De Venezuela a Palestina

Como podemos saber el diferencial entre el espacio y el tiempo?, solamente tenemos como habitantes de este globo la rotación de la tierra, los tiempos que ella supone y el espacio terrestre propiamente para establecer esta dualidad entre espacio y tiempo. La tierra es nuestro espacio y su rotación nuestro tiempo. Las relatividades entre ellas descubiertas por Einstein son solo fórmulas matemáticas conectadas al tiempo de la luz, su curvatura de acuerdo a las gravedades del universo que son las gravedades de la materia comprimida en planetas. No hay mundo liso ni universo estático, la energía se mueve cual materia estableciendo tiempos y espacios que son relativos a esa misma curvatura de la luz o energía, cuánticamente luz y materia son lo mismo aunque la energía contenidaen esa materia se hace dual e imperceptible. Cambio y materia permanente cual rio en continuo movimiento, Heráclito el primero el razonarlo. Seguramente nacimos como raza humana sin la conciencia de ello, el descubrimiento de las dualidades desde los mas infinitamente pequeño hasta las inmensidades galáxticas como estas vendrán luego con la modernidad científica, pero antes pasados miles de años la dualidad se apoderó de nuestras conciencias y nuestros valores, es la genealogía de la moral intentada por Nietszche. Confrontando el bien y el mal, dioses y demonios, pecado y bondad hasta llegar al mundo de las dualidades convertidas en confrontaciones físicas, situaciones que hemos tenido que afrontar por siglos, a eso lo llamamos guerra. La modalidad, las herramientas de este choque entre pueblos, por supuesto que ha cambiado mucho, cambios que se fueron generando con la tecnología misma. Pero curioso, la confrontación como toda dualidad contradictoria perdura, soportada en este caso en la imposición o dominio del poderoso sobre el oprimido. Y por qué esto no termina?. Hegel o Marx se aproximaron a ello bajo el principio dialéctico del choque de contrarios y su síntesis, buscaron la fórmula de una síntesis que autores como Kant llamaron la paz perpetua. En el siglo XX se simplifico esta lógica; la confrontación perdura porque perdura la resistencia de los pueblos, y no hay síntesis hasta los momentos, y será muy difícil que la haya, llámese victoria del amo global, del siervo local y creador de cultura o el comunismo del no Estado, es lo que hemos podido probar tal y como perdura la gravedad sobre la luz haciendo imposible un universo plano, el tiempo finito. La confrontación parece inacabable

Las resistencias son tan disímiles como las curvaturas que nos proveen de una noción del tiempo y el espacio, pero al mismo tiempo igualan el sentido de nuestra existencia como pueblos. Sobre Venezuela o Palestina, y tantos otros pueblos y culturas estamos muy cerca de la guerra eterna que en el caso del medio oriente se arraigó gracias a la maldición del imperialismo inglés y sus últimas decisiones sobre el destino del medio oriente. Con ello quebraron el futuro del pueblo palestino y la unidad del pueblo kurdo. Sin remedio para ellos tanto Palestinos como Kurdos formaron buena parte de sus cuadros de guerra en común. Desgraciadamente, y allí nuevamente entra la manipulación del imperialismo ingles y luego la arremetida  norteamericano, el fundamentalismo islámico se apodero del movimiento de resistencia palestino en la franja de Gaza y de allí la razón de la imposibilidad de un acuerdo entre pueblos manejados por fundamentalismos islámicos como sionistas, donde las criaturas dominantes en el mundo, de alguna manera fomentan la guerra eterna y las atrocidades de parte y parte que hemos visto en los últimos días. Sin lugar a dudas Israel posee una fuerza militar muy superior a Hamas pero el islamismo se une y produce las condiciones para mantener la eternidad del conflicto a menos que estemos frente a la locura de una tercera guerra mundial, sería el fin del nosotros humano comenzando por las atrocidades que en estos momentos esta generando Israel sobre la ciudad de Gaza. Las declaraciones hechas por Putin donde culpa a los EEUU de lo que viene sucediendo en el medio oriente, sumándole el conflicto con Ucrania, sin lugar a dudas que pone el mundo en velo. La curva de luz se achica y las energías empiezan a generar el quiebre dual que tanto han estudiado los físicos cuánticos solo que esta vez nos regresa, en este punto diminuto del universo que somos, a la confrontación máxima, el dualismo de las guerras que pueda que cubran el planeta entero.

Qué relación tiene esto con Venezuela? Se dirá que aquí no hay guerra y por tanto no se muestra la dualidad y las energías permanecen calmas. Las comparaciones evidentemente que son lejanas pero el sentido de las guerras cercanas. La dualidad confrontativa en este caso, es decir en lo que respecta a nosotros, no tiene orígenes religiosos y no se trata de guerra entre pueblo distintos, son infraterritoriales, los pueblos se confrontan dentro de sí mismos. Ocurren por razones estrictamente materiales, sin ninguna razón histórica, simplemente la propia dependencia, la pobreza generada y la imposibilidad de salir definitivamente de la condición del neocoloniaje de la cual no hemos podido salir, genera las condiciones para que nuestras energías se confronten en forma mafiosa y el pulso liberador se comporte como la única energía que intenta romper con esta tragedia. Circunstancia que por cierto el hecho político, la demagogia que se hace llamar democrática no hace cual palestina mas que eternizar el conflicto. De que se trata en este caso?. Como toda situación de colonización y del dominio del rentismo monopólico es muy fácil que los poderes políticos se conviertan en espectros de este capitalismo donde las fuerzas productivas no sean mas que una modalidad de este mismo rentismo, es decir rentas en poder de unos pocos, siendo los programas de gobierno una perfecta falsedad. Pero con los años las cosas no se han quedado allí. La confrontación viene porque dejando en manos de empresas transnacionales las raíces de la renta que por lo general vienen de las riquezas del subsuelo y el aprovechamiento por parte de empresas transgénicas del suelo fértil, la renta que va cobrando fuerza se la debemos fundamentalmente al dominio de lo ilícito, la droga, el contrabando. La constancia y desarrollo de esta forma de renta obviamente no se puede garantizar sin violencia, y allí esta nuestra guerra, nuestra dualidad confrontativa, dejando un fruto de miles de víctimas por año.

Pasa entonces lo mismo si lo vemos desde la perspectiva del cambio de modalidades de la guerra. América incluida Venezuela luego de su independencia duró por casi un siglo sumergida entre guerras internas de caudillos regionales y no será sino comenzando el siglo XX que empiezan a crearse instituciones de Estado que todavía hoy no pasan de ser fachadas que se nombran democráticas pero en realidad siguen estando en manos de grupúsculos políticos y militares. Las bandas que garantizan la continuidad de este régimen se dispersan entre la sociedad civil y la fraternidad cómplice y corrupta que van armando con fuerzas militares y de seguridad, es una guerra endógena donde además de víctimas y presos, es el valor del trabajo, los derechos constitucionales y políticos, la funcionalidad de instituciones tan básicas como la salud y educación, las que se van al suelo. Situación increíble para un país tan rico como Venezuela y que sin lugar a dudas entre los años setenta y ochenta avanzó en su desarrollo, conservando eso sí la pobreza y marginalidad.

 Pasemos al hecho palestino y nos encontraremos con una realidad aparentemente contraria, pero el sentido endógeno de la guerra si apartamos la cuestión religiosa, pasa a ser muy parecido. Palestina e Israel son pueblos semitas tienen el mismo origen étnico, digamos que estamos hechos de la misma materia. La condición religiosa hasta el Islam los integró en las tierras de Cannan, luego Judea, luego Palestina  por siglos, al mismo tiempo que los dispersó como culturas y pueblos por el mundo. Los judíos o israelitas aparte de grandes intelectuales y filósofos, por lo general fueron desechos particularmente por las culturas cristianas, pero las limitaciones que esto implico los convirtió en grandes comerciantes y ya en el siglo XIX en dueños del sistema bancario. Estos judíos ricos son los que inventan el sionismo, un imperialismo particular que es la fuente de la guerra interminable en palestina. Nosotros no inventamos cultura particular que no sea la heredada de los pueblos originarios y las naciones de la España y Portugal. Nos convertimos en un amplio mestizaje con lenguas oficiales, religión impuesta y cientos de hablas originarias. Pero entre estas mismas distinciones se mudan sobre nuestro continente todas las trabas de occidente. Siendo particularmente rico en biodiversidad y riquezas del suelo, esta pelea endógena toma a Venezuela como uno de sus principales laboratorios anuentes al globalismo capitalista, donde aca solo ganan los que se fucionan en él. Ya hemos tratado sobre el tema, pero guerra interna es cada vez mas cruel y así se repite en múltiples países de la América. 

Evidentemente que no estamos a nivel del genocidio producido sobre el suelo palestino, per la guerra mafiosa se amplia y en cualquier momento choques como el que podría generarse entre Venezuela y Guyana por el Esequibo, podrían ser una de las tantas energías que chocan y se transforman en guerras, EEUU quizás demasiado ocupado con lo que suceda en Ucrania y e Medio Oriente, no esta interesado en provocar esa confrontación. Pero Venezuela pueda que sí por razones de oportunismo electoral. Pero no hablemos de ello que esta muy lejano en principio hasta que la trifulca la acepte los EEUU. El coloniaje tiene esa lógica. Lo cierto es que lejanos y distintos, lo importante es que tanto Venezuela viven guerras endógenas, de los mismos pueblos, son las mismas materias que van viviendo la disyuntiva de la confrontación y la guerra.



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Roland Denis

Luchador popular revolucionario de larga trayectoria en la izquierda venezolana. Graduado en Filosofía en la UCV. Fue viceministro de Planificación y Desarrollo entre 2002 y 2003. En lo 80s militó en el movimiento La Desobediencia y luego en el Proyecto Nuestramerica / Movimiento 13 de Abril. Es autor de los libros Los Fabricantes de la Rebelión (2001) y Las Tres Repúblicas (2012).

 jansamcar@gmail.com

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