A 203 años de la Batalla de Carabobo

PARTE DE GUERRA

El día previo a la Batalla de Carabobo, Miguel de la Torre y Simón Bolívar, pasaron revistas a sus tropas y pertrechos militares; a conciencia de que ese encontronazo, inclinaría la balanza de una guerra que ya llevaba una década sin definir quienes serían vencidos o vencedores.

El Bolívar que ese día amaneció en las Sabanas de Carabobo, arengando a sus guerreros, ya no era el soldado Bisoño derrotado en el Fortín de Puerto Cabello, en tiempos de la Primera República; por eso, consciente de lo que se avecinaba, antes de iniciarse la lucha, dividió sus fuerzas en tres cuerpos.

El que lideraba José Antonio Páez, integrado por los batallones Bravos de Apure y los Cazadores Británicos, además de 7 regimientos de caballería. El segundo comandado por Manuel Cedeño, formado por los batallones Tiradores y Vargas, además de un escuadrón de caballería.

El tercero, estuvo bajo las órdenes de Ambrosio Plaza y constituido por 4 batallones de infantería. Los realistas lograron reunir 4.000 soldados, divididos en 2.500 infantes y 1.500 jinetes. El bando patriota lo formaban unos 10.000 hombres, integrados por 7.000 infantes y 3.000 jinetes. Ese día la patria se puso bonita.

UNIFORME DE ORO

En su autobiografía, el catire José Antonio Páez, nos cuenta las vicisitudes que tuvieron que pasar en la batalla de Carabobo. Nuestros patriotas en más de una oportunidad demostraron el arrojo que los hizo merecedor de ser comandados por su General Simón Bolívar.

"Continuóse la pelea, y viendo que ya estaban escasos de cartuchos, les mandé cargar la bayoneta. Entonces ellos, el batallón de Apure y dos compañías de tiradores, mandados por el heroico comandante Heras, obligaron al fin al enemigo a abandonar la eminencia y tomar nuevas posiciones en otra inmediata que se hallaba a la espalda.

De allí envió a nuestra izquierda su caballería y el batallón de la Reina, a cuyo recibo mandé yo al coronel Vásquez con el estado mayor" y una compañía de la Guardia de Honor, mandada por el capitán Juan Ángel Bravo, quienes lograron rechazarlos y continuó batiéndose con la caballería enemiga por su espalda.

Este oficial, Bravo, luchó con tal bravura que se veían después en su uniforme las señales de catorce lanzazos que había recibido en el encuentro, sin que fuese herido, lo que hizo decir al Libertador que merecía un uniforme de oro".

LOS ATAQUES DEL CATIRE

En medio de la acción bélica dada en la sabana de Carabobo, cerca de la ciudad de Valencia, el 24 de junio de 1821 entre el ejército realista del Mariscal de Campo Miguel de la Torre y las tropas patriotas comandadas por el General en Jefe Simón Bolívar, al centauro de los llanos José Antonio Páez se le pegó una calambrina que casi le cuesta la vida.

El campo de batalla donde se iniciaría definitivamente la independencia del país, para aquellos días estaba constituido por una Sabana de unos 4 km de longitud, de este a oeste y 3 km de norte a sur. En ella Miguel de la Torre se detuvo en esta sabana y distribuyó sus fuerzas en forma tal que cubrían, por el oeste, el camino de San Carlos, y por el sur el de El Pao, mientras que el Libertador reorganizó el ejército en 3 divisiones entre esas la Primera División del Catire Páez.

A José Antonio Páez en medio de la batalla de Carabobo, justo cuando comandaba los Batallones Bravos de Apure, los Cazadores Británicos y los siete Regimientos de Caballería, le ha entrado uno de sus ya conocidos ataques de Epilepsia, que lo ha dejado tendido en el suelo convulsionando por los efectos de su terrible enfermedad.

Dejemos que sea Páez quien nos eche el cuento: "En esta ocasión estuve yo a pique de no sobrevivir a la victoria, pues habiendo sido acometido repentinamente de aquel terrible ataque que me privaba del sentido, me quedé en el ardor de la carga entre un tropel de enemigos, y tal vez hubiera sido muerto, sí el comandante Antonio Martínez, de la caballería de Morales, no me hubiera sacado de aquel lugar.

Tomó él las riendas de mi caballo, y montando en las ancas de este a un teniente de los patriotas llamado Alejandro Salazar alía Guadalupe, para sostenerme sobre la silla, ambos me pusieron en salvo entre los míos. A tiempo que yo recobraba el sentido se me reunió Bolívar, y en medio de vítores me ofreció en nombre del Congreso el grado de general en jefe".

El catire José Antonio Páez a pesar de sus ataques de epilepsia no pereció en ese combate y tuvo larga vida después de aquel suceso en Carabobo.

PÁEZ Y BOLÍVAR

Cada 24 de junio el pueblo venezolano celebra como nuestro ejército libertador venció al imperio español en las Sabanas de Carabobo. En homenaje a todos los protagonistas de esa batalla colocamos aquí algunas referencias, narradas por Páez y Bolívar.

Comenta Páez: "Nosotros continuamos nuestra marcha. La primera división, a mi mando, se componía del Batallón Británico, del Bravo de Apure y mil quinientos caballos. La segunda, de una brigada de la Guardia, los batallones tiradores, el Escuadrón Sagrado al mando del impertérrito coronel Aramendi, y los batallones Boyacá y Vargas, nombres que recordaban hechos heroicos".

Bolívar en su proclama dijo: "Solamente la división de Páez, compuesta de dos batallones de infantería y 1,500 jinetes, de los cuales pudieron combatir muy pocos, bastaron para derrotar al ejército español en tres cuartos de hora, Si todo el ejército independiente hubiera podido obrar en aquella célebre jornada, apenas habrían escapado algunos enemigos".

En medio del fragor de la victoria, aludiendo al más bravo de los bravos llaneros, el Libertador señaló: "Sellóse en Carabobo la independencia de Colombia. El valor indomable, la actividad é intrepidez del general Páez, contribuyeron sobremanera a la consumación de triunfo tan espléndido".



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Douglas Zabala


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