"Quedate en tu casa", "ponte el tapabocas" y ¡muérete de hambre!

A esas tres órdenes estamos condenados los Adultos Mayores pobres que vivimos en el Estado Washingtoniano de Mérida, gracias a la pandemia del Coronavirus, a los comerciantes dolarizados, a los farmacéuticos y transportistas especuladores que están haciendo un extraordinario trabajo para que estas tres órdenes se cumplan. El triunfo de ellos está asegurado, por la inexistencia de un Poder Popular Organizado, a la inercia de los organismos del Estado y al silencio de los líderes de los Partidos Políticos que conforman El Polo Patriótico por encontrarse ellos súper ocupados en las próximas elecciones parlamentarias del 6D.

Ayer pude salir del espacio donde habito y me moví unas 10 cuadras por el centro de Mérida y quedé aterrado. Intenté comprar un ½ cartón de huevos, con lo que me dio el Banco del total de mi pensión y fue una Misión imposible: El Banco me dio Bs. 400 mil y el ½ cartón costaba más de 450 mil. Frustrado y Descorazonado comencé a dar vueltas entrando en comercios y farmacias y en todos encontré los precios de las mercancías expresados en dólares. Cuando preguntaba cuánto costaban en bolívares, el comerciante veía el precio marcado en dólares, sacaba su calculadora y multiplicaba ese monto por 420 mil y de allí extraía el precio en bolívares. Si la mercancía valía $2, lo multiplicaba por 420 y el resultado daba Bs. 840 mil y eso era lo que el comprador debía pagar por el producto. Regresé a mi casa derrotado con los 400 mil bolívares en el bolsillo. (Por cierto, es la primera vez que lo recibo completo y en efectivo, así podré comprar los huevos por unidad, cada uno a Bs. 40.000,00).

Estoy pensando que al gobierno que dirige nuestro camarada Nicolás Maduro lo protege Dios, porque primero se salvó con la Asamblea Nacional Constituyente que convocó hace tres años y ahora lo ha salvado la Pandemia del Covid-19. Hay que ver los esfuerzos que ha hecho el gobierno norteamericano para salir de él y no ha podido. ¿Será que Nicolás Maduro le entregará la silla de Miraflores a Diosdado Cabello el año 2031?,

La crisis que estamos viviendo es tan terrible, sobre todo la que me está tocando vivir en la ciudad más escuálida de Venezuela, donde El Gobernador y El Alcalde son adecos, que deseo sea única, pues si es así en todo el país, estamos realmente jodidos. Yo me consuelo pensando que Mérida no aporta ni el 5% de votantes y que los demás Estados del país darán la victoria al proyecto chavista del Socialismo Bolivariano del Siglo XXI.

Aquí la mayoría de los Adultos Mayores está contra Maduro y su gobierno, en todas partes no se oyen sino maldiciones, quejas, saboteos y reproches contra todas las acciones que hasta aquí trata de implementar el gobierno nacional. Las pensiones, las misiones, los bonos, los servicios públicos y todo lo que viene y provee el gobierno es recibido con arrechera, nadie agradece nada, porque manifiestan son derechos adquiridos que deben recibir a tiempo y sin dar las gracias a nadie. Aquí El Protector del Pueblo hace lo posible, pero es saboteado y acusado de latrocinio por todos lados. Quiero dejar aclarado que por estar recuperándome de una operación por un cáncer que se me alojo en la garganta, estoy convaleciente y apenas ahora después de 9 meses es que he podido salir a caminar en un radio de 10 cuadras, por lo tanto, no sé si mi percepción corresponde a toda la geografía estadal.

Hoy el Papa Francisco decía en su alocución ante la 75 Asamblea General de las Naciones Unidas que: "de las crisis nunca se sale igual, o se sale mejor o peor". Por lo que he podido vivir y observar en Mérida estoy pesimista, los Adultos Mayores como que vamos a salir peor, por lo menos peor que cuando estaba con nosotros El Comandante Chávez.

La campaña descomunal publicitaria que el gobierno y los sectores económicos privados, hace a través de la televisión para enfrentar el Coronavirus y la poca importancia que le dan a los precios especulativos de los alimentos y medicinas y al poquísimo poder adquisitivo que tenemos los Adultos Mayores que vivimos de la Pensiones, Jubilaciones y Bonos, nos hace pensar que no tenemos chance de sobrevivir a la crisis que está generando la Pandemia y que moriremos de mengua. Por eso pienso que esas dos primeras órdenes de: "Quédense en casa" y "póngase el tapabocas", llevan inexorablemente a la tercera: "Muéranse de Hambre"! .



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Juan Veroes


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