¡Caracas! Ay Caracas

Caracas, la capital rebelde de América, es hoy amenazada por la pandemia por Covid-19, que pareciera, querer entronizarse en la majestuosa ciudad que ha sido asiento de los movimientos liberadores del continente americano y cuna del hombre más grande que ha parido la América, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte Palacios y Blanco. El grito de independencia, partió desde Caracas a toda Hispanoamérica, y en cuestión de días, toda la América replicaba un solo discurso: ¡Independencia! En la modernidad, Caracas, la rebelde, pudo demoler el golpe de Estado fascista, ideado y liderado por la CIA de EEUU, que derrocó al Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, por apenas 47 horas. Golpe sangriento y criminal, que mostró los dientes del fascismo en el entonces, autoproclamado presidente, Pedro Carmona Estanga (Presidente de Fedecámaras) por la gracia de George W. Bush, que el pueblo caraqueño pulverizó en cuestión de pocas horas. Por 47 horas, el pueblo, quedó acéfalo de dirección revolucionaria que condujera sus movimientos, y tuvo que parir, en tan breve espacio de tiempo, nuevos liderazgos que asumieron en las principales parroquias populares, el importante rol de liderar la resistencia y eventual retoma del Palacio de Miraflores, centro del poder gubernamental de la República Bolivariana de Venezuela. Fue, en términos concretos, el pueblo llano, quien asumió la vanguardia de esa pertinaz batalla insurreccional, que dio al traste con los militares golpistas, dirigidos entonces, desde Washington. En la retaguardia, quedaría la dirigencia revolucionaria, como meros espectadores de una obra en la que el pueblo caraqueño, le tocaría no solo autodirigirse, sino ejecutar -a plenitud- la heroica tarea de recobrar la Democracia Bolivariana, y reestablecer en el mando del Gobierno a ese gran hombre americano que fue Hugo Rafael Chávez Frías, la madrugada del día 13 de abril de 2002.

Rememoramos esa historia, para conectarnos con el presente dramático que vive la ciudad capital, contra un enemigo -no visible- pero más poderoso que el imperialismo de los EEUU. Se trata, de una nano partícula, a quien han llamado como Covid-19. Un enemigo, no solo más poderoso sino más letal. El arma, con la que cuenta el pueblo caraqueño para vencerlo, ya no es su decidida movilización sino que se trata de otras armas, sin expresión en la lucha de calles. Cuatro, son las armas recomendadas: uso del tapaboca, lavado de manos frecuentes con agua y jabón, mantener el distanciamiento físico con otras personas y resguardarse en sus viviendas en cuarentena. Se trata, de un enemigo a quien no se le puede atacar de frente, todo lo contrario, hay que evitarlo y autoprotegerse individual y colectivamente. Tomar conciencia de esos mecanismos de autodefensa, ha tenido mucha resistencia en diversos sectores del pueblo caraqueño, que han sido objeto –cautivo- de campañas mediáticas, provenientes de la banda terrorista que lidera Juan Guaidó, quien vía redes sociales, se ha dedicado a subestimar la existencia de Covid-19, politizando la pandemia. Más aún, en la misma tónica de Trump y Bolsonaro, han desestimado el uso del tapaboca como mecanismo de reducción de la incidencia de la enfermedad. Esa perversa campaña, ha permeado a pequeños sectores de la sociedad caraqueña, que, por más pequeños que sean, no olvidemos que una sola persona contaminada de Covid-19, es tan eficiente en su propagación como decenas de ellas. Hoy, se acusa a los "trocheros" como los responsables de la propagación exponencial de la enfermedad en la ciudad capital. Sí, efectivamente, es un factor a considerar, pero no el determinante. Con sólo consultar a las bases populares sobre presencia de "trocheros" en sus comunidades, se concluirá que son pocos los que han llegado ilegalmente. Lo que nos lleva a concluir, que se han roto los mecanismos de comunicación directos: pueblo-partido o pueblo-dirigencia revolucionaria, y, esa es una tarea urgente por reconstruir; para garantizar la victoria, en esta nueva batalla por la vida del pueblo caraqueño. Más aún, estando próximos a librar otra batalla de carácter épica, como lo es, la batalla por recuperar la Asamblea Nacional y nacionalizarla.

Estimamos, que el uso del tapaboca y guardar el distanciamiento físico con otras personas, se han constituido en los mecanismos de protección que más resistencia tienen, en reducidos sectores del pueblo caraqueño. La falta de agua, ha sido un obstáculo que no ha podido vencer la Revolución, lo que coloca en esta medida, una de las causales a ponderar –seriamente- como causa del rebrote actual. Hidrocapital, con su ineficiencia, hace muchísimo más daño que los llamado "trocheros". Eso, debe motivar a la institucionalidad revolucionaria a exigirle mayor eficiencia a la gerencia de Hidrocapital, en la garantía del servicio de agua potable a la ciudad capital. Ese, debe ser un aporte beneficioso, que tiene que hacer la gerencia de esa importante empresa de servicio público, en beneficio de la salud del pueblo caraqueño. Los órganos de gobierno de la ciudad capital, llámese Alcaldía o Jefatura de Gobierno Distrital, deben esforzarse mucho más en el combate a Covid-19, articulándose al Poder Popular, en batalla contra la pandemia. Las Brigadas, no bastan, estimado Presidente Maduro. Se requiere de un esfuerzo mayor, tal como aquel que librara Caracas para derrotar al autoproclamado dictador, Pedro Carmona Estanga. Se requieren, verdaderas unidades de combate, parroquia por parroquia, que -al momento de detectar un enfermo por Covid-19 en un determinado sector de esa parroquia- tome con unidades médicas y se inicie un barrido completo del sector con pruebas rápidas en la finalidad de detectar posibles nuevos enfermos. Deben conformarse, los Comités de Batalla Contra Covid-19, en cada parroquia y articulados a un Comité Central Municipal, integrados por los Consejos Comunales de cada parroquia, comités de salud y representación de los órganos del poder municipal y gobierno distrital, del ministerio de salud cuerpos policiales y la FANB. El combate contra Covid-19, no debe ser convencional sino que adquiere características de guerra de guerrillas, no frontal contra el virus, tal cual se tratara de aquellos días victoriosos de abril de 2002.

Hasta ahora, Covid-19, ha evidenciado cuán inútil es el Concejo Municipal de Caracas. Se requieren Ordenanzas draconianas, contra comercios que incumplen elementales normas de bioseguridad como el uso del tapaboca, mecanismos que permitan el lavado de manos de sus usuarios o la medición de la temperatura y nada, que se pronuncia ese mamotreto institucional. Nada difícil, ingresar a un comercio en Caracas y apreciar al cajero sin tapaboca, y si te atreves a reclamarle su actitud irresponsable, obtienes la típica respuesta insolente, de que él manda en su negocio y Maduro en Miraflores, y si no está de acuerdo abandone el local comercial. El Padre Bolívar, estaba consciente de la naturaleza anárquica de nuestro pueblo, y alertaba: "Nuestro principal problema es la anarquía de nuestros políticos, de nuestro ejército, de nuestra iglesia, de nuestros comerciantes y hasta de nuestro pueblo… Cada quién cree tener la solución, cada quién quiere ser un líder y desde el primer momento, cada quién enfrenta al contrario; es decir, cada quién quiere hacer una cosa distinta y adopta posiciones antípodas sin causa aparente y sin importar la voluntad de la mayoría." No obstante, el Padre Libertador, supo articularse con esa característica remolona del pueblo caraqueño y reorientarlo en la obtención de fines tan nobles como la concreción de la justa causa de la Independencia: "No somos indios, ni españoles ni africanos; somos una nueva raza heredera del gentilicio indígenas bendecidos por el creador". José Félix Ribas, se dirige a esa muchachada rebelde: "Soldados: lo que tanto hemos deseado va a realizarse hoy: he ahí a Boves… Cinco veces mayor es el ejército que trae a combatirnos; pero aún me parece escaso para disputarnos la victoria. Defendéis del furor de los tiranos la vida de vuestros hijos, el honor de vuestras esposas, el suelo patrio; mostradles vuestra omnipotencia. En esta jornada que ha de ser memorable, ni aún podemos optar entre vencer o morir: necesario es vencer… Viva la República".

De experiencias negativas, y también positivas, se ha nutrido esta batalla por la vida del pueblo caraqueño. Si, hemos constatado la inutilidad del Concejo Municipal de Caracas, también hemos constatado que las medidas preventivas adoptadas en los Mercados Municipales, han sido de una eficiencia total y ejemplarizante, tanto como para colocarlas en vigencia en toda la ciudad de Caracas, tal cual se tratara de un Gran Mercado. La Alcaldesa Érika Farías y el jefe de Gobierno Distrital, Darío Vivas, éste último en cuarentena al dar positivo con la enfermedad, deben sacudirse de la tutela del Presidente Nicolás Maduro. Asumir su mayoría de edad, y ejercer a plenitud como lo que son: los jefes del gobierno en la entidad territorial de la ciudad capital. Esa actitud, deben concientizarla y comenzar a ejercer el gobierno de Caracas. Desarrollar, novedosas formas de gobierno de la ciudad capital, articulados siempre con el Poder Popular. Animarse, en el espíritu del Padre Bolívar: "la presencia del peligro y de las dificultades estimulan a mi espíritu decaído. Para un valiente, el riesgo es el verdadero apetito… La guerra es mi elemento y los peligros mi gloria… Cuando me hablan de valor y audacia siento revivir todo mi Ser".

Caracas, reclama la mano poderosa de la justicia, aplicada sobre aquellos y aquellas compatriotas, que pretenden hacer de la anarquía una rochela de fiestas, y llenar las parroquias de Covid-19. Nuevas Ordenanzas, reclaman al Municipio; en caso tal, a la Constituyente, para sancionar –severamente- a quien no use el tapaboca, incumpla las normas de bioseguridad e incluso, a Hidrocapital, si persiste en dejar a Caracas sin agua, durante semanas y semanas. ¡No es hora de flaquezas! Se trata, de "Construir la cultura del trabajo…", como acostumbra decir el Presidente Constitucional, Nicolás Maduro. De construir, una sólida estructura de gobierno –auténticamente- popular en Caracas, que haga realidad lo que un día 13, hizo realidad el pueblo de Caracas, demoler una dictadura fascista en tan solo 47 horas, y derrotar, como derrotó, al más brutal y criminal imperio de los últimos dos siglos, el imperialismo de los EEUU…



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Henry Escalante


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