Sobre las próximas elecciones en Venezuela

Ya comienzan algunos a activarse por el tema electoral (como es común). Muchos de estos "activos" solo lo hacen cuando vienen elecciones. Después desaparecen.

Me he enterado de unos incluso, que viven en un municipio y están decidiendo lanzarse por otro. ¡Que barbaridad!

Es tan patético todo eso que solo nos viene a la mente el largo trayecto que nos falta por recorrer como país para reconstruir una nueva dirigencia política sería, sobria, alejada del populismo, democrática, menos propietaria de los movimientos (caudillesca) y más desencadenadora de procesos sociales. Su oportunismo solo se compara con su miopía política.

¿Que sentido tiene salir aisladamente a inscribir candidaturas sin Pueblo, sin lucha, a un proceso electoral sin mínimas garantías de respeto a la voluntad de las mayorías? ¿Que sentido tiene aspirar a una alcaldía o gobernación sin ser parte de una fuerte organización nacional unitaria de pueblo en lucha que haga respetar los resultados?, que si el Madurismo roba las elecciones (como lo ha hecho los últimos años) tenga un costo enorme en movilización, repudio y aislamiento nacional e internacional?

Y lo digo porque yo cometí ese error. Fui candidato. Supuse que años de lucha y acumulación social municipal serían suficiente para llegar a un espacio electo. Resulta que si la lucha es sólo en nuestro sector, sino hay un poderoso movimiento nacional e internacional defendiendo los resultados, el Madurismo te pone los votos que le da la gana, te da los espacios que le de la gana, hace lo que le da la gana, si es que te deja parricipar. Impone el "Acta mata votos".

¿Participar electoralmente para hacer el mismo papel que hicieron algunos partidos en diciembre 2020 que participaron en un proceso amañado y luego no protestaron cuando les robaron los puestos ganados?

Quién no está dispuesto a luchar por la democracia, por el respeto a la constitución, no debería ser candidato a nada. Ya estamos agotados de oportunistas.

Y no se entienda esto como una apología a la abstención. No, nada de eso. Apuesto a la movilización popular, a la participación electoral pero no para obtener un cargo en medio de la destrucción nacional, un cargo que, de llegar, no respetarán. Apuesto a las elecciones como medio de acumulación de fuerza, como medio de lucha, uno más, para organizar, movilizar, difundir y luchar, se gane o no, se llegue a las elecciones o no.

El problema es que las candidaturas, como los partidos en Venezuela, son más para caudillos, más candidaturas con dueño que candidaturas nacidas de grandes consensos y trayectorias de lucha.

Poro tampoco se trata de continuar con una ruta del "todo o nada", cual niño malcriado que no avanza sino le dan lo que quiere. La política, si es sería, debe partir siempre del análisis de la correlación de fuerzas, y a cada estadio de desarrollo asignarle metas posibles. Las aventuras y los deseos no pueden guiar la política por la reconquista de la democracia.

Acumular fuerzas es la tarea central de hoy de las fuerzas democráticas. Por eso necesitamos conquistas parciales, victorias tempranas que ayuden a mejorar las condiciones subjetivas en unidad, organización, confianza y liderazgo.

Necesitamos, urgimos de un acuerdo nacional para recorrer este camino. Y las elecciones regionales son, sin duda, una oportunidad de avanzar, si las asumimos desde ya con espíritu de lucha, como objetivos tácticos y hacemos lo que todos sabemos debemos hacer.

Si no hay un acuerdo nacional para unificar a las principales corrientes democráticas en candidaturas únicas, si no se llega a un acuerdo con el gobierno por condiciones mínimas de respeto a la voluntad de las mayorías o, si no hay observación internacional, poco sentido tiene participar en estas elecciones. Participación si, pero unitariamente y en lucha.

Por eso, muchos, en vez de aparecer ahorita haciendo reuniones para promover candidaturas fantasmas, que nadie conoce, deberían sumarse a los esfuerzos por construir la unidad de la nación en candidaturas unitarias (en torno a líderes respetados, serios y honestos) y procurar un acuerdo electoral con el Gobierno que garantice un mínimo de respeto a la voluntad del pueblo. Sólo así el pueblo saldrá masivamente a votar.

Pero cuidado, estás conquistas en unidad y garantías no llegarán solas, no llegarán bajo la lógica del "todo o nada" o aislándonos del necesario debate democrático nacional de las principales fuerzas sociales y políticas del país. Tampoco llegarán si continua la dispersión de la lucha. Es una tarea que debemos iniciar con sobriedad, con espíritu de encuentro y desprendimiento, sin caudillismo y con sentido de urgencia histórica.

Lo otro es oportunismo mediocre destinado al fracaso o soberbia plena incapaz de rectificación.



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Sergio Sánchez

Soñador, ingeniero, agricultor, músico y resiliente. Zurdo de corazón. Militante de las causas justas de la humanidad, crítico y autocrítico. Movimiento Por la Democracia.

 sergiocmb@gmail.com      @SSanchezVz

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