¿En Venezuela se está sacrificando el mundo de la creatividad de los artistas, y colocándonos al arbitrio de los poderes de las culturas dominantes-financieras?

Históricamente el arte ha venido asumiendo numerosas definiciones para dar una respuesta original y propia al problema de ¿qué es el arte?, donde evidentemente el problema no estriba en que cada pensador posea un sistema particular o único, por lo general existe un sistema que responde congruentemente a los asuntos fundamentales exigibles para definir el ARTE, esto se evidencia cuando la multiplicidad de definiciones, aparece el fenómeno: susceptible a la descripción, al análisis e interpretación, sobre todo cuando bajo la consideración, casi forzosa de tomar el arte concebido principalmente como una actividad del hombre, actividad de la vida humana y no al servicio de intereses particulares.

Este prolegómeno está estrechamente vinculado a la filosofía, a la representación artística y a la realidad.

Cabe señalar que la actividad artística siempre se ha definido como una ACTIVIDAD PARTICULAR, con un carácter diferenciado a la ciencia o a la filosofía, ya que su funcionalidad no está circunscrita estrictamente al mundo cognoscitivo, el arte puede concebir su actividad artística en la IMAGEN o en la aprehensión nocional, que no exige explicaciones, ni utilidad, es una función más de su actividad de vida.

Lo que no implica, que tampoco en el arte, la significación de las manifestaciones artísticas son reductibles a cada caso o a esa función general exigida y presentada por algunos pasajes de la historia del arte, ya que en muchos periodos el arte estuvo sometido como estructura de dominio en la actividad de vida del hombre, sociedades, etnias etc.

Lo que muchas veces impidió distinguir la estructura del arte, de la estructura de las demás actividades humanas.

Es importante entonces diferenciar, que la variable originada de la SIGNIFICACIÓN de las actividades artísticas, responden a dos funciones vitales

1.- La reacción ante una determinada situación,

2.- y a la determinación particular de sus significaciones.

La primera función implica respuestas que señalan al arte como una necesidad humana (sea de evasión o de plenitud de lo vital) y la segunda función es una solución contemplativa y desinteresada que se agita en sí misma, atiende lo singular, lo interior, lo anímico, hacer de lo transitorio algo permanente.

En el arte existen tendencias o corrientes intuitivas, simbólicas, expresivas, contemplativas, etc, como producto de un hacer y objeto del juicio estético: que posee una morfología, un acontecimiento, una dirección que va de los juicios de hechos a los juicios de valor, también puede sostener un valor no significativo, determina niveles de expresión genérica, simbólica y de acción, hoy día el arte esta más allá de un lenguaje particular o de simbolización, se ha venido convirtiendo en un estudio exhaustivo de las condiciones dentro de las cuales se da todo en el que hacer artístico.

Desde la segunda guerra mundial la creciente dificultad de la relación entre el arte y sociedad ha venido suscitando una apasionante dialéctica, la primera relación: ¿el arte murió y lo suplantó la culturización global? Y la segunda relación: ¿paso el arte a ser un producto cuyo valor de uso tiene que tener como regla el poder consumirse?

De forma sistemática y organizada, el neoliberalismo ha sustituido al arte, es un elemento de control de masas a su servicio. Las nuevas sociedades de “consumo masivo” han sustituido al arte por patrones culturales invasivos, excluyente y discriminativos, a tal punto que el arte agoniza como las especies en extinción.

La sociedad globalizada, ha permitido el manejo y control de los procesos culturales frente al arte y a la historia, sacrificando siempre el mundo de la creatividad de los artistas, y colocando a éstos al arbitrio de los poderes de las culturas dominantes-financieras, para conducir sus proyectos globalizantes, bajo el espectro de la dominación y el control de los artista y el arte, a favor de las elites que viene manejando el poder, es decir continuar viviendo bajo el concepto del sistema capitalista-burgués.

Ejercicio este vinculante, a lo que está sucediendo en Venezuela en el sector cultura, les pido a lo lectores que lean los contratos anticonstitucional que el Ministro de la Cultura ha obligado firmar a los artistas, sin contarles que cuando los artistas lo firma, no se les da previamente, para que al menos el artista conozca lo que va ha firma, (documento este que tengo en mi poder y que voy ha elevar ante el TIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA para demostrar su anticonstitucionalidad, ni siquiera inconstitucionalidad)

Continuemos con nuestra disertación, de como el poder burgués-industrial ha acabado con las potencialidades autógenas de los pueblos, para ser suplantados por las culturas de venta y consumo masivo, y sobre todo los han sometiendo y ubicado al servicio de los mercados.

Ahora bien, si quieren sobrevivir como ARTISTAS en este siglo, tienen que tener claro los artistas que aman el acto creativo, que no pueden desviarse en ninguno de sus objetivos planteados, sobre todo si no son favorables a los fines del acto creativo, y mucho menos cuando los fines pretenden ser impuestos por funcionarios del poder público, tamaña incongruencia.

El artista cuando está sometido a la eterna búsqueda de coeficientes de calidad estética en la presentación y confección de sus obras, que se traduce al final en un vil sistema, que lo orienta ha cómo evaluar el acto creativo-obra para que pueda incrementas el consumo, sin importar el costo de sacrificar el acto creativo en un producto masivo, y aun algo más grotesco, cuando dispone su obra para materializarlo en un mercado-consumo a través de los análisis de mercado, comprobaciones psicológicas y sociológicas que ha venido llevando al mundo de los artistas ha alinearse al sistema técnico-industrial por lo que en “lo profundo del arte muere”.

Afortunadamente, desde que la tierra es tierra, existe los polos, hay aun artistas con una conciencia del signifiado del acto creativo, diferente al hacedor de oficio en el arte, es decir: no es lo mismo interpretar a Gustav Maler, Anton Webern, Alban Berg o Dmitri Shostakovich, que el componer por ejemplo: “Wir leben das himmlische Leben” (Vivimos la vida celestial) de la Cuarta Sinfonia, y una de mis favoritas, la Quinta Sinfonía de Gustav Maler, paradójicamente desbordante de una misteriosa y fascinante fuerza lírica. El ejemplo tópico y archiconocido, pero sin duda el más claro, es celebérrimo adagietto de la Quinta Sinfonía donde Lucino Visconti, la llevó a la gran pantalla basándose en la novela de Thomas Mann, ‘Muerte en Venecia’, recordemos que se sirvió de esa pieza para retratar la enfermiza atmósfera de decrépita morbidezza en la Venecia homosexual; las “Seis piezas para gran orquesta” del compositor austriaco Anton Webern; de los “Siete lieder juveniles” del compositor Alban Berg; La “Sinfonía número 6 en si menor (opus 54)” de Dmitri Shostakovich en fin son miles de piezas y ciento de compositores, que si no hubiesen sido por esos creadores-compositores dotados del acto creativo ¿cómo vivir sin música? “Seria como renuncian al compromiso histórico-intelectual”.

En la Venezuela de cambio, de revolución, la cultura ha sido el patito feo, y muy feo, porque a pesar de que muchos hemos sido aliados en este proceso, la tendencia que ha preponderado en los responsables de generar las políticas culturales ha sido, excluir como nunca a los artistas más que nunca, y me refiero a ser marginados y sentenciados a vivir en la mínima expresión.

Estamos claros como venezolanos comprometidos y activistas de este proceso, que hemos pasado por etapas políticas muy duras, pero que paradójicamente en vez de darnos los espacios necesarios para asumir nuestros compromisos intelectuales, creativos, asumir nuestra participación en este proceso, vemos con estupor como han mermado nuestra actividad creadora y nuestra producción cultural sea endógena o universalista, ha proliferado la eventologia en desmedro de la calidad de vida y producción cultural de los artistas venezolanos, que tenemos derechos, que también somos votantes, que hemos sido tolerantes, pero que no estamos dispuestos a que funcionarios gubernamentales confundan sumisión con estupidez, somos muchos artistas, que poseemos una gran trayectoria artística e intelectual, hemos actuado con la sagacidad del silencioso pero prestos a defendernos de los pleonasmos de la sed del poder, que está llevando a una de las crisis más profundas, jamás vivida en este sector.

Pero nada igual, como la “pareja fantástica” que no nos explicamos como continúan la mando la mando del sector cultura, intoxicados de vanidad, sordideces y corrupción, responsables directos de políticas culturales fallidas que ha generado una constante deserción de nuestros valores artísticos, a pesar de que el sector cultura jamás había contado, con los niveles financieros con que ha contado en los últimos 5 años. Hay momentos que me hace recordar como los Nazistas en la segunda guerra (años 30) llamo ARTE DEGENERADO a las obras pictóricas de Otto Dix, George Grosz, Paul Klee, Henri Matisse porque fueron considerados como individuos peligrosos para el régimen nazi, y sus obras, eliminadas de los museos en aras de la purificación de la cultura alemana. Ahora bien en Venezuela cuando algún funcionario quieren exécranos nos acusa de ser agentes de la CIA.

¡VERDAD SEÑOR MINISTRO DE LA CULTURA!

¡QUIERO INFERIR, CUALQUIER SEMEJANZA ES PURA CASUALIDAD!

Jamás habíamos estado tan depreciados artísticamente, esta pareja fantástica, no han respondido a las realidades del proceso político que exige una Venezuela que profundiza las soluciones de sus necesidades, ni siquiera respetan los principios y exigencias contenidos en la Constitución de 1999, como son la participación, la contraloría social, la consulta y peor aun no tenemos una la “ley de la cultura” que respalde las profundas carencias que hemos vivido los artistas durante décadas, lo que nos está exigiendo ponernos en pie de lucha y en resistencia, para rescatar lo que nos pertenece de hecho y por derecho.

Ver claro no implica no actuar, y mucho menos soportar un anagrama de incongruencias políticas, administrativas, legales, funcionales y contrarrevolucionarias, porque cuando el alma de un artista revolucionaria está sedienta, para calmarla exige agua bendita.



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Fresia Ipinza R


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