Leí en la prensa que Donald y Delcy mantuvieron un contacto telefónico oficial. El gringo lo declaró: «Tuvimos una conversación excelente hoy... Creo que nos llevaremos muy bien con Venezuela...» Y nuestra presidenta encargada lo confirmó al definirla como una conversación «larga, productiva y cortés...» Al leerlo, lo primero que pensé fue ¿quién realizaría tal llamada? Esto no es un dato insignificante. Me gustaría imaginar que la iniciativa salió del frenético embustero de Washington pues, fueron ellos los agresores. Razón suficiente para disculparse aunque en realidad, deben haber dicho «Ya vieron lo que les puede pasar si no nos hacen caso.»
Por eso me cuesta mucho imaginar a Delcy llamando al nazi gringo después de lo ocurrido. Qué diablos se le puede decir luego de la masiva destrucción ocasionada, con más de cien asesinados y el secuestro de nuestro presidente y su esposa. Siendo así, esas tres adjetivaciones mencionadas -larga, productiva y cortés- parecieran hablarnos de que el nazi gringo, más allá de no estar disculpándose de nada, haya incluido como requisito para la discusión -digo yo- una entrega del volumen de petróleo por ellos necesitado a un módico precio. Y seguramente, también, la pretensión de limitar, en lo que USA juzga como su patio trasero, la presencia de las otras dos grandes potencias.
Lo que digo no son fake news, son solo especulaciones. Y ellas inevitablemente nos introduce en la ingenuidad del pretérito imperfecto del subjuntivo o en la ilusión del condicional simple: si cumpliéramos con lo anterior nos devolverían a los secuestrados y suspenderían todas las sanciones económicas que nos han impuesto. Cosas que, también, dejaría claro que volveríamos a ensanchar la brecha que separa un nuevo modo de producción, de carácter comunal, con la estructura económica capitalista que nos obligarían a seguir teniendo.
Ese nuevo modo de producción del que hablo constituye, en las tesis de Marx, la esencialidad del esfuerzo socialista para lograr avanzar al comunismo. Así que seguiremos flotando en la charca del "como vaya viniendo vamos viendo", una forma venezolana de caracterizar lo que los chinos llaman "socialismo con características chinas". Ella no es otra cosa más que capitalismo de Estado. Cabe aquí lo recién escrito por Rodolfo Porras en un extraordinario artículo publicado en Aporrea. Se quejaba de que la razón de Estado fuera más importante que la gente. Por eso nos decía: «No se puede jugar dominó con esa gente, ni dominó ni nada. Ni un tantito así, hay que recordarlo hoy más que nunca, ni un tantito así.»