Así decía una vieja canción

Son rumores, son rumores...

Jueves, 11 de marzo de 2021.-  La situación es la apropiada, el caldo de cultivo es perfecto, la temperatura social óptima y los propugnadores de rumores se mueven a sus anchas.

La mesa está servida y los consumidores preparados y ansiosos esperan por la próxima ola que llegue arropando, así sea lo mas absurda posible, que generalmente no lo es, ya que los especialistas en su creación han ido mejorando y sofisticando su pernicioso proceder y con furiosa constancia han ido optimizando la lógica interna de los rumores y la práctica de los mismos, que como un alud incontrolable se alimentan con su propio impulso y suele arrollar todo a su paso.

Hay una emoción al leerlos o ver videos relacionados y luego al retransmitirlos con lujuria comunicacional.

La velocidad de su desarrollo supera a la de los que se dedican a desmontarlos, no se ha terminado de aclarar una situación determinada y posiblemente confusa, cuando ya comienza a aparecer otra.

El rumor se forma con una mezcla de realidad y fantasía aderezada de lo que mucha gente desea oír cabalgando el potro salvaje de la imaginación sin freno.

Estos rumorefilos, por darles un nombre, actúan con una energía vigorosa, destructiva, contagiosa y que parece crecer con la práctica, siempre tienen una respuesta y una explicación, que muchas veces suena lógica, para justificar la pieza en la que están trabajando, son realmente agudos observadores sociales y buscan las fallas, las grietas de determinada situación y por ahí inoculan su poderoso veneno.

Con el desarrollo de las redes sociales cuentan estos creadores con un poderoso ejercito de acólitos que propagan a placer los mas disparatados rumores, sin medir la consecuencia de los mismos y sin siquiera revisar, en la mayoría de los casos, las inconsistencias internas de los mensajes que automáticamente repiten sin ton ni son.

Además de lo que podríamos llamar su desarrollo natural, su metabolismo basal, no tengo la menor duda de la existencia de laboratorios de rumores, dentro y fuera del país, integrados por gente especializada sembrando la desesperanza a diestra y siniestra.

Esta masa invisible de propagadores gratuitos son parte inestimable de la velocidad y el alcance de cualquier rumor que tenga la fuerza de impactar a la opinión pública desprevenida.

Se dejan llevar por una serie de razonamientos de bajo calibre, ordinariamente basados en silogismos fácilmente desmontables, que tienen una consistencia de plastilina húmeda y que no aguantan la menor revisión crítica.

No se puede negar que los creadores de rumores han desarrollado un olfato muy sensible y se articulan sutilmente con la situación que desean exacerbar, parece que su disfrute consiste en lograr el mayor desequilibrio posible, con el menor esfuerzo y aumentar drásticamente los niveles de angustia de la población.

El rumor es un fenómeno que tiene una presencia mundial y que dependiendo de cada situación particular impacta de diversas formas la vida de las comunidades, llegando en determinados casos a erosionar la vida social y hasta contribuyendo a la caída de gobiernos constituidos.

Ante este concierto de rumores que crece como una marea incontrolada agudicemos nuestros sentidos, separemos la mala yerba de la información valiosa e identifiquemos sin piedad a esos rumores que buscan minar nuestra salud mental y precisemos a quienes los propagan.

Pónganse rísperos.

Alerta Venezuela que lo que viene es joropo.

 



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Luis Enrique Sánchez P.


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