Mi palabra

USA entre sus inquilinos emigrantes y víboras mediáticas

"El mundo observa a los Estados Unidos...

los Estados Unidos observan la TV".

Grafiti anónimo

Una amiga, quien viene aprovechando la inevitable etapa de la vejez, para leer. Después de saludar a un vecino, con su acostumbrada manera de recibir a todo visitante mañanero: "Aquí se llega alegre dando los buenos días, los amargados se van para otra parte" me hizo una pregunta, con cierta lógica ¿Por qué se van tan convencidos pensando que, en los Estados Unidos van encontrar, lo que aquí les falta? La señora muy alarmada por la cantidad de emigrantes ansiosos por llegar al supuesto paraíso terrenal, como si allá los estuvieran esperando en medio de una fiesta, para brindarles toda la comodidad y empezar a vivir el ansiado "sueño americano"

El corto tiempo en el hogar de esta humilde mujer, me sirvió para entender el daño tremendo en el subconsciente de millares de latinoamericanos que, golpeados por el capitalismo salvaje en sus respectivos países, buscan una tabla de salvación, como los náufragos en alta mar. Así, ha sido apenas triunfó la Revolución Cubana, dignificando a su pueblo; se presentaron los ataques más despiadados en medio de un bloqueo criminal, buscando rendir por hambre a una isla, el cual decidido ser libre. El trabajo de ablandamiento, se presentó día y noche, a través del sofisticado aparato mediático, creando ilusiones fantasiosas de felicidad, cuando la realidad es totalmente distinta a la presentada por esos medios; cada día vemos un abismo entre el paraíso pintado y el infierno de los hechos, atrapando a los humildes, y muchos de ellos cavan su propia tumba, al creer en la propaganda venenosa, como la utilizada para vender refrescos, con destacados atletas haciendo el papel de puente.

Ese poderoso país del norte, casa matriz del imperialismo presenta un alto índice de consumo de drogas, teniendo, como el primer centro de abastecimiento la vecina Colombia, y de ahí, comienza esa relación tan estrecha políticamente entre ambos gobiernos en los últimos años; prueba inobjetable que, el capitalismo no respeta al ser humano, y menos, cuando el principal centro de fechorías se encuentra urgido de una necesidad, para mantener un número elevado de la población –consumidores– y por eso, la lucha permanente en frenar, cualquier intento de liberación de ese país que, por años han mantenido sojuzgado, sin permitirles abrirse su propio camino; por el contrario siempre aparecen verdaderos arrastrados, a quienes poco les importa su propia patria, con tal de recibir cualquier alago, y en último caso, que, le aseguren la estadía, como sucedió, con los terroristas de la voladura del avión de cubana de aviación: Orlando Bosch y Luis Posada Carriles.

A medida que, se ahonda la crisis en los Estados Unidos –inevitable– el peligro para un conflicto mundial, no se puede descartar, porque la fiera herida y desesperada es capaz de cualquier cosa; paradójicamente muchos de esos problemas los van creando, en medio de la naturalidad del mismo imperialismo, pero, al no conseguir su objetivo emplean la fuerza, cuando el aparato mediático es rechazado por los pueblos, como son los casos de Colombia, Chile, Brasil, dirigidos por gobiernos sumisos y entregados; y preguntaran ¿Qué pasa, con Venezuela, donde el capitalismo, apenas lo tocaron reaccionó? No hay, ningún punto de comparación. En dichos países atacan al propio pueblo, cuando reclama o denuncia al gobierno de los Estados Unidos, mientras en la patria de Bolívar, atacan al gobierno, por no haber aceptado el chantaje, la sumisión y arrastrarse, como lo hizo, el payasito de la oposición: Guaidó, personaje por demás siniestro, y ahora, si, debe estar pensando en arreglar las maletas para emprender la huida, hacia la tierra, donde se posan las moscas en busca de la podredumbre.

Todo el mundo sabe, la suerte de los emigrantes, después de haber sido incitados a emprender viaje hacía países, donde los gobiernos son parte de las raíces del imperialismo. En Chile, faltó poco en producirse una tragedia y nada puede tapar semejante barbaridad cometida, algo muy común en los Estados Unidos. La otra clase de inquilino, son los arrastrados y de paso convertidos en voceros, quienes, en cualquier sitio hacen su papel, pero, sobre todo, cuando los gobiernos de USA, los necesita y no desperdician la mínima oportunidad para arremeter en contra del gobierno venezolano. La extradición de Alex Saab, ha producido arrebatos de alegría y momentos de cinismo, tan desbordados que, lejos de conseguir seguidores, se han encontrado, quienes los comparecen, como unos perfectos idiotas, como es el caso de la periodista Carla Angola, quien no puede ocultar el rostro malévolo para cumplir con un trabajo propio de víboras.



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Narciso Torrealba


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