La reconocí por sus ojos

Hilmarys Hererra y Ye’kwana Gil comparten vida escolar desde hace casi ocho años, cuando el sendero estudiantil las unió en la etapa inicial bajo los espacios de la Guardería Fresilandia, ubicada en la parroquia San Juan, Caracas.

Solo el distanciamiento propio de los períodos vacacionales había interpuesto muros entre ellas, hasta que el viernes 13 de marzo otro tipo de distanciamiento marcó, para siempre, sus vidas. Cuarenta y ocho horas después, a tempranas horas de la noche se enteraron –vía presidente Nicolás Maduro-, que el lunes no irían al aula en el que cohabitan con sus compañeritos y compañeritas del 5to B de la escuela bolivariana con sede en la misma zona. El Covid-19, convertido en pandemia, se encargó de fracturar la familiaridad inmediata entre ambas a consecuencia de la cuarentena preventiva decretada por el jefe de Estado para el Distrito Capital y seis entidades. Un día después, la medida oficial alcanzaría al país entero.

Pero este domingo 26 de abril, Hilmarys y Ye’kwana ¡se vieron de nuevo!

Acompañadas, cada una, de un representante, se reconocieron pese a tener más de medio rostro protegido por el tapabocas de rigor. De cada par de labios cada nombre brotó, casi al unísono, barnizado del cariño y la emoción que solo brinda la férrea amistad cultivada durante poco menos de una década.

Más que un saludo, fue el redescubrimiento del valor de la vida. Fue una exclamación al alma. Un homenaje al ser. Al existir.

"La reconocí por sus ojos, su cabello, su piel", refirió Ye’kwana ante la pregunta lógica de "¿cómo supiste que era ella?". ¡Maravilloso testimonio que privilegia lo humano sobre lo material!

La omisión, involuntaria, del respeto a la separación física de dos metros quedó incrustada en una imagen fotográfica que marca un capítulo tierno e histórico entre ellas.

"Ese fue el día en que se flexibilizó la cuarentena", dirán –palabras más, palabras menos-, cuando estén "viejas" y rían y sonrían sobre la vivencia que hoy protagonizan como parte importante que son de los siete mil 700 millones de personas (cifra de la ONU), que siguen batallando por no caer derrotados ante la arremetida de una infección que hasta este instante se ha apoderado de la existencia de 206 mil 340 mujeres y hombres, según cifras del portal https://covid19.patria.org.ve.

La ola calorífica sobre la ciudad al momento de la coincidencia de las grandes amigas (1:51 pm), era imponente. Ello, aunado a una posible dosis de adoptada norma de precaución, pudo haber influido en la escasa presencia infantil sobre esta zona citadina, al contrario de lo que seguramente algunas y algunos esperaban.

Uno que otro niño y niña se avistó en las inmediaciones, igualmente pletórico de indisimulable alegría.

Por Ye’kwana, por Hilmarys y por quienes este día disfrutaron de las calles antes y después que ellas dos, ¡Salud!

¡Chávez vive…la lucha sigue!



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Ildegar Gil

Comunicador social

 ildegargil@gmail.com

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