Un año para el debate

El año comenzó con ganas de discutir.

Pocas veces enero ha sido tiempo para la incertidumbre y el debate como este de 2007. Los anuncios presidenciales de adquisición de dos grandes empresas han generado una oleada de interrogantes, particularmente en los sectores empresariales, muchos de los cuales se preguntan su significado, si es punto de partida, o si, como han dicho altos voceros del Gobierno, fueron motivados por razones de estrategia y seguridad de Estado. Se supone que esa incertidumbre se irá disipando con los días. Hoy, por ejemplo.

Las preguntas en torno al socialismo del siglo XXI se hacen más frecuentes porque tantas son las dudas. El 26 de octubre de 2005, en la clausura de un congreso de Fedeindustria, el presidente Chávez les dijo que "no hemos venido con una cartilla: aquí está el socialismo del siglo XXI, no, mi llamado es al debate. Hace falta la opinión incluso de los capitalistas, de todos, y de los socialistas más radicales y ortodoxos, de los comunistas, pero ninguno de esos es el modelo, es Simón Rodríguez quien sigue repitiéndonos: `No podemos seguir copiando modelos, originales deben ser nuestros modos de gobierno, originales nuestros modos de relación societal, originales nuestros modos de producción, o inventamos o erramos’. Los venezolanos hoy estamos obligados a inventar un modelo muy flexible y muy amplio, dialogando todos, respetándonos todos; que nadie crea que somos tontos y venga con discursos fanáticos a tratar de incendiar la pradera, porque va a fracasar...".

Seguidamente leyó fragmentos de un comentario mío: "El régimen de propiedad es determinante para definir si una sociedad es capitalista o socialista; se podría decir que antiguamente, entre comillas, en el socialismo, el Estado era dueño de los medios de producción, no había propiedad privada sobre los mismos", y Chávez afirmó: "ese concepto ha cambiado, esto tienen que reconocerlo los que pretenden seguir diciendo que no, que aquí nosotros vamos a acabar con la propiedad privada, que estamos engañándolos a ustedes, etc, cualquier cantidad de cosas, esto es cierto, ese concepto ha cambiado".

El partido unido. Otro asunto de interés, aunque aparezca limitado al llamado oficialismo, es el relacionado con la formación del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv). Aunque el Presidente ha dicho que no quiere perder tiempo en una discusión estéril, un debate ya está abierto, y seguirá abierto porque es necesario. No sólo porque se trata de crear el partido socialista y democrático que este proceso está necesitando hace tiempo y que nunca ha tenido, sino porque implica la disolución de todos los que han venido apoyándolo, que se supone decididos a incorporarse -a través de la afiliación individual- al Psuv. Un proceso como este, bien distinto de la fusión de dos o más partidos, no tiene antecedentes en América Latina ni en el mundo. De manera que cuestiones como su fundación, afiliación, elecciones internas, estructura orgánica, programa, ideología, tienen que ser motivo de discusión, aun antes de su formación.

El debate sobre otras dos importantes cuestiones como la reforma constitucional y los contenidos de la Ley Habilitante, apenas se asoma. Pero están ahí, planteados.

Para completar el cuadro, pareciera que hay quienes están pensando que el socialismo del siglo XXI es incompatible con el beisbol profesional y, menos aún, con relaciones con el beisbol organizado, y todo surgió porque alguien dijo que el beisbol es alienante. Si esto fuera así, el primer alienador sería Chávez. Nunca Venezuela ha tenido un presidente tan vinculado al beisbol. Fue destacado jugador; por la vía del beisbol entró a la Academia Militar, como Presidente lo ha estimulado, y a nadie le oculta su afición por el equipo Magallanes: circunstancialmente victorioso. ¿De donde, pues, esa incompatibilidad?.


Chávez en la India

Andrés Oppenheimer es autor de La hora final de Castro, un libro ganador de un Pulitzer, sobre "la inminente caída del comunismo en Cuba", publicado hace 14 años.

Escribió el miércoles un artículo que comienza así: "Dio la casualidad que estaba en la India, dando una charla en la Universidad Jawaharlal Nehru, el día en que el presidente venezolano Hugo Chávez anunció la nacionalización de varias industrias.

Pensé que la noticia ayudaría a convencer a la audiencia de que Chávez está destruyendo la economía, pero me equivoqué en grande. Lejos de aplaudir cuando criticaba a Chávez, los profesores y estudiantes de la Escuela de Estudios Internacionales... me miran con una mezcla de curiosidad antropológica y descreimiento. Era obvio, para la mayoría de ellos, Chávez es un héroe".

Cuando les preguntó cuántos lo admiran, "la mayoría levantaron la mano o asintieron con la cabeza".

Obvio, su charla no la terminó pronosticando la inminente caída del chavismo.



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Eleazar Díaz Rangel

Periodista egresado de la UCV. Ganador del Premio Nacional de Periodismo y menciones en diversas especialidades. Es Director del diario Últimas Noticias desde el año 2001. Profesor titular jubilado de la universidad central de Venezuela, cuya escuela de comunicación social dirigió (1983-86). Presidente de VTV 1994-1996. Presidente de la asociación venezolana de periodistas.

 edrangel@grupo-un.com

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