¡Ed Mundo Barquisimeto!

¡Ay, Maduro, lo que te espera! Si es que alguna vez pensaste en ser el salvador de la Patria.

El campo de la acción política parece minado por un extraño como tantos otros que han pasado, pero ahora la ofensiva parece diferente.

El miedo se hace libre más que de costumbre, un miedo que aterra y más de un cómplice pensará en la luna mientras, Miraflores espera a un digno mandatario, lo que pudiera ser un cambio de timón en el ambiente, pues los años pasan desorientados y un clamor se oye que destapa los malos recuerdos que todavía quedan flotando en el aire y se hacen persistentes cuando la impunidad consuela a otros y el pan espera en el horno. No así el hambre de justicia en el poder que en su nombre trasnocha sueños quizás con sobresaltos de iracundia.

Un disparo de alegría recorre pueblos, ciudades, y el canto de sirenas retumba no de alegría, sino de esperanza que puede ser incierta.

Lo justo como lo injusto son atrapados por un grito de consuelo, la hora se aproxima que hasta el gallo ya cantó y el Gloria al Bravo Pueblo se diluye en el subconsciente que algún día será -todo es posible- el horror cundirá que hasta Chávez despertará con clamor al ver traicionada las ideas de su cartilla revolucionaria, pero un cambio puede ser, la marcha atrás es traición, y este primero de mayo del año en curso debe abrir sus piernas de misericordia sin engaños hacia los pobres que, "Alexander Poper" se puede hacer presente con su extraordinaria frase que vive en el tiempo de la espera de la conciliación.

Unas manos que esperan sentirán quizás una parte del calor que una vez no recibieron que abandonados a su miseria por la paz esperan, lo que sería su mejor consuelo como mayoría.

Nunca es tarde para corregir pareceres que el que se equivoca dos veces no puede equivocar más su acción de proceder pues, atravesar la maraña de la presbicia de las necesidades inmediatas se ha hecho rutinaria en el país.

Opinar, opinar para que el blablá cansón no se detenga, pero hay una rabia desatada que aleja a muchos del poder, ese poder que hace estragos cuando se olvida de los pobres y no satisface sus necesidades inmediatas por una guerra inmoral que disfraza más el tiempo perdido y que no soluciona la marcha de los que se alejan a morir a otra parte.

Vaya cinismo seguir con más de lo mismo cuando los tiempos cambian y la corrupción favorece a los que siempre aspiran a tener más en la distracción del continuismo bajo engaño y, el sofoco de la cárcel es la valentía de los miserables que pagan el castigo de su traición mientras, otros son juzgados y condenados en suelos extranjeros y, otros viven huyendo a la compasión de intereses mediáticos.



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Esteban Rojas


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