La OIT, desigualdad en el mundo del trabajo: Comorbilidad o Precariedad Laboral

La comorbilidad, una economía que mata: disparidad social, crisis ambiental, migraciones forzadas, falta de promoción de los países pobres, precariedad laboral, violencias, etc. Todos estos desafíos sociales requieren, respuestas multidisciplinares que no pueden dejar fuera el diálogo social, el desarrollo humano integral, el cuidado del medio ambiente, la búsqueda de la paz,

La fuerte recuperación económica registrada en 2021, con un crecimiento superior al 6 por ciento, no fue suficiente para recuperar los empleos perdidos. De los 49 millones de puestos de trabajo que se habían perdido en el peor momento de la crisis por la pandemia en el segundo trimestre de 2020, aún faltan por recuperar 4,5 millones.

Cerca de 4 millones corresponden a personas que se han incorporado a las filas del desempleo por la crisis de la pandemia. Al comenzar 2022, se estima que en total hay unas 28 millones de personas que buscan ocupación sin encontrarla.

La tasa promedio de desocupación regional a fines de 2021 ha sido estimada en 9,6 por ciento, lo que representa una mejoría desde el 10,6 por ciento que alcanzó en 2020, pero un retroceso frente al 8 por ciento que se registró para el año 2019, que en este caso se usa como referencia para calcular el impacto de dos años de pandemia.

La OIT destaca que el pronóstico de un crecimiento económico mucho más bajo en 2022, apenas por encima de 2 por ciento, es un indicio claro que a la región le costará más tiempo salir de la crisis por COVID-19. En estas condiciones, y considerando la persistencia de la pandemia, la OIT estima que la tasa de desocupación este año podría bajar entre 0,2 o 0,3 puntos porcentuales, manteniéndose por encima de 9 por ciento.

Esto sería insuficiente para regresar a 2019 cuando, de todas maneras, la situación del mercado laboral distaba de ser positiva en una región que ya estaba entrampada en un escenario de crecimiento lento, con baja productividad y altos niveles de informalidad y desigualdad.

"En América Latina y el Caribe la pandemia tuvo un impacto más severo por causa de ‘comorbilidades sociales’ como informalidad y desigualdad", explicó Pinheiro. Agregó que cuando comenzó la crisis "contribuyeron a la pérdida de empleos y de ingresos, sin regímenes de protección social adecuados para sostener a las personas en un momento tan difícil".

El informe de OIT destaca que tras el inicio de la pandemia la crisis se manifestó de manera atípica y en vez de afectar más a las ocupaciones formales se reflejó en una pérdida mayor de empleos en informalidad que dejaron a millones de personas sin ingresos. En algunos países, la tasa de informalidad incluso se redujo.

Pero desde entonces la situación se ha revertido. Los países con datos disponibles indican que entre 60 y 80 por ciento de los empleos recuperados hasta el tercer trimestre de 2021 habían sido en condiciones de informalidad. La tasa ya es del 49 por ciento, similar a la que había antes de la pandemia, e indica que 1 de cada dos personas ocupadas están en la informalidad.

El informe también destaca que en el caso de las mujeres, la tasa de desocupación se mantiene elevada en 12,4 por ciento desde el año 2020. Es decir que no ha experimentado ninguna mejoría en 2021, lo cual contribuye a amplificar el impacto de la crisis sobre la desigualdad de género en el trabajo. La nueva nota técnica de la OIT destaca que la tasa de participación regional de las mujeres que rondaba 41 por ciento a comienzos de los años 1990 había subido en forma constante hasta 52,3 por ciento en 2019 (promedio de los primeros tres trimestres). En 2020, en ese mismo período bajó a 47 por ciento aunque ese año el promedio regional llegó a estar en 43 por ciento.

En 2021 la tasa de participación registró una recuperación insuficiente, pues subió hasta 49,7 por ciento, 2,5 puntos porcentuales por debajo de los niveles pre-pandemia.

Al mismo tiempo, al tercer trimestre de 2021 la tasa promedio de desocupación de las mujeres es de 12,4 por ciento, la misma de 2020, lo que es un signo de que no ha habido una mejoría, y que debe bajar en forma importante para regresar al 9,7 por ciento de 2019. Está por encima de la tasa general de desocupación, del 10 por ciento, y del 8,3 por ciento de la tasa de los hombres.

El análisis de OIT dice que las medidas adoptadas para atender la emergencia sanitaria, como el cierre de los centros educativos y de cuidados en forma generalizada, tuvieron un impacto negativo en la participación laboral femenina.
A su vez, el impacto fue mayor en el empleo informal y en las micro, pequeñas y medianas empresas donde también predomina el empleo femenino. El trabajo doméstico, donde el 91 por ciento del empleo es femenino y el 72 por ciento es empleo informal, se vio afectado por una pérdida considerable de puestos de trabajo.


"El impacto más intenso entre las mujeres en la región se asocia a la mayor presencia femenina en sectores económicos fuertemente afectados por la crisis como hotelería y restaurantes, y en otras actividades de servicios y del sector de hogares. Por otro, a la mayor incidencia de la informalidad entre las mujeres", dice el informe.

La tasa de desocupación juvenil continúa siendo preocupante en la región y se mantiene a niveles sin precedentes, alerta OIT. Antes de la pandemia rondaba el 18 por ciento y ya era considerada demasiado elevada. La tasa de participación laboral juvenil experimentó una contracción al caer cerca de 3 puntos porcentuales registrando un nivel de 45,6 por ciento en el primer trimestre de 2021, lo que implica que a comienzos de año entre 2 y 3 millones se mantenían fuera de la fuerza de trabajo ante la inexistencia de oportunidades laborales.

 

El Panorama Laboral también incluye datos sobre las diferencias urbano-rural en el empleo, ocupación por sectores de actividad y categoría ocupacional, evolución de los salarios mínimos y los ingresos medios.

"El crecimiento del empleo en 2021 fue particularmente significativo en sectores como construcción (16,7 por ciento), comercio (9,1 por ciento) y transporte (6,7 por ciento), lo que contrasta con lo observado en 2020, en que estos sectores registraron fuertes contracciones", dice el documento.

La especialista regional en economía laboral de OIT, Roxana Maurizio, destacó que frente al escenario actual es imperativo "adoptar una agenda más amplia de políticas integrales y de gran alcance centrada en las personas y, en particular, en la creación de empleo formal".

"Sin un conjunto de medidas coherentes para generar puestos de trabajo los impactos de la crisis se prolongarán y dejarán profundas cicatrices sociales y laborales por largo plazo en América Latina y el Caribe", añadió Maurizio, quien coordinó el equipo de especialistas de OIT encargado de preparar este informe.

Transición digital y mercados de trabajo

El Panorama Laboral 2021 de América Latina y el Caribe concluye abordando en un tema especial el análisis del desafío que plantean en la región las transiciones digitales y la aceleración de tendencias provocadas por la pandemia, entre las que se incluyen la mayor presencia del teletrabajo y el evidente aumento de los servicios basados en plataformas digitales.

Este nuevo escenario plantea desafíos importantes para los hacedores de políticas, con el fin de aprovechar las oportunidades que ofrecen estas transformaciones, y evitar las potenciales disrupciones en los mercados laborales, alerta el estudio.

El informe alerta sobre la necesidad de adaptar el contenido y alcance de la formación profesional para mejorar el ajuste entre la oferta y demanda de calificaciones, estar mejor preparados para las habilidades requeridas en el futuro y reducir los impactos disruptivos de la tecnología. También destaca la necesidad de políticas públicas que ayuden a remover los obstáculos que aseguren que esta transición propicie la creación de más y mejores empleos.

 

El plan de acción propuesto sobre las desigualdades en el mundo del trabajo para 2022-2027 a fin de dar curso a las conclusiones adoptadas en la segunda parte de la 109.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo (diciembre de 2021). El Consejo de Administración pidió al Director General que: tomará en consideración sus orientaciones en relación con el plan de acción propuesto sobre las desigualdades en el mundo del trabajo para 2022-2027, descrito en el documento, en particular por lo que se refiere a la elaboración de una estrategia de la OIT integral e integrada para reducir y prevenir las desigualdades en el mundo del trabajo.



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Antonio J. Rodríguez L.


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