Bendito sea Sant Roz. ¡Qué horror!

¡Hombre Sant Roz! Que terrible eres como escandaloso, que por poco me matas de un susto y, me dije Dios de toda la consideración que está pasando en la isla que ese hijo que no es de er diablo se espichó como un caucho viejo y, yo que vivo aquí como que estoy ciego que, ni para susto estoy con mi año viejo encima todavía y, no solo eso que, Maduro debe estar temblando y Dante encogío por estar fuera de base, que todavía me tiembla la boca y a punto estuve de llamar a una paisana que está en la mesa de Guanipa y se la pasa más en Tacarigua armando lazos para coger lo que caiga y hablando con los animales que, ella tiene un don que, nada por allá y nada por acá, y descubre todo y viene ese amigo andino a ponernos a bailar el tumbaíto casi que partiendo el año y la taquicardia allí.

Pero, han de creer, pero si nosotros siempre hemos tenido agua por demás y por eso es que estamos rodeado de ella por los cuatro costados y nos bañamos en la playa todos lo días y, agua potable para qué si esa llega por los tubo, asimismo, como lo escribí, por eso es que nosotros no escapamos ni nos remojamos porque por estos lares no llueve y los tacarigüeros están felices sin agua, sí mucha agua enferma y debería llegar una vez al año que ese, no es mal de morirse, nunca ha sido.

Pero José por Dios, a quién se le ocurre, tirarnos esa atarraya sin poco plomo y, ése tu amigo con posgrado incluido en Inglaterra que también es una isla, pero ellos si deben tener agua, porque hieden, pues nosotros no, porque tenemos sol para calentarnos y playas para bañarnos y, lo que Sant Roz no sabe es que la gente va a El Valle a donde está la Virgen es a llorar y se llevas sus envases para salir con agua bendita, te das cuenta José que tú no sabías esa y, nosotros tenemos además manantiales y desalinazadoras por todas partes y, si no llueve no importa, nos bañamos de sol.

Te das cuenta José en el lío que nos has metido que mañana o pasado vendrán de todo el mundo a estudiarnos por deshidratados, te das cuenta Sant Roz que nosotros éramos felices y llegó tu amigo y la cagó, no te da pena.

Ahora digo como dicen los españoles que hace mucho tiempo atrás lo leí en Tobogán de hambrientos de Camilo José Cela cuando, de que éramos pocos y parió la abuela. Claro llegó tu amigo con su familia y nos embarró.

Bendito sea el que nunca se baña, porque nunca se ensucia y así somos los margariteños con un verano encima que no nos lo quita el invierno que no llega.

 



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Esteban Rojas


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