La Guaratara

90 Meses con Chávez

Parece el conteo de un gran parto. De un parto complicado y amenazado constantemente. Un breve control de rutina nos permite observar la actividad latente de Chávez en el twitter: a #90MesesDeTuSiembra las y los tuiteros hicieron los homenajes que la pandemia impidió conmemorar en plazas y cuarteles. Entre las cuentas más destacadas, como siempre, las mujeres: Maestra Tuitera y Yildred Candanga exaltaron la lealtad y el amor fraternal del Gigante Hugo Chávez, mientras el trino de Luis Dorante lo recordó con una reflexión sobre la amenaza del olvido, esa peste que llegó a Macondo para desmemorizar a todo aquel que permanecía insomne. De tanto vigilar las lejanías, ese insomnio puede hacernos descuidar al amigo distante y al enemigo cercano.

Por esa razón he preferí titular la columna #90MesesConChavez como el recuerdo imposible de borrar por ninguna peste de insomnio, ni de calumnias, ni de traiciones o divisionismos. Son 90 meses con Chávez en el corazón, en las ideas, los sentimientos, los poemas, como esa carta que tuiteó Yildred Candanga este 5S, puño y letra del Hugo Chávez soldado, llanero, cristiano, patriota, pero profundamente tierno, amigo, hermano y bolivariano siempre. De modo que, las y los tuiteros rebeldes, no han dejado su labor recordadora, como cuando Aureliano llenó de papelitos cada objeto de su taller de platería y de Macondo para que la gente no olvidara ni su nombre, ni su uso ante la atrocidad de la peste que amenazaba con hacerles olvidar, incluso, la utilidad de las letras.

Sin dejar de vigilar las costas del Caribe, ni la Amazonía pestilente de paramilitarismo, también debemos ocuparnos de los "insomnios" internos, cercanos, enquistados en muchas instancias donde el Comandante Chávez debe prevalecer, no sólo por la victoria de un proyecto sociopolítico, de un partido y un ideal, sino por la dignidad de un continente, como sigue diciéndonos el Libertador desde Jamaica; de la humanidad convulsa, asediada y segmentada, como el ensayo de numerosos campos de concentración, en un largo insomnio mediático, que amenaza con hacernos olvidar el sufrimiento de los grupos afroamericanos y latinos en Norteamérica, los pueblos originarios y la biodiversidad del Amazonas, la Paz y los líderes sociales en Colombia, las aspiraciones de un Chile sin fascismo, el derecho de los musulmanes a ser, de Palestina a existir y las clases obreras del mundo a vivir como seres humanos. En ese nivel tan alto se inscribe la vigencia de Hugo Chávez porque el equilibrio universal requiere la unidad latinoamericana y esa unidad nos viene, por nuestra naturaleza cosmogónica, sentipensante y utópica, de la identidad, el arraigo y la hermandad como hijos de la Pachamama, África y Bolívar, cuya expresión encarnada es Chávez.

Sin dejar de vigilar las lejanías, también debemos ocuparnos de la peste cercana de la cual nos alertó, tempranamente, la columnista más brillante del periódico 4F: "se puede trabajar para la CIA sin saberlo", como pudo haber sido el caso de la anterior gerencia petrolera que, mientras posaba en Abu Davi y Viena con la sonrisa de Pennywise, avanzaba contra PDVSA una operación tumoral. Al mismo tiempo sectores de ultra izquierda tratan de imponerse con arrogancia, agresividad y odio en los debates. atacando al Partido y la Revolución, insultando y persiguiendo al Chavismo y olvidando el único y poderoso enemigo que tenemos en común en este parto colectivo.

 

 



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Joaquín Román Rondón Santiago

Profesor universitario

 unellezjoaquin@gmail.com      @LaGuaratara

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