La descolonización también es para los indígenas

Romper paradigmas, estereotipos y la visión unicentrica, es un acto de revolución. A 528 años de aquel sangriento hecho histórico catalogado por algunos historiadores, como el genocidio más grande la humanidad, de aquella invasión extranjera en la que no hubo descubrimiento alguno, sino un encuentro desigual irrespetuoso, cargado de principios supremacistas en la que se impuso a la fuerza una nueva cultura, un nuevo Dios, una nueva visión del mundo y que desde entonces nada ha sido igual. La lucha continúa en la voz de quienes hemos heredado la carga histórica de nuestros antepasados.

Desde las más de 3 mil comunidades indígenas que se traduce en más de un millón de habitantes en el territorio venezolano, voces originarias que elevan su clamor todos los días, en la lucha por defender los principios de autodeterminación, libertad, independencia y soberanía. Somos un pueblo que clama y promueve la formación propia para el fortalecimiento de nuestra identidad, sin injerencismo sobre nuestro territorio.

Conseguimos más de 30 millones de hermanos y hermanas que sufrimos un fenómeno social denominado el despertar del pueblo y que por primera vez nos une un sentimiento nacional, un sentimiento propio por defender un territorio que nos pertenece milenariamente y que nos llena de fuerza para no rendirnos ante los asedios de nuevas pretensiones de potencias e imperios extranjeros. Tenemos que reconocer que para avanzar y alcanzar importantes logros sobre el pensamiento indoamericano, indiscutiblemente haríamos mención a nuestro libertador Simón Bolívar y al gigante Hugo Chávez Frías.

Sin embargo, no podemos ser confiados porque el pensamiento eurocéntrico, reencarnado en la "doctrina Monroe", ha avanzado hasta las estructuras sociales de nuestros pueblos. Con la finalidad de controlar la humanidad y los territorios donde yacen riquezas que mueven el mundo actual. No es extraño ver a indígenas o por lo menos que se hagan llamar indígenas, posicionarse en contra de lo que representa la defensa de nuestra patria, el ideal bolivariano y chavista. Algunos abiertamente y otros no tanto pero con su accionar conducen a pueblos enteros dogmatizados.

El que alguien se vista como indígena, tenga rasgos fisionómicos indígenas y se presente en nombre de los pueblos indígenas, no lo hace indígena. Pudiéramos estar en presencia del instrumento más letal para la cultura originaria porque hasta esos niveles ha avanzado el pensamiento colonialista. En momentos determinantes para nuestra patria se debe analizar hasta el más mínimo detalle, a cada cuadro, a cada dirigente para entrar en un proceso de formación con el fin último de consolidar la transformación social que permita la independencia definitiva de nuestro pueblo. ¡Confiamos en la experiencia de nuestro pueblo y la fuerza de la juventud!

¡La historia la escribe el vencedor!



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Pedro Requena


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