Reforma de los otros poderes nacionales

En líneas generales, como no soy experto en el área, no me adentraré en otros sectores del poder público (ejecutivos, judicial, electoral, ciudadano). Sin embargo, eso no quiere decir que esos sectores sean perfectos, y ni siquiera que sean aceptablemente buenos.

Muchas de las reformas que se requieren son del tipo administrativo, algunas de las cuales se pueden solucionar con una simple resolución de un Ministro, sin que tenga que intervenir el mismo Presidente de la República para que se lleve adelante.

Volveremos a atender algunos aspectos del poder público nacional cuando veamos lo que tiene que ver con la subdivisión político territorial del país.

- REFORMA DE LA DIVISIÓN POLÍTICO TERRITORIAL DEL PAÍS

Debemos decir que nos inspira un poco el modelo francés y, mucho menos, el soviético y el norteamericano (¡Oh! ¡Qué pecado! Si ya sabemos que el soviético fracasó, y el norteamericano es nuestro enemigo a vencer). Debemos tomar los elementos positivos de cada sector, sin que nos olvidemos de las características propias venezolanas y latinoamericanas.

Destacamos el ejemplo francés porque es el país europeo occidental más extenso, de los más poblados, y a pesar de su diversidad étnica nativa (franceses, alemanes, flamencos, normandos, bretones, catalanes, vascos, saboyanos, etc.), es un país bien integrado, sin riesgo de divisionismo, con un gobierno central preponderante, presidencialista.

¿Y cómo está sub-dividido el país? Francia, con menor superficie y más del doble de nuestra población, cuenta con 23 regiones administrativas y 96 departamentos (los equivalentes a nuestros estados o provincias). En cambio, España con sólo 18 comunidades autónomas, y el Reino Unido, con sólo 4 países (Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte), tienen conocidos problemas internos, y siempre corren el riesgo de la secesión.

Francia, que no es menos diversa que los otros países, está mejor cohesionada que las demás naciones. Estados Unidos de América tiene 50 estados más 1 Distrito capital. En cambio, la más extensa Unión Soviética, sólo tenía 15 Repúblicas Socialistas Soviéticas, fuertes, autónomas y poderosas cada una, y terminaron dividiéndose, mientras que con toda su extensión, sobrevivió la Federación Rusa (salvo el famoso caso de Chechenia), como tiene 50 regiones, 10 distritos autónomos, 21 repúblicas autónomas, 6 territorios y 10 distritos autónomos.

Si no quieren ejemplos ajenos, recordemos la Gran Colombia, que con sólo 3 departamentos, no sobrevivió ni 10 años unida. Cuando Venezuela y Quito deciden separarse, para evitar conflictos mayores, el gobierno central no tiene fuerzas suficientes para someterlas y reintegrarlas a redil nacional, y se terminan independizando definitivamente.

Como se han dado cuenta, la estabilidad y la unión parecen ser directamente proporcionales y la cantidad de divisiones con las que cuenta un país: mientras más dividido está, más unido y cohesionado se mantiene.

Y ello es lógico. Mientras más divisiones tengan el país, más fácil y cercano resulta para el ciudadano obtener acceso al nivel adecuado de gobierno para atender sus requerimientos y ver satisfechas sus necesidades.

Al mismo tiempo, -y esta condición es cierta si y solamente si los gobernadores son electos directa y democráticamente-, los gobernantes provinciales, mientras más pequeño sea su territorio y menor la población, es más fácil para contactarles, y ello redunda en éxito político.

Otro sentido para impulsar esta propuesta es que el gobernador de una región extensa y poblacionalmente importante se comporta como un mini-presidente, y por lo tanto, en rival del poder central. Aquí en Venezuela, los gobernadores y alcaldes electos que han aspirado a la presidencia con cierto apoyo perceptible son 3 gobernadores del poblado y rico estado Zulia (Oswaldo Álvarez Paz, Francisco Arias Cárdenas, y Manuel Rosales), un ex-alcalde de Caracas (Claudio Fermín), el gobernador del estado Bolívar, el más extenso (Andrés Velásquez), el ex-gobernador del industrializado y muy poblado estado Carabobo (Enrique Salas Römer), y son figuras importantes a nivel nacional los alcaldes de Caracas (Aristóbulo Istúriz, Antonio Ledezma y Freddy Bernal). Es difícil que un gobernador de un estado pequeño sea presidenciable (por ejemplo, de Delta Amacuro, Cojedes o Trujillo) o que jueguen un papel de primera línea a nivel nacional.

¿Están satisfechos con las explicaciones? Mientras menos estados haya, y estos sean más grandes e importantes, menos eficiente se hace la labor del gobierno (especialmente la obras pequeñas, y las soluciones a problemas individuales o de pequeñas comunidades o vecinales).

Pongamos un ejemplo de mi estado Sucre: en la escuela de Pitotán (pocos habitantes, tal vez menos de 1000) hay una maestra de 2º grado que no asiste a clases, y cuando va, trata mal a la junta de padres y representantes y a los alumnos; el gobernador, desde Cumaná, con tantos problemas que tiene, y soluciones mayores (autopistas, nómina, presupuesto, puertos, etc.) no le presta ninguna atención al problema de la maestra incumplidora y, por ser una aldea con pocos habitantes, nadie tampoco tiene suficiente voz para hacerse oír. Mientras tanto, tenemos una población (pequeña) descontenta por un problema tan pequeño, que el gobernador no le presta atención, y tantas comunidades descontentas se acumulan y se convertirán en un problema futuro para el gobernante. De haber una gobernación más pequeña y más cercana a Pitotán, se multiplicaría la probabilidad de que las máximas figuras de esa provincia se enteren del problema, y posiblemente le busquen solución antes de que la población, en general, llegue a estar descontenta.

En resumen, para mantener al país más unido y contento, hay que acercar a los gobernantes a sus ciudadanos, y esto se logra multiplicando la cantidad de gobernantes para que cada uno atienda menos gente, pero se especializará en atender a ese público. Luego, mientras más grande es la provincia (o estado), más distante se hace el gobernador del ciudadano común y corriente.

- LAS REGIONES ADMINISTRATIVAS

Las actuales regiones administrativas no cumplen ninguna función mayor. Y hacia allá vamos. Tampoco deben existir capitales o estructuras propias en la región, porque con el paso del tiempo, psicológicamente, socialmente, políticamente, terminarían convirtiéndose en nuevas gobernaciones, y más grandes que las anteriores, que se tuvieron que sub-dividir.

Pero el gobierno nacional puede actuar más eficientemente desconcentrando su trabajo, asignándolo a las regiones administrativas.

Al mismo tiempo, los órganos del poder nacional pueden ubicar sus oficinas, si no hace falta ir a nivel más específico, en cada región. Por ejemplo, se me ocurre uno: la certificación de firmas de documentos que se tiene que hacer en Caracas, pudiera delegarse en las regiones administrativas, y el servicio sería prestado por oficinas de los mismos ministerios.

Las regiones, como ya dijimos, no deben tener figura electoral propia.

Pero sería, por un lado, el segundo nivel de actuación de los organismos nacionales, antes de pasar a los estadales y municipales (si los requieren).

Las tareas serían asignadas a todas las capitales provinciales de la región.

Por poner otro ejemplo, en la Región Nor-Oriental, las sub-sedes del Ministerio de Finanzas y del SENIAT se mantendrían en Barcelona, del Ministerio de Educación en Cumaná, del Ministerio de Energía y Petróleo en Maturín, del Ministerio de la Defensa en Carúpano, del Tribunal Supremo de Justicia en El Tigre, y así sucesivamente, en cada ciudad se ubicarían las sedes regionales de los organismos nacionales. Un ente nacional (pudiera ser la Vice-Presidencia ejecutiva de la República) coordinaría su ubicación en cada urbe.

Ahora, en la región se establecería una Junta Regional de Gobernadores, y una Junta Legislativa Regional, integrado el primero por los gobernadores de cada estado, y el segundo por los diputados del Consejo Legislativo de cada uno. La sede sería temporal (para evitar que la región se convierta en una gran provincia) estaría en la sede de cada capital estadal, y los gobernadores se turnarían por orden alfabético de sus provincias cada 6 meses, lo que obligaría a una reunión, al menos, cada 6 meses (hay mancomunidades establecidas que no se reúnen ni una vez al año), y lo mismo aplicaría para la junta legislativa. En estas instancias deberán coordinar los trabajos y asuntos de interés común (por ejemplo, una autopista que una dos capitales provinciales, o una tormenta que afectó a varios estados de una región). (Continuará...).

*Abogado y Analista Político. Director de Ideología y Miembro del Comando Táctico Regional (CTR) del MVR en el Edo. Bolívar, en proceso de disolución hacia el Partido Socialista Unido Revolucionario de Venezuela (PSURV). jmartoranoster@gmail.com , j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar



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Juan Martorano Castillo(*)

Abogado, Activista por los Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC).

 jmartoranoster@gmail.com      @juanmartorano

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