serlo. Y está convencido que para él, miembro de la clase de los vivos, se hicieron los derechos. Los pendejos deben quedarse tranquilos, sin formar zafarranchos ni soñar con el cielo. Porque, según cree, si esto no hacen, incurren en la atrocidad de la lucha de clases y eso sería muy malo.

William, a ti te engatusaron con cuentos de camino. Càmbiate de escuela y cuestiona toda la cultura, cual excremento, que sobre ti vaciaron. Endereza tu bandera, piensa que es la única que tienes. No puedes, si eres honesto y generoso, uno eso espera, seguir apostando contra el débil que estuvo de manos atadas; y menos querer golpearle con puños y manoplas, mientras dices que esa lucha no quieres y te arrecha que Chávez al otro haya soltado las amarras.

pacadomas1@cantv.net


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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