El Fiscal y el TSJ, verdugos de los agotados

El pragmatismo de un gobierno, la gestión puramente táctica, siempre se agota, y abre camino a una profunda crisis; entonces, llega el momento de las opciones con visión estratégica, las lealtades se reducen a la soberanía personal, el paisaje político cambia y los que ayer eran sumisos se convierten en verdugos que se comen a sus creadores. Veamos.

El gobierno del madurismo, como buenos oportunistas, se atragantó de soberbia. Desde la antigua asamblea, cuando eran mayoría, empezaron a ubicar sus conveniencias por encima de las leyes, allanaron inmunidades, inhabilitaron; luego, el atropello se hizo norma de gobierno, las leyes fueron arrinconadas, y el fiscal y el tsj adquirieron extraordinario poder. Al principio, han estado al servicio de la cúpula del madurismo, en ese ejercicio aprendieron a usar el poder que les confiere la impunidad. Los ejemplos sobran, desde aquella inhabilitación de los diputados de Amazonas, o la declaración de desacato de la asamblea, hasta los pedidos infructuosos de código rojo de la Interpol, o engavetar el recurso de indexar el salario al costo de la cesta básica que hace Marea Socialista.

Fue así, la costra madurista en su afán de mantenerse en el poder creó a sus propios verdugos. Ahora fiscal y tsj se reconocen como un poder por encima de todos los poderes, desde el presidente hasta la constituyente. Claro que hasta ahora son "leales siempre, traidores nunca." Pero al precipitarse el desenlace de la crisis, ellos no tienen razón para inmolarse junto con el desgastado gobierno.

El fantasma de escovar salom, y de aquella corte suprema de justicia recorre los pasillos oscuros de miraflores. Allí todos se miran de reojo, se espían mutuamente, desconfían, se preparan para usar sus atajos personales, saben que el gobierno no tiene futuro, que es cosa de corto tiempo para su salida, el gobierno de transición es inevitable, otra cosa es el signo que este tendrá.

A carlos andrés lo tumbaron con una excusa tonta, unos doscientos mil dólares que no pudo justificar, ese gobierno que manejo miles de millones. Aquellos juristas asustados con el Caracazo supieron que la hora final del caudillo de Rubio había llegado a su fin, y no dudaron un minuto en pasarlo a la guillotina. A carlos andrés, sólo le quedó decir "hubiera preferido otra muerte". Fue un cambio de gobierno pacifico, falso legal, se evitó una salida de fuerza, se mantuvo lo que ellos llaman el hilo constitucional, que es en realidad la continuidad del tarantín de la democracia capitalista.

En esta crisis profunda del madurismo la opción del aparato judicial como verdugo de los agotados está vigente, es una opción probable y muy posible. El capitalismo trata de evitar que la crisis se les vaya de las manos, que tome un rumbo inconveniente para ellos, sobre todo tienen miedo al retorno del Chavismo. Es suficiente para resolver, en principio, esta situación una acusación del fiscal, una sentencia del tsj aprobando la salida de la cúpula madurista para que se dé la estampida: Luego vendrán decretos para restituir la institucionalidad burguesa, quizá un nuevo cne, un llamado a elecciones presidenciales en unos meses y todo se mantendrá en el terreno del capitalismo. El gran perdedor será el Socialismo, cerrarán así el ciclo que comienza con el asesinato de Chávez…

Patria Socialista o Muerte… Venceremos.



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Toby Valderrama Antonio Aponte

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