Crítica ácida

El extremismo apocalíptico "de izquierda" olvida

En Septiembre de 1973 Chile pagó consecuencias del exagerado y poco tolerante extremismo de izquierda, con el advenimiento en el país austral de una dictadura horrorosa y pitiyanqui, encabezada por un General hasta pocos días antes cercano y zalamero al Presidente Salvador Allende de quien fue el Ministro de la Defensa, y lo traicionó.

En este Siglo XXI del socialismo venezolano ideado por Hugo Rafael Chávez Frías, descorazona leer, oír o ver en la televisión nacional, a extremistas de izquierda que parecen enviados por la derecha, a criticar lo que interpretan cual vacío de poder que a su manera tendría el actual Presidente Maduro y su tren Ejecutivo.

O son muy jóvenes y desconocen, o nunca se dieron cuenta del trabajo hecho por los amigos de los USA, para que pelearan los socialistas de la Unidad Popular chilena, y se justificase el golpe de estado de Augusto Pinochet, que asesinó, torturó, expulsó, obligó a huir a miles y miles de chilenos. Extremistas venezolanos de izquierda quizá pensando que lo hacen de buena intención, en el fondo ayudan a desestabilizar al gobierno socialista revoluciónario bolivariano, que en beneficio de los más humildes ha realizado una labor nunca vista durante los desgobiernos adulantes del salvaje capitalismo, entre 1959 y 1999.

Es tan perniciosa en nuestra contra la acción imperialista gringa y mercantilista mundial, que la agencia estadounidense de noticias AP inventó una excusa, para indicarle al mundo que no son los gobiernos de Colombia y EE UU los que quieren derrocar a Nicolás Maduro, sino porque un General traidor venezolano contrató un Rambo y 300 mercenarios para invadir por La Guajira justo en momentos que un Comando asesinaba a Nicolás Maduro y Diosdado Cabello.

La película AP habla de un estadounidense que trabajó en el Medio Oriente, contratado por el General traidor Alcalá Cordones. El mercenario solicitó un millón y medio de dólares por la operación relámpago que lograría derrocar al gobierno venezolano. El plan AP confirma con su fiasco resultado que los estadounidenses solo ganan en las películas, porque en la realidad los servicios de inteligencia de los países atacados, los descubren y le caen a trompetillas a sus rambonerías chimbas.



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Luis Sánchez Ibarra


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