Es perfecta una democracia que irrespeta tratados y convenciones internacionales

Estados Unidos de Norte América se ha creído la democracia perfecta, y la basa no en una teoría, sino en un simple teorema, descolocándolos frente a los sistemas socialistas, a los que llaman comunistas, por ser liberales de pacotilla, es decir, individualistas, son pragmáticos pues, su doctrina se basa en alcanzar la cima a como de lugar, y la competencia es la herramienta por excelencia para lograr el éxito, producto del libre albedrío y sus prácticas consuetudinarias, se amparan en la creencia de los evangelios y el protestantismo, una conjunción que amalgama sus raíces ancestrales anglosajonas. Impulsados por la predestinación del determinismo, considerándose como los elegidos para llevar la paz al mundo, nacen como Estado con la revolución de independencia, proceso que estalla un 19 de abril de 1775 y 1783; el 4 de julio de 1776 el Congreso aprueba la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, firmada por unanimidad por las 13 colonias británicas que le declararon desobediencia al reino de Gran Bretaña; un conflicto de 8 años y con apoyo de los franceses, que también ocupaban territorios ajenos, arrebatados a las tribus aborígenes, hasta la actual Canadá; entre los siguientes conflictos con el ingreso de migrantes pobres huyendo de Europa, y buscando refugio en las inmensas regiones donde poder practicar libremente su fe y sus credos, ideologías implantadas y aceptadas en la Confederación de los Estados Unidos de Norteamérica. El gobierno democrático republicano, diferente al parlamentarismo inglés, con todas sus cargas y taras, que puertas adentro han dado tanto material para que Hollywood sea la mayor referencia de la historia de los estados estadounidenses y lo que consideran su talento, vivir una vida agitada, en una sociedad que practica el desorden como forma de ser. Las profundas diferencias se notan en la estratificación social y las segregaciones y guetos, espacios en que se sustraen las distintas nacionalidades que crean sus barrios que limitan sus espacios a los propios, desde los vaqueros a los gánster. Los más de cuarenta y cinco millones de pobres son un ejemplo que determina con claridad cómo viven entre los ricos y los pobres, la clase media no existe como clasificación.

Mucha ha sido la insistencia por precisar se de verdad y hasta qué punto una potencia que se asume como el único caso en la historia del mundo, fuera de Israel, con la que tienen fuertes vínculos, la mayoría de los presidentes son de familias judías, no católicas, ni protestantes, con predilección a la predestinación y la providencia, con la que han plagado al mundo de guerras, armando conflictos tribales, diseñando con habilidad calculada, estrategias para mantener a las grandes naciones y diferentes regiones bajo tensión y amenaza por las corporaciones y las mafias, que viven del delito, de la extorsión, de las invasiones, las ocupaciones, las intervenciones, y las injerencias en los asuntos internos, desde su régimen neoliberal, capitalista salvaje y un imperialismo que pretende someter al resto del mundo en protectorados, como lo son la comunidad europea. Y enfrentada a China, a la que le adeuda hasta la manera de caminar de los norteamericanos y norteamericanas en la actualidad; y tienen cazada peleas con Rusia, Corea del Norte, Cuba, Irán y una docena de países progresistas, principalmente con Venezuela, por habérseles zafado del patio trasero, redil en la que tenían controlados a los adecos y copeyanos, cuando antes de la formación de tales partidos de la 4R, ya tenían al país ocupado con sus transnacionales petroleras, mientras por parte de los europeos se repartían el comercio y las finanzas por medio de los bancos y las filiales.

Desde cuando el imperialismo yanqui ha respetado tratados o convenciones frene a otros estados, menos si interfieren en asuntos que dirimen unilateralmente, el pez grande engulle a los pequeños; y son reiteradas las ocasiones en que su oprobio es escenario en que muestran su teatro internacional de chantajes y coacciones, el más fuerte impone las reglas y las leyes. El caso del Tratado y Convención de Viena es uno emblemático, los derechos establecidos entre los estados miembros, con fundamento histórico de larga data sobre relaciones internacionales y su reconocimiento entre las naciones. Por lo que respecta a la República Bolivariana de Venezuela, es patente cómo se violenta con flagrancia, con apoyo abierto de Washington, que le declaró la guerra al Comandante Chávez, por haberse osado a no agachar la cerviz, como lo hacen los irresponsables apátridas de los viudos y viudas de la 4R, que están usufructuando el patrimonio público, sustrayéndolo directamente desde el exterior, con la complicidad de las autoridades de la Casa Blanca. Invisibilizando la Convención de Viena, que surge el 18 de abril de 1961 para lo concerniente a los asuntos de las funciones y relaciones diplomáticas, para el resguardo de las diligencias de embajadas y consulados, bajo la protección de dichos convenios, vigentes desde el 24 de abril de 1964.

Hay que remontarse al siglo XVII, cuando se establece un código real para llevar a cabo procedimientos diplomáticos, a mediados del siglo pasado lo acogió la ONU, en la Convención de Viena. La diplomacia es una profesión, el objetivo, representar y velar por los intereses del Estado nación, en sus relaciones con los demás Estado y organismos internacionales; hoy se habla de diplomacia preventiva, medidas adoptadas para tratar de evitar la escalada frente a disputas, que por lo general terminan en conflictos, sin que se pueda evitar su propagación. Negociar, saber usar los argumentos y la persuasión han sido los principales elementos característicos de la diplomacia; un diplomático es un miembro de las convenciones con las cuales corresponden sobre asuntos de intercambios a distintos niveles, que pasan por lo cultural, las iniciativas y actividades de la industria del arte, y los derechos que amparan la creatividad de las personas y obras además de las literarias y artísticas. Todos hemos oído hablar sobre de cómo los pueblos desde las constituciones y leyes reconocen las convenciones, con el respeto debido para el libre funcionamiento de las representaciones de embajadores y funciones consulares, y la seguridad y resguardo de sus sedes. La reciprocidad es en atención a mantener un tono de civilización acorde con los países que se afirman democráticos, pero en el caso de los EEUU, que ha sufrido los percances de las últimas décadas, en las cuales ha ido perdiendo aceleradamente su hegemonía, ha recrudecido su escalada de agresiones a nivel encubierto bajo el velo de la diplomacia típica de la Guerra Fría, demostrando que su desesperación va en ascenso, y se está jugando la paz y el equilibrio geoestratégico, donde 45 millones de pobres, y millones de inmigrantes legales e ilegales, demandan mejores tratos por parte de las autoridades de un Estado represor puertas adentro.

Las relaciones con los países progresistas, y en particular con Venezuela, pese a la amistad que existe entre los pueblos de ambas naciones, por más de un siglo, en los últimos años se han venido deteriorando a nivel de Estado, debido a los enfoques dirigidos hacia la economía y el mercado, por lo que la afectación de que Venezuela ha expresado mantener unas relaciones multilaterales, estableciendo convenios con muchos países con los cuales los EEUU tienen roces por materia de libre comercio, que de libre solo tiene el nombre, puesto que las ventajas son unilaterales, además de perjudicar con altos aranceles las importaciones, subsidiando puertas adentro a sus empresas, en una desleal competencia. Estas y las violaciones flagrantes a las que nos hemos referido, no auguran de que las tan necesarias aproximaciones entre ambos mandatarios sea a corto plazo, puesto que se ha ratificado el reconocimiento del presidente impuesto por Washington en Venezuela, que dirige al país desde el exterior, lo cual dice de qué tamaño es el talante de tal desmesura internacional, avalado por no tantos países como ellos quisieran, pero que en definitiva golpean a la República Bolivariana de Venezuela, en la que hoy existe un bloqueo suigéneris, puesto que la moneda que circula es el dólar, las importaciones de productos de consumo masivo y artefactos electrodomésticos y electrónicos de 4 y 5G abarrotan los comercios y centros comerciales, como el incremento inusitado de bodegones de lujo, puesto que son precios exorbitantes para el venezolano común de los sectores menos favorecidos de la economía, que tienen ingresos estimados que no pasan de los 5 dólares al mes, y dependen de remesas de los familiares que por millones han tenido que migrar de Venezuela, en los últimos años, por una inflación de seis dígitos intolerable.

El ejecutivo viene insistiendo en sus llamados al diálogo, lo que denota que la realidad política, económica y social, puertas adentro, anuncia un deterioro de la gestión pública, por el fuerte apoyo a los sectores pudientes del país, subsidiando a los ricos, en detrimento de los pobres, que apenas si reciben subsidios en bolsas de comida, donde el 99% es carbohidrato, y bonos con los cuales no alcanza ni para un cartón de huevos, la carne ni se diga, y el pescado, cuando llega sardina. Entendemos que en una situación casi que de guerra, en la que hemos tenido que vivir la mayoría, los que no están enchufados a las tetas del Estado, o del PSUV, partido maquinaria electoral, que por cierto no les dan las cuentas para las próximas elecciones dentro de cuatro meses, porque el pueblo está arrecho, sobre todo en las barriadas más populares, donde están bajo toque de queda debido a los pranes que controlan territorialmente, cuando no están bajo la lluvia de balas y detonaciones que hacía tiempo que no se escuchaban, desde las OLP. Quien se ha batido a capa y espada de historiador y su equipo de asesores en materia diplomática ha sido Samuel Moncada, que ha sabido defender frontalmente los derechos de Venezuela en el corazón del imperialismo, en Nueva York, donde en sus intervenciones en la ONU, ha apelado con insistencia en que se respeten las convenciones diplomáticas y los tratados firmados por ambas naciones. Pero la Casa Blanca tiene su propia convención y tratados que ejecutan desde el Departamento de Estado y el Pentágono, cuya diplomacia es la agresión por mampuesto desde sus socios de Colombia, que mantienen una escalada de agresiones y movimientos tácticos en la frontera. El embajador de EEUU en Venezuela despacha desde Colombia, desde donde coordina con el títere Guaido, y la derecha fascista, quienes asaltaron las sedes de la embajada y el consulado, lo que a todas luces es un acto inamistoso y de guerra.

Se ha citado el artículo 45 de la Convención que dispone que: "en caso de ruptura de relaciones diplomáticas entre dos Estados, o si se pone termino a una misión de modo definitivo o temporal, el Estado receptor estará obligado a respectar y proteger, así como sus bienes y archivos". Esto tiene al gobierno de los EEUU sin cuidado, tanto en Washington como en Nueva York, permitieron que bandas armadas al estilo búfalo, como los que asaltaron la sede del congreso, penetraran a las instalaciones y autorizaron a las autoridades a brindarle a los facinerosos las protecciones del caso. Esta es la forma en que la democracia más perfecta del mundo de demostraciones de cómo se bate el cobre en asuntos de relaciones diplomáticas.



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Franco Orlando


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