Trincheras de Ideas

El realismo mágico en las políticas del Presidente Duque

Con la muerte del Gabo muchos pensaron que con él moría esa valiosa figura literaria que es el realismo mágico. El extraordinario escritor colombiano Gabriel García Márquez lo llevó a la cúspide de la literatura universal con su inigualable obra Cien años de soledad, monumental obra que le valió el Premio Nóbel de Literatura.

El realismo mágico no tuvo desde entonces la relevancia literaria de aquellos años hasta que en la misma Colombia del Gabo, unos cuantos años después de aquella época de oro de la literatura neogranadina, el actual y sorpresivo presidente colombiano Duque, sin ser escritor ni nada que se le parezca –al menos que se sepa– acaba de hacer pública internacionalmente la figura del realismo mágico pero no como literatura sino como política de estado, todo con una mezcla de surrealismo que envidiarían los surrealistas franceses.

No otra cosa explica que el presidente colombiano muestre unos conocimientos básicos e incipientes de política al asumir una conducta totalmente torpe e irracional con relación a su vecina Venezuela, país donde viven nada más y nada menos que ¡seis millones de colombianos! Claro, pudiera pensarse que un político de conducta tan rapaz, que evidencia una ignorancia supina hasta de la política básica que se aprende en cualquier folleto que venden en los kioscos, y subordinado como está en términos absolutos a una potencia extranjera como son los Estados Unidos del Norte, se sienta “guapo y apoyado” por el gobierno yanqui, para agredir un país hermano, pero eso no lo viste de político aun siendo presidente y no lo exime de cometer errores (burradas más bien) tan garrafales como la que acaba de cometer que lo ha puesto en el mayor de los ridículos y hoy es la burla de todos los países, presidentes, primeros ministros y ciudadanos y ciudadanas comunes. Algo inconcebible.

Desde la misma llegada al poder mediante fraudulentas maniobras y compra masiva de votos, con un poder electoral envuelto en la corrupción y complaciente con los oligarcas, se dedicó no a gobernar a Colombia sino a atacar a Venezuela, provocarla buscando una confrontación militar, siguiendo las instrucciones de Trump y los guerreristas del gobierno fascista norteamericano, y por supuesto de su jefe, el narcoparaco Uribe. No en balde los últimos gobiernos colombianos entregaron su soberanía a los imperialistas yanquis y eso se traduce en nueve bases militares.
¿Qué ha hecho Duque desde que llegó al poder?

Cerrar todos los canales diplomáticos, políticos, económicos; obstaculizar los intercambios que se producían en la lucha contra el narcotráfico y otras políticas que, incluso con las profundas y antagónicas diferencias políticas entre los dos gobiernos, con Uribe y Santos, no se había llegado a los extremos que llegó con el actual presidente Duque donde las relaciones están prácticamente en cero.
Cuando el gobierno fascista norteamericano, en sus políticas injerencistas e intervencionistas en nuestra patria, inventó la figura del presidente autoproclamado y echaron mano del peor segundón derechista y terrorista de la secta voluntad (im)popular, Guai-dog, y le impuso a los países lacayos del gobierno yanqui que reconocieran como “presidente de Venezuela” al oscuro personaje. Duque fue el primer chicharrón que acató de inmediato la orden de sus jefes yanquis. Para que fuera a Colombia a reunirse con el presidente, éste le envió al grupo narcoterrorista de ‘Los Rastrojos’ que lo sacó clandestinamente del país y lo llevó al helicóptero que lo condujo ante Duque. Allí se selló la alianza del mal entre ambos fascistas, de buscar destruir a Venezuela y tratar de derrocar al Presidente Nicolás Maduro.

Pero a Duque, aprendiz de brujo, se le enredó en papagallo con la fuga de la bella senadora Aida Merlano, quien al parecer salió huyendo de Colombia porque un grupo paramilitar la iba a tasajear como una res para evitar que hablara y denunciara todo lo que sabe sobre la compra masiva de votos en las elecciones de alcaldes, diputados y hasta presidente. La señora Merlano, conocedora de los métodos criminales que emplean los grupos dominantes en su país a través de sicarios y paramilitares, huyo hacia Venezuela pero lo hizo de manera fraudulenta, con papeles falsos, entró al país clandestinamente, es decir, violó varias leyes venezolanas, ¿y qué hizo Duque? Algo increíble, insólito, digno de Ripley; le pidió a Guaidog que la extraditara. Eso se cuenta y no se cree. Su error le rompió el hocico. Hay que ser bien estúpido para dar un paso como ese, cuando Duque sabe que Guaidog no sólo no es presidente de nada, ni siquiera manda un policía raso del Municipio Chacao.

Un presidente de una nación como Colombia mete la pata de esa manera, ¿qué esperan los ciudadanos de ese país? Uno se imagina que otros presidentes colombianos no cometerían un error tan burdo como el cometido por el pupilo de Uribe, Duque. ¿Qué significa eso? La decadencia de la clase oligarca dominante colombiana, su carencia de liderazgo, su descomposición, sin un atisbo de dignidad y patriotismo, inclinada servilmente ante un poder externo fascista, igualmente podrido como es el gobierno yanqui, al que le entregaron la soberanía colombiana y exponiendo al pueblo colombiano a una guerra y a una matanza que no son suyas.

El chofer Presidente, jugó con astucia sus ases y puso a Duque y los mandos militares y político neogranadinos en tres y dos. Casi un jaque, se diría en un juego de ajedrez. Eso no lo esperaban, la burrada de Duque, tampoco lo que se comenta, que el presidente colombiano sufre un nivel de locura o se fumó una lumpia antes de decir aquella barbaridad. Por otro lado a la señora Merlano la apresaron disfrazada en San Cristóbal, con papeles de identidad falsos, lo que sugiere que esa estancia clandestina en Venezuela iba a ser por poco tiempo y se iba a ir a otro país… pero la Inteligencia policial venezolana la pilló, con la peluca amarilla y todo, y la corrupta mujercita se chorreó (no es una metáfora) cuando oyó el tum, tum de la policía y vio aquellas temibles armas; se la llevaron presa y ahora le dicen la Canario de Medellín, canta de lo lindo y medio mundo de las mafias colombianas sale en sus interminables declaraciones, pronto se sabrá todo, ya verán.

Parece mentira, pero el presidente imaginario Guaidog, el que Duque creyó que tenía poder para decidir, se puede decir salvó a la dama de la extradición –y quién sabe si de su asesinato, picada en trocitos por los paramilitares siguiendo órdenes quizás del mismo Duque– porque el Presidente es Maduro y Duque no lo reconoce como tal y no la extraditaron en las primeras de cambio. Maduro puso sobre la mesa las condiciones en el restablecimiento de las relaciones a nivel consular.

Había una canción que cantaba Celia Cruz cuyo contenido se parece a la charada de Duque: “Tongo le dio a Borondongo / Borondongo le dio Benevé/ Benavé le pegó a Muchilanga porque Burundanga le jinchan los pies”. “Hay que lío”, termina la canción de la Sonora Matancera. (31/01/20) (humbertocaracola@gmail.com) (revistacaracola.com.ve) (@hgcaracola)



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Humberto Gómez García

Director de la revista Caracola. Pertenece al Movimiento de Medios Alternativos y Comunitarios (MoMAC). revistacaracola.com.ve

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