El reloj del tiempo

Delcy como Fedecámaras, deben conducirnos a una vida ociosa y de engaños

Las callejuelas de la pobreza abren sus rutas ante la mirada de un grupo de opresores, que, emulando, las voces de profetas del pasado se promueven como tiranos con el único afán de aplastar aún más a los oprimidos que no pueden disfrutar la tierra que en verdad les pertenece. Ya que ha trabajado en ellas, sin pedir limosnas y sólo los mueve, el espíritu de la creación.

Nos han quitado un salario y nuestras bolsas se escurren cada día más. No hay discusión se creen los reyes de las leyes y, cada día se fortalece ante la mirada silenciosa de una comunidad que rompe con su promesa, a su vez, establece sus estatutos para la paz.

Hay una doctrina engañosa que encierra lo eclesial y secular para engañarnos. Quienes dominan esa doctrina, llevan la perversidad en sus almas y, tienen a los ciudadanos engañados, como a sus siervos diseminados en las instituciones. De esta manera, sus ojos se apagan y su razón se ciega.

Hay débiles de cuerpo y espíritu. Le han dominado la razón y cercenado su voluntad. La izquierda esta sembrando en el tiempo su propia ignorancia, es cuestión de precepto cultural, es cosechar los frutos de la tierra y guardarlos en almacenes en el tiempo de la cosecha. Como lo dije, nadie lo hizo y se levanta una sociedad esclavizada y colonizada. Mientras la derecha se hace más rica y controla los mercados y cada grupo familiar ha aprendido su oficio, han jugado con la libertad y la naturaleza nos dice que el agua estancada se corrompe y quienes se sentaron en la silla del gobierno, desean llevarnos a una esclavitud y actúan en la oscuridad, obligando al pueblo doblar sus rodillas y, por lo tanto, observamos una degeneración política ante comunidades humildes, honestas y amables. Tienen un sueño y veinte y dos años esperando por su cumplimiento.

Hay deslealtad. Se necesita preservar la paz común, hay que sofocar a los perturbadores de la paz común, necesitamos educarnos para la humanidad futura. Necesitamos aprender de los buenos oficios y alejarnos de los perezosos. El mal y el bien no pueden heredar la tierra, nos falta sabiduría para elegir buenos alcaldes y gobernadores ya que somos necios, con mucha división y tumulto a nuestro alrededor.

Nadie, puede gobernar y estar bajo el dominio de un parlamento, juzgado y un caudillo, ya que los tres poderes se alinean para formar terratenientes y propietarios de tierra. Se necesita una carta y es un documento a la libertad y paz. No ser criados o esclavos como en tiempos de la conquista.

Simplemente, este gobierno, de Maduro hacia acá nunca fue socialista y todos se transforman en una sola realidad como el espejismo del Conde Drácula, los ricos serán más ricos y los pobres serán esclavizados y más pobres, es lo que vengo observando.

En lo absoluto he expresado que es un mal presidente, simplemente es un absolutismo. Los discursos se pueden hacer algunas veces sobre la naturaleza de la humanidad, de su oscuridad y de su luz, debilidad y de su fortaleza, amor y su envidia, de su pena y gozo, libertad interior y exterior, de sus libertades internas y externas. y a esto, es donde nos dirigimos, al ejercicio de una sana conciencia y militancia, sólo que algunas veces nos confunden el conocimiento con el estudio imaginario y el control mental para lograr un estudio imaginario, cuando alguien nos señala que hablamos sin experiencia.

Hay una esclavitud farisea hacia el pueblo, donde la ignorancia campea, por ello, las comunidades exigen libertad para que el conocimiento cubra la tierra venezolana, como las aguas cubren los mares. Ya basta de predicar sermones y hacer discursos necesitamos, Oh Fedecámaras trabajar para formar nuestra experiencia y cuidado, ya no vas a engatusarnos más, tus codicias son diversas y tu nombre esta inscrito en nuestro cuerpo por el hambre que padecemos y, este conocimiento no engañará más a los hombres que han trabajado y labrado la tierra por años.

El asunto, no es de leyes. Es de conciencia militante. En que cada hombre se convierta en dueño de su casa, es velar por el condado, la parroquia, el territorio. Necesitamos estar al compás de nuestra propia esfera, necesitamos hablar con el corazón. Es creer en lo que se dice, con razón o sin ella. Necesitamos de esa doctrina política y religiosa para abrazar la vida espiritual.

En estos últimos años, Fedecámaras no ha sido una aliada del pueblo, sino un yugo enlazado por el gobierno bolivariano de Venezuela.



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Emiro Vera Suárez

Profesor en Ciencias Políticas. Orientador Escolar y Filósofo. Especialista en Semántica del Lenguaje jurídico. Escritor. Miembro activo de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo. AESCA. Trabajó en los diarios Espectador, Tribuna Popular de Puerto Cabello, y La Calle como coordinador de cultura. ex columnista del Aragüeño

 emvesua@gmail.com

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