Alabar a María Corina Machado es como vomitar la convivencia del venezolano

Paz y misericordia a los que alaban a otros porque sí saben lo que hacen, pero acusarlos de "dementes" es una ofensa que pone a ondear al tricolor nacional de tristeza.

Pero así son ellos, les aficiona la bulla y, él siempre tratando de demostrar que es un ser pensante serio, parece ser que se equivocó como el "alabancioso" que no va a la iglesia pero comulga con la mentira y la resalta sin esperar a cambio una repulsa que lo exponga sin muchas ganas y, que conste que con ese "señor" dios me libre.

Razón tienen otros para quejarse dejando en sí una crítica que flota de amarilla de delirios que pasa de largo sin decir adiós.

Y los que vamos atrás volteamos la vista para no embarrarnos de tanta porquería sin lágrimas.

¡Espejito, espejito! ¿Será verdad que la condición humana se fue de parranda y vendrá sin resaca?

¡Solo nos queda decir, aleluya! Enhorabuena pensé.

Un consentir que deja las tripas del alma en ebullición y asco no da, pero verdad es, aunque la duda descame risa más que injusticia, ese es el alimento que hay que comer mientras llegue el 28 de julio cuando se esté en la mesa de tú decides.

Solo a él y a él solo se le ocurrió saltar esos baches sin remordimiento alguno, por lo que no aró en el mar, sino que se embuchó de prolijo al toparse con la Venus de Milo en el museo de su vida como el que consigue su porvenir sin descuento.

¡Alabado los Cristos habidos y por haber! Las vírgenes se lamentarán mientras no encuentren el camino a la tierra prometida.

Menos mal que siempre que llueve escampa, porque de lo contrario sería un diluvio conformista y volveríamos al guayuco colonial.

Entender la miopía de los demás es fácil y más como temerarios que salen lanza en ristre sin armadura a destruir molinos que no son de viento sino de intrigas que sedimentan un pasado que por más que quieran no pueden ocultar.

Y lo escabroso es que de lo más risueño trata de mirarse en el mismo espejo en que se ve MCM y no se le arruga el alma.

Como pasa y pesa el tiempo y la vida se enrolla en un "diario" que mutila razones y situaciones, pero así son ellos los inoportunos como ejemplos que no maduran.

Qué se gana y qué se pierde, parece que la misma vaina da pues, "el fin justifica los medios", por eso mea fuera del perol.

Y entonces, ¿somos o no somos? Es la inquietud, no el meollo. Mientras yo paso de tanta inmoralidad.



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Esteban Rojas


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