¿El coronavirus es comunista o capitalista? Un debate inoficioso para inocular odio

Miraba y escuchaba al televisor mientras me comía una arepa rellena con huevo revuelto, condumio propio y recurrente en estos tiempos de crisis, en donde VTV transmitía el programa "Bouza con Valdez", el cual un compadre no se pierde, tanto que su vida la ha organizado en el antes y después del mismo, y esta mañana yo formé parte de la audiencia por puro accidente, cuando escuché decir a quien recomendaba a la gente sumarse a la cuarentena, "que eso no podía hacerlo el capitalismo con facilidad pero sí el socialismo", por aquello del día a día. Luego escuché en la misma tónica a Tareck El Aissami.

De inmediato recordé al presidente Chávez, quien en sus primeros días de gobierno, por inexperiencia, a cada momento, como aquellos carbonarios de la izquierda, cuando intentaba explicar la conveniencia de una ley o una nueva medida, empezaba por decir, palabras más o menos, esto lo estamos haciendo "para ir contra….." Era ese un remanente de una izquierda que entendía que la lucha por el cambio, por la justicia, era una dirigida contra alguien o algo. En ella no prevalecía la idea que se intentaba mejorar, impartir justicia, favorecer el equilibrio y con ello a la gente, sino por agredir o rebajar a alguien. La lucha entonces parecía no ser por la justicia sino por la venganza. ¡Cuánto gustaba aquello del "Vengador Errante"!Como gusta a algunos supuestos cristianos eso del Dios vengador y hasta malvado.

Demás está decir, porque como solemos hacerlo en lenguaje coloquial, como digo una digo la otra, que el presidente Chávez, en algún momento, quizás por su propia reflexión o advertido por alguien sensato, cambio de actitud y optó por resaltar las bondades de lo que proponía.

Eso que llamamos el día a día es significativo en casi todas las economías del mundo y lo es, sin duda en Venezuela, a menos que insistamos en caernos a embustes. Primero porque es falso de toda falsedad, sí para enfatizarlo, que la nuestra sea una economía socialista. Los deseos no preñan.

Por los medios corre una información según la cual, no sé si tiene fundamento o no, alguien del gobierno solicitó al grupo Mendoza o Polar rebajase los precios, lo que es en sí mismo, un reconocimiento al modelo de economía y sociedad en la cual vivimos. Y esto es lo que ahora nos importa. Porque lo que nos importa es reconocer que eso del día a día tiene en el país una significativa importancia cuantitativa; es una expresión capitalista.

No es verdad que una "ayuda", para decirlo también coloquialmente, de unos 350 mil bolívares enviada a través del carnet de la patria, lo que es sin duda un gesto que tiene su valor y significado, alcanza para resolver los problemas de quien está sujeto al día a día y tiene familia que mantener, aunque con sólo mantenerse a él mismo ya es suficiente. Y tampoco le llega a todo el mundo.

Como tampoco es justo y pertinente que haya gente que por puros "sentimientos", dicho así para ser benévolo, o intereses políticos, lo que es más condenable, opte por condenar de por sí las medidas anunciadas por el gobierno, empezando por la cuarentena o aislamiento, siendo ella una probada medida para combatir la pandemia. Y lo hacen, habiendo sido de buena manera convencidos por una deliberada propaganda, según la cual el virus es chino y las medidas de aislamiento también, de donde todo eso es comunista.

"Al mojao, échenle agua", dice el lenguaje popular. Y esto viene a cuento cuando habiendo de por medio el sainete o tramoya descrito anteriormente, se le agregan argumentaciones como las expuestas en el programa citado, donde por distintas razones debe prevalecer el ánimo de ganarse a "todo el mundo" para acogerse al llamado de cuarentena.

Una cosa es que cualquiera que lo crea conveniente, se proponga analizar como "eso del día a día", que no es una maldición, sino una realidad en la economía mundial predominante, por lo de individualismo que hay en la relación, pero al mismo tiempo es como una condena, resalte esa circunstancia. Lo que puede hacer cualquier analista a través de cualquier medio. Pero cuando estoy en lo de ganarme a la gente para que sume a la campaña de la cuarentena, hacerlo de esa manera es un disparate, más habiendo en el país un vivo debate, muy prejuiciado para no decir politizado, sobre ese asunto y donde se usan todo tipo de argumentos.

Por esos errores, más en medio de la beligerancia y hasta polarización política que hay en Venezuela, el asunto se debate en muchos espacios como asunto de comunismo, socialismo o capitalismo.

Hay espacios del mundo como Inglaterra, donde de manera deliberada el gobierno del primer ministro Johnson, optó por privilegiar la economía, lo que no es absolutamente un disparate, pues hay mucha preocupación acerca de ese asunto y eso es pertinente, pero eso se tradujo en una violenta expansión de la pandemia. Hasta el día de hoy, y esto uno lo recoge en medios informativos del capitalismo, como la prensa europea y la misma estadounidense, el presidente Trump se está debatiendo en lo mismo, mientras la pandemia cunde y autoridades regionales de la Unión claman por medidas heroicas.

Pero hay más y para ser equilibrados, en México, donde gobierna el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), señalado por muchos como un hombre de la izquierda, hay la misma duda. El presidente teme tomar medidas que afecten la economía, sobre todo en un país donde eso del día a día tiene un peso descomunal.

Es cierto, el panorama es complicado. El valor y sentido de las medidas de cuarentena que en China dieron grandes resultados, quizás, no sé con exactitud, ayudadas por el tipo de relaciones laborales predominantes en ese país, sirven también para nosotros y lo demuestran los hechos. Lo que no niega la preocupación que ella misma, lo que es de esperarse, genere escasez e impida a mucha gente hacerse de lo necesario para la subsistencia. Una cosa y otra tienen valor y significado. Más si partimos de la realidad que estamos inmersos en espacios o modelos económicos con sus particularidades que nuestros buenos deseos no van a cambiar de la noche a la mañana.

Cuando se llama a la cuarentena, no estamos debatiendo sobre la relación que ella pudiera tener con un modelo u otro, lo que tiene mucho de idealismo y hasta idiotez, sino la pertinencia de la medida para aislar el virus, sin dejar de reconocer los problemas reales y por venir que afectarían a todos y sobre todo, pensar en las formas de afrontarlos.

Es cierto, el cumplimiento estricto de la cuarentena, no se sabe a ciencia cierta hasta cuándo, podría traer graves problemas como el relativo a la producción, abastecimiento, paz, tranquilidad y desasosiego y hasta subsistencia. Eso es real.

Pero también lo es seguir como veníamos, hacer lo mismo que se hizo inicialmente en España, Italia y hasta en Estados Unidos y dejar que la pandemia se expanda y cause una conmoción, una tragedia.

Por supuesto, no basta que por idiotas, nos creamos que con decir que vivimos en un país socialista, de embuste- embuste, y llamemos a cuarentena, con lo cual estoy absolutamente de acuerdo, porque es por demás racional y ya fue experimentado con éxito, para que los problemas colaterales de los cuales hablamos desaparezcan. Como también es como demasiado idiota, que porque la medida tiene patente China, la desechemos para privilegiar la economía, concepto que se asocia a los países del capitalismo.

Macron, el presidente de Francia, tan capitalista como Trump o Johnson, declaró que antes que privilegiar la economía prefería hacerlo con la salud. Como ya dijimos, Trump y AMLO, figuras según el común de la gente, diametralmente opuestas, se debaten en esa misma duda.

Todo lo anterior revela que este no debe ser, porque no lo es, un debate entre comunistas o socialistas y capitalistas sino entre seres de la especie humana defendiendo la salud colectiva y supervivencia. De lo que se trata es de unir esfuerzos para enfrentar el enemigo común. Toda medida, por muy generosa que sea, siempre comparta dificultades adicionales que aunque no privilegien, por ser importantes deben ser abordadas.

Si, habrá cambios, pero no se va a poner patas arriba al mundo, sino cuando mucho, traerá cierta sensatez que falta hace y pondrá a los hombres a luchar por cosas que antes había ignorado.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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