Viajando en tiempos de revolución y en el autobús amarillo a cocinar con leña

Ayer salió en Aporrea un artículo nuestro titulado "Una viceministra de gas con un haz de leña lleno de comején en la cabeza que incita a delinquir"; cuando ya había sido leído en buena cantidad, un amigo experto petrolero, me llamó por el celular y me advirtió que el video al cual hacía referencia era un montaje y ya había sido desmentido por el gobierno, asunto sobre cuya veracidad todavía desconozco; pero como quien me advirtió merece mi confianza, opté por indagar detenidamente en la redes y comprobé, por lo menos, que quien habla en nombra de la funcionaria, hace alusión a "este año 2019", como el que "no habrá gas para los venezolanos porque el que se dispone está destinado exclusivamente a Cuba y Trinidad y Tobago". De donde concluí que no era eso suficiente para decir todo lo que dije en ese artículo, pues corría el riesgo de hacerme parte de un infundio y ser desmentido. Además como pedí se aveiguase por intermedio del Ministerio púbico la posibilidad del delito de incitación a delinquir, como sería el ecocidio, opté por pedir a Aporrea lo retirasen, con la advertencia que en la próxima entrega hablaría del asunto para dejar las cosas claras y enmendar lo que sea menester.

Por lo anterior, escribí a Aporrea y solicité retirasen ese artículo por las dudas que me embargaban y colocasen otro, ante lo que fui atendido con diligencia.

No obstante, pese la vice ministra no haya dicho eso, lo sustancial es que al venezolano se le está volviendo imposible, por lo menos a la mayoría, adquirir el gas servido en las bombonas. Sé, de fuente directa, por mis vecinos, de derecha e izquierda, lo que no implica definición política alguna, sino a la distribución espacial de los vecinos, que hace pocos días, hubieron de pagar cada uno 20 dólares por cada una bombonas de las grandes, de 45 Kgs.

Esa cantidad en divisa gringa, al cambio en bolívares, significa una cantidad superior a lo que percibimos muchos de los trabajadores venezolanos en un mes, aunque a eso le sumen bonos. Lo que implica que comprar una bombona de gas es como un lujo de alto calibre que buena parte de los nacionales no podríamos darnos. De donde, pese haya sido un montaje o no el video de la viceministra, al efecto, dado el caso, es exactamente lo mismo lo que acontece en la realidad.

De hecho, quienes gobiernan y manejan el asunto del gas, ente otros mecanismos por "Gas comunal", estarían llevándonos exactamente al mismo estado de cosas implícitas en aquello de "vayan acostumbrándose a cocinar con leña como hacían las abuelas", atribuído al parecer impropiamente a la vice ministra del ramo; quien presuntamente habría agregado aquello de "por orden del presidente Nicolás Maduro, el gas que tenemos es exclusivamente para enviárselo a Cuba y Trinidad y Tobago".

Con la intención de darle fundamento a lo comentado escribí, "si a alguien que eso no haya visto y escuchado, porque abundarán los casos, también quienes prefieren contentarse que eso es mentira nuestra, invento de un vendido al imperialismo y la CIA, suministro el link para que se mate por su propio pulso. https://www.youtube.com/watch?v=VMjkgwShMyc.

Luego agregué los comentarios que siguen cuya validez es inocultable dada la cicunstancia que, a la mayoría de los nacionales, dentro de poco, y ya mismo, resulta o resultaría proveerse del gas.

¿Qué dirán los ecologistas del mundo? ¿Qué dirán los pueblos indígenas del Amazonas que denuncian como Bolsonaro estaría detrás de los incendios en aquellos espacios con oscuros fines? ¿Qué todos aquellos que condenaron con razón a Leopoldo López y sus huestes por incendiar palmeras y árboles en cuanto espacio sembrado se les atravesaba en su camino, en la ciudad de Caracas, en aquellos tristes y violentos días de protestas y guarimbas?

¿Qué pensará en su intimidad el venezolano humilde, llegado a esta altura de la vida, sabiendo lo que posee y tiene derecho, lo mismo por lo que luchó Chávez, al hallarse de repnete no tiene ni siquiera servicio de gas? ¿Pensará que mañana le dirán lo mismo de la luz y en relación a todos sus derechos?

El gas es un producto de primera necesidad, como lo es la energía eléctrica. Pensar en el uso de electricidad en la cocina, es un disparate, más si sabemos el estado precario de este servicio en Venezuela, al margen de las razones que haya para eso, hasta admitiendo que el deterioro del sistema eléctrico es exclusivamente atribuible a Trump y sus sanciones. Los cubanos mismos que, aparecen envueltos en lo declarado por la viceministra de gas, faltándoles este producto, optaron por un plan de repartir entre los ciudadanos cocinas eléctricas para suplir esa falla y ollas de presión para que el consumo eléctrico se minimizase. Y aquello era explicable dado que en la isla antillana no se está en capacidad de producir el gas necesario para cubrir su demanda interna. Pero para aquellos momentos, por la ayuda de sus aliados, tenían un sistema eléctrico en condiciones de soportar aquella carga.

En la Venezuela de hoy, pensar que la electricidad pudiera suplantar el uso de gas en la cocina y cubrir toda la demanda, es vana ilusión. Llegado a aquí, ya el lector venezolano estará imaginando el correcorre, los apagones por todos lados y la falta de quien repare los estallidos a lo largo de la red. Pero también habría que pensar que, a esta altura, después de tantos años, contando con el servicio de gas, es poco el hogar donde exista alguna cocina eléctrica, lo que se explica más tomando en cuenta lo poco previsivo que ha sido el nacional. Y por último, comprar una cocina eléctrica, por muy humilde que ella sea, es un lujo que muy pocos en Venezuela pueden darse.

Por estas cosas, porque como solemos decir hablando coloquialmente, "todos los nudos llegan al peine", la opción de la leña, carbón y fogón, que pareciera "estar en la mesa" de alguna gente no parece nada inteligente, aunque haya alguno con comején en la cabeza, crea eso una estancia "revolucionaria"; pues es evidente que llegar a una de ellas, no es avanzar sino caminar como el cangrejo. Quizás piensa uno, para decirlo también en leguaje coloquial, haya algunos de esos epecímenes, no hay que dudarlo, pues los hechos parecen corroborarlo, que al proponer o decir eso crea "se la estaría comiendo" y diciendo algo inteligente, simpático, de esos discursos para la galería, sin percatarse que, no es que un hundir "las rodillas en tierra", sino metiendo las patas hasta las orejas.

La tendencia, por el nivel de producción del gas, el destino que le esté asignado a lo que hay, la rapaz forma de distribuirlo a través de mecanismos ruines como ese de Gas Comunal, pareciera entonces, en verdad y de hecho, querer llevarnos a la leña y el fogón. A los tiempos del país agrario y pastoril de pocos habitantes y pueblos rodeados de maleza y arquitectura propia de aquellas circunstancias. ¿Pero de dónde sacarían los millones y en el menor de los casos, los miles de ciudadanos y hogares en la Venezuela urbana de hoy, leña para sus fogones, los que tampoco existen? Planteémonos que el fogón es un espacio que se corresponde con una determinada distribución poblacional y hasta arquitectura, donde abunda el espacio abierto para que el humo corra y hasta cabriole ¿Se han imaginado, quienes con ese avance "revolucionario" sueñan, porque hay quien eso sueñe, en una visión como vengativa del proceso social, cómo sería la vida con aquella "humamentazón" en los urbanismos de la Gran Misión Vivienda?

Pero lo más grave es que, prácticamente, sería eso como una incitación a los venezolanos para salgamos a otear en los espacios, como bestias enloquecidas y donde hallemos una mata sacarla de raíz y volverla leña. ¿Y si las matas cortamos, el bosque destruímos y hasta los sembradíos volviésemos leña, qué cocinamos con esta? ¿Qué sería de las cabeceras de los ríos y las fuentes de agua?

Si a gente que mira el futuro de esa manera se le pone administrar el Estado, porque de que "vuelan vuelan", aun cuando el video sea un montaje, y ningún funcionario ha dicho eso, menos la viceministra del gas, hay quienes creen hacia ese estadio deberíamos dirigirnos; es su idea de lo revolucionario. Pues así como a la leña le cae comejen, abunda gente con eso en la cabeza.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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