Me declaro de izquierda infantil

Me gustaría saber cuál sería la posición de los actuales dirigentes del PSUV, si Venezuela estuviera siendo dirigida por otra tolda política y estuviéramos atravesando la misma situación socioeconómica presente ¿Estarían respaldando ciegamente a ese gobierno o estuvieran señalando y haciendo frente al mismo por su incompetencia ante el desastre? Sería bueno escuchar de sus bocas alguna respuesta a esta interrogante, ya que últimamente la cúpula en el poder se ha mostrado bastante reacia a la crítica que hemos ejercido quiénes ya estamos cansados del desastre que se ha hecho constante en los últimos años en este país, lo que ha logrado empañar la calidad de vida del pueblo trabajador y ha llevado a nuestro territorio a las ruinas. Políticos que hasta han perdido la humildad, que aun sabiendo todo el daño que han ocasionado, han tenido el descaro de tildarnos de "izquierdistas infantiles" y hasta de "habladores de gamelote", simplemente por no aceptar ser cómplices del caos generado, pero, finalmente, si para ellos cuestionar su mal gobierno significa ser infantiles, lo asumiremos sin ningún tipo de complejos, seguramente nos señalan de esa manera por la sencilla razón de no renunciar a los principios que han fundamentado nuestras ideas y por no claudicar a la utopía de un mundo mejor, mientras ellos se consideran todos unos veteranos, ya que se sienten atornillados al poder, se han convertido en expertos de hacer negocios y se han acostumbrado a los privilegios de la politiquería que siempre han conllevado al saqueo de la nación.

Si alzar mi voz en contra del esclavismo que impera en el país, en el que se desconoce la misma Constitución promovida por ellos, que establece en su artículo 91 que "todo trabajador o trabajadora tiene derecho a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad…", sin embargo, acá una gran parte de la población depende de un salario simbólico, de hambre y de maltrato, si cuestionar esa realidad para la burocracia significa ser de la izquierda infantil, pues lo asumiré.

Si responsabilizar al gobierno como uno de los actores responsables de la hiperinflación vivida en este país, ya que el Banco Central de Venezuela avala este desastre con unas tasas de divisas que compiten a diario con páginas no oficiales, si señalar esto significa para la burocracia ser de la izquierda infantil, pues lo asumiré.

Si oponerse a esta dolarización desmedida que ha dado rienda suelta este gobierno, al aceptar que en el país circule el dólar con total normalidad en el territorio nacional, pero resulta incoherente que se mantenga el salario anclado a la moneda nacional, y la llamo así para no seguir maltratando el nombre de nuestro libertador, del cual se requiere un mínimo de quinientos salarios mínimos como para vivir un poco tranquilo, si no callar ante esta práctica que ha llevado a elevar despiadadamente los niveles de desigualdad en el país significa para esta burocracia ser de la izquierda infantil, pues lo asumiré

Si respaldar a los pensionados que luego de trabajar toda una vida, ahora no se les reconozca su aporte y sus años de servicios al pagarles pensiones irrespetuosas de hambre, si solidarizarse con este sector significa para la burocracia ser de la izquierda infantil, pues lo asumiré.

Si señalar a las instituciones competentes que han permitido la arremetida de sectores empresariales y comerciantes, a la pulverización de la capacidad de ahorro del pueblo trabajador, si estar en descontento por esta inacción significa para la burocracia ser de la izquierda infantil, pues lo asumiré.

Si cuestionar que no se atienden las demandas de ese pueblo que más sufre los embates de esta crisis, pero si se sientan a atender las necesidades del sector empresarial, mucho de ellos también responsables de propiciar esta crisis, si señalar esta ambigüedad significa para la burocracia ser de la izquierda infantil, pues lo asumiré.

Si cuestionar el deterioro en el que se encuentra la salud pública en este país, que ha llevado a la muerte de muchas personas que no cuentan con los recursos para atenderse en una clínica privada y por lo tanto han sufrido la desatención en los hospitales públicos producto de la falta de insumos y de equipos médicos, si denunciar toda esa realidad significa para la burocracia ser de la izquierda infantil, pues lo asumiré

Si protestar contra la mala administración que ha llevado a la quiebra y al pésimo funcionamiento de PDVSA, CANTV, CORPOELEC, Metro de Caracas, HIDROCAPITAL, MOVILNET, Empresas Básicas de Guayana y empresas de producción a manos del Estado, si no callar ante esto significa para la burocracia ser de la izquierda infantil, pues lo asumiré.

Si mostrar gran preocupación por cómo ha desmejorado la educación pública en este país producto de la fuga de docentes debido a los bajos salarios de éstos, lo que ha conllevado a que muchas aulas se encuentren sin educadores, si reflejar esta realidad significa para la burocracia ser de la izquierda infantil, pues lo asumiré.

Si criticar que luego de más de 20 años en el poder todavía existan cárceles bajo el control de los reos, en dónde las armas y los teléfonos celulares son herramientas de trabajo en estos lugares, si criticar esta realidad significa para la burocracia ser de la izquierda infantil, pues lo asumiré.

Si reprochar el mal estado en el que se encuentran las carreteras nacionales, sin alumbrado y todo un terreno apto para que la delincuencia se apodere de estos espacios en las noches, donde no existe vigilancia alguna de cuerpos de seguridad del Estado, situación que ha llevado a la pérdida innumerable de vidas a manos del hampa, si señalar este descuido significa para la burocracia ser de la izquierda infantil, pues lo asumiré.

Si no estar de acuerdo con las mafias de organismos de seguridad del Estado que hacen vida en nuestra frontera que han permitido la extracción de combustible, alimentos y recursos minerales de este país hacia los países que colindan con el nuestro, significa para esta burocracia ser de la izquierda infantil, pues lo asumiré.

Si haber señalado el aumento despiadado del precio del combustible y la privatización de algunas estaciones de servicio con un precio aún más atroz, aumentos que han sido muy desproporcionados entendiendo la realidad salarial de la clase trabajadora, si no calarse tal barbaridad significa para la burocracia ser de la izquierda infantil, pues lo asumiré.

Si denunciar el abuso policial de supuestas fuerzas especiales que tratan de implantar el miedo en la población; además la pérdida de libertades políticas en el país, en dónde pensar diferente se ha convertido en un delito, si discrepar de esa forma de hacer política de parte de quienes gobiernan significa ser de la izquierda infantil, pues lo asumiré.

Si no apoyar las detenciones arbitrarias, desapariciones y asesinatos selectivos de dirigentes gremiales, trabajadores, campesinos e indígenas, quiénes no se doblegan y luchan por mejoras de las condiciones de vida en este país, si no aceptar estas crueles acciones significa para la burocracia ser de la izquierda infantil, pues lo asumiré.

Si no respaldar el hecho de que en los diálogos nacionales siempre se excluye a la clase trabajadora, al sector campesino e indígenas, significa para la burocracia ser de la izquierda infantil, pues lo asumiré.

Si no calarnos que se nos mienta en radio y televisión como lo tiene acostumbrado este gobierno, de prometer algo, pero luego en la realidad todo termina siendo irreal, si manifestar nuestro descontento y exigir que se nos respete ante sus constantes burlas significa para esta burocracia ser de la izquierda infantil, pues lo asumiré.

Si oponerse al arco minero por su impacto ambiental, y por las mafias que se han levantado en este entorno, significa para la burocracia ser de la izquierda infantil, pues lo asumiré.

Finalmente, mientras ser de la izquierda infantil no sea sinónimo de ser delincuente, tramposo, arrogante, mentiroso, sordo, autoritario, antiobrero, neoliberal, contrarrevolucionario, fascista, criminal, aburguesado, etcétera, no tengo algún complejo de asumirlo y más si se nos tilda así por el simple hecho de denunciar lo que nos aqueja, por hacer frente a esas políticas de gobierno que no han tenido ningún efecto favorable en la mejora de nuestras condiciones de vida. De tal manera, que los descalificativos que utilicen en nuestra contra no doblegaran nuestra rebeldía, nuestro accionar contestatario y no nos acobardaran ¡Viva la revolución, abajo la ambigüedad de quienes gobiernan!

 



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Ramón Álvarez


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