Cabañuelas

Crítica o disidencia (II)

Apreciado poeta Miguel Márquez:

Mi modesta escritura anda entre la intencionalidad de la crónica y la poesía; al ejercer la primera suelo hacerlo en plural, en esa voz que nos diluye en el colectivo y nos amalgama en el universo. De la poesía quise alguna vez echar al YO, pero me resultó imposible. En ocasiones, para quienes nos aproximamos a los oficios de los que habla César Pavese, ambas personas, el yo y el nosotros se confunden. A ello tal vez se deba el egocentrismo que captas en mis palabras. Es tu opinión, y por consiguiente, una realidad. Razones tendrás para endilgarme duros calificativos, por eso no incurriré en el error de desmentirlos; tal vez existen otros puntos de vista que también son ciertos.

Un viejo poeta, maestro de casi todos nosotros, cuyo nombre omito para no comprometerlo en esta conversación, me dijo hace treinta y siete años: “… En torno a los poetas se tejen una o más leyendas; no pierda tiempo aclarándolas o cultivando las que crea convenientes para su vanidad, deje que el tiempo lo haga todo y entonces, con mayor o menor sombra florecerá el árbol de la poesía…” Dejo pues, a Cronos, la negación o la reafirmación de tantos adjetivos. Ojalá la amistad sea la sombra que nos cobije algún día.

En esta respuesta hago uso de la primera persona del singular, pues me parece lo más justo ante las referencias que haces de mi actitud en la maraña de escritores realizada en Barquisimeto en fecha reciente, y del artículo de mi autoría -Crítica o disidencia (I)- difundido en “Acarigua de frente”, nuevo periódico portugueseño, Aporrea , y otros medios del país.

Ruego a los lectores de esta entrega que lean las anteriores, la tuya y la mía, para que puedan contextualizar mejor lo que llamas tus “reflexiones“ y mis palabras temerosas. Lo último, el miedo, estuvo más que justificado, como deduzco al leer tu artículo del 13-02-07.

1.- Reitero lo expresado en el evento y en la escrituría posterior,

2.-Estoy de acuerdo con los logros que señalas en la lista de actividades desarrolladas por el Ministerio de la cultura. Las críticas que formulo no me hacen un disidente de este proceso, al contrario me adentran más en él; pero no escribí esas líneas para hablar de las bondades del Ministro sino para testimoniar lo acontecido en la reunión, lo que, en el fondo, ratificas.

3.-Antes de la V República, tres nombres destacan en el quehacer editorial venezolano: José Agustín Catalá, Juan Liscano y Guillermo Morón. El gobierno del presidente Chávez quedará en la historia como el mayor impulsor del hecho cultural y de otros aspectos esenciales de la vida republicana. Tanto al ministro como a tu persona, mi reconocimiento por la importante tarea editorial que han desplegado.

4.-Leí la revista Día-Crítica. Era necesaria. Muy útil la entrevista de Gustavo Pereira; interesante el trabajo de Posani – cuando releo tu artículo, el que ha dado lugar a esta respuesta, pienso en el cinismo del que habla el autor -; muy grato lo escrito por Gonzalo Ramírez sobre Ramón Palomares. Mas si lees con detenimiento la publicación verás que hay el peligro de caer en el simplismo que tanto te preocupa, el culto al caudillo, cuyo liderazgo no se desconoce, y la - ¡Vaya loa! - miserable adulación que en las últimas páginas dirige, cual misil meloso, un rector yaracuyano al comandante Chávez. Intuyo que el presidente, tan conocedor de nuestra historia, ha pensado, ruborizado, en los días de Guzmán Blanco y de Juan Vicente Gómez, al leer esa ridiculez. Cómo será cuando se entere que el sobador de marras es el mismo que irrumpe en la prensa caraqueña el sábado siguiente al golpe de Pedro Carmona, en rauda promoción para ser designado Ministro por el efímero dictador –leer El Nacional” de la fecha-. Después de ese bochornoso oportunismo ha sido premiado con distinguidas representaciones dentro y fuera del país, y hasta funge como directivo o asesor de la revista Día-Crítica y otros variados escenarios culturales y educativos, como también lo fue cuando Herrera Campins, apoyado por mi amigo Ramón Guillermo Aveledo; cuando Andrés Velásquez, en Bolívar, protegido por Benito Irady, y premiado por Caldera y Lapi con una de las universidades más irresponsablemente creadas por el puntofijismo, la cual requiere una inmediata revisión dado el nepotismo y otras desviaciones allí imperantes. Esos son algunos de los hechos de los que difiero y a los cuales, Miguel, otorgas poca importancia cuando hablas de la ética y la política con sarcasmo propio de la intelectualidad caraqueña y de los traficantes que no solamente negociaron sus mercancías literarias en la IV República, sino que lo hacen, con éxito económico y académico en este momento revolucionario, desde la sofisticada Fundación para la Cultura Urbana, la cual cuenta con más solidaridad que los revolucionarios asesinados por la derecha en los campos venezolanos.

5.-Dejemos atrás lo anecdótico, hablemos de lo que está planteado en este momento:

* Las fuerzas de la revolución no son homogéneas. En el seno de la dirección política del proceso existen contradicciones irreconciliables, que nos enfrentarán más temprano que tarde.
* Un escritor, y tú lo eres, debe mirar hacia dentro, debe escudriñar la realidad en sus más insospechadas dimensiones. Recuerda la tragedia griega. Recuerda a Shakespeare. Piensa en el alma humana. En la historia del poder, tan antagónico a la poesía, en la intriga, la ambición, la envidia y la traición, siempre tan cerca, sonriente y atenta ella, casi en el mismo vecindario, en la oficina, en la casa…
* Luis Miquilena fue un anticipo, un abreboca para lo que viene en nuestro país. Si en verdad eres un poeta que ha pasado del grupo Tráfico al movimiento revolucionario –no lo dudo y me alegra que así sea– no maltrates a nadie porque diga cosas que te disgustan. Puedes hacer daño. A mí no me hace mella, me sobran cicatrices; pero imagínate a un joven que diga lo que piensa, aunque esté equivocado, y tú, director de una editorial de la revolución, respondas con una sarta de ofensas. Si es débil, lo castrarías; si es fuerte te odiaría y combatiría, y tus palabras habrían sido dañinas para la patria, para el verdadero amor y para el hombre nuevo que hemos buscado desde la poesía. Tarea en la que insistiremos en los siglos por venir; algún día alcanzaremos la cima y no habrá roca que nos devuelva.

- Al presidente lo tienen acorralado las trasnacionales, los banqueros, los funcionarios corruptos, los neutrales e insaciables estetas de la revolución, los neoliberales y los ricos de nuevo cuño.

No le temas a la ética y a la política, ambas se nutren de la poética. Vamos a los Consejos Comunales, vamos a la pelea; la poesía renovará su rostro luminoso.

* El miquilenismo está vivo. Hoy más que nunca, Por algo Britto García no aceptó el ministerio de la cultura. Vamos con nuestros campesinos y nuestros escasos obreros, vamos con las barriadas, pero abajo la adulancia, abajo los dibujitos de gabinete, abajo los padres tutelares, abajo la utilización de Día-Crítica para fines de arribistas profesionales…



Recibe un abrazo fraternal y lee, por favor, con benevolencia, el poema que te dedico a continuación:





HISTORIA LITERARIA

Cuando Cervantes habló de los Molinos

y Quevedo desdijo del Conde-Duque de Olivares

o Baudelaire dejó tendido en la arena

a un horrible pajarraco

y Rubén Darío navegó

- casi hasta el naufragio –

en las peligrosas aguas del Misisipi

Algo sucedía en sus estómagos

Y alguien contaba pesetas y francos

Para fortalecer las arcas del poema.

(de Diario del Confinado . Inédito)


Paso Real, 17 de febrero 2007

nunezsilva@hotmail.com


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Tito Núñez Silva


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