Docencia Amena

Reflexiones para compartir antes de irse segunda década del siglo XXI

"Por muchas tropas que se disciplinen, nunca habrá

lo suficiente para reemplazar los desertores, los enfermos y los heridos".

Simón Bolívar

Sin duda que uno de los años más duro que venezolano consciente vaya a recordar en las próximas fechas por vivir tiene que ser este 2019 que ya entró en cuenta regresiva. Claro, hacemos referencia primeramente de ese venezolano de a pie, de ese que madruga y hace magia para ir a trabajar y del mismo que regresa cada tarde o noche cara oleosa, fatigado, sorteando toda clase de obstáculo con tal poder descansar algunas horas en su domicilio para luego repetir su día a día.

La manera como el poder adquisitivo se nos hizo aguas, los precios de productos de primera necesidad, llámese comida, medicina, artículos de aseo personal, ropa y calzado, además de pagar transporte público para ir al trabajo o cumplir con alguna actividad de eventual importancia hizo palidecer al más indiferente de los mortales. Nuevamente el reciente salido cono monetario con sus efigies Josefa Camejo, José Félix Ribas, Rafael Urdaneta, Simón Rodríguez, Antonio José de Sucre están amenazados con salir de circulación, pues en algunas ciudaddes podemos decir ya los han vuelto a matar.

La Venezuela del 2019 sí que fue de resistencia para unos pero no para otros. Lamentablemente personas que no pudieron hallar o comprar sus medicinas fueron parte de la lista de fallecidos sin que familiares y amigos pudieran resolver una problemática que se agudiza aún más a la hora de cumplir con las exigencias funerarias. Añadimos entonces que las batallas por venir tal vez no estén claras en el imaginario de cientos de compatriotas que, como ya mencionamos anteriormente, se tiene que hacer magia. Sin embargo, una buena parte de la población analiza cómo van ocurriendo las cosas y se documenta con el tema para no dejarse embaucar incluso por comentarios de voceros ״rojos, rojitos״.

Obviamente quienes soportan las embestidas con que el dólar triturador del bolsillo de los trabajadores infla los precios son los empresarios corruptos y todos aquellos que se han pegado a esa teta que el oportunismo ha dado a tantos vagabundos chupasangre de una economía dependiente.

Así mismo aprovechamos y decimos lo siguiente: no somos beneficiario de caja Clap ni recibimos remesa ni nos llega ayuda foránea. Menos que menos andamos haciendo permutas o intercambiando monedas para formar parte de círculos que al final sus integrantes terminan echándose cuchillos verbigracia atrapen billetes verdes. Y sobrevivimos porque no tenemos a cargo hijos ni esposa, pero esto es cuesta arriba para cualquier padre de familia que ha tenido que mendigar o las madres tomar carretera hasta llegar fuera de las fronteras.

En lo particular nos ha tocado durante estas fechas decembrinas ver pasar por la acera de enfrente el desfile navideño propio de la época a la reina hallaca flanqueada por el pan de jamón y el panettone. Más atrás el aromático asado negro, la ensalada de gallina y el apetecible pernil. No van tan despegados las lentejitas ni el sancocho de gallina. Siguen en orden las avellanas, las nueces, las pasitas, las almendras y los higos. No dejan de aparecer el dulce de lechoza junto a las tortas burrera y negra. El turrón y el dulce de plátano también dicen presente. Posteriormente arrancan suspiro el ponche crema, la leche de burra y la chicha andina. Los bollitos y la parrillita que siempre se autoproclaman como imprescindible cierran el festín.

Entonces, véase, con toda la variedad que distingue la mesa decembrina venezolana, muchos trabajadores tengan que verse limitados otro fin de año más por culpa de unos cuantos parias.

Bueno, sabemos más o menos quiénes tendrán estas delicateses en su mesa durante las fechas de celebración decembrina. Un tema por demás bien injusto pero que se debe digerir. Entiéndase la mayoría sabrá pasar factura en su momento.

Por eso cabe reflexionar por estos días de sosiego y regocijo espiritual: ¿Qué de aquellos que interpretaron transitar una nación con dos presidentes y que a raíz de tan burda realidad se produjera toda clase de maniobra para salir de un gobierno que sin querer queriendo se mantiene gracias a las torpezas de pseudo cabecillas oposicionistas?

Resulta que, luego de ése, por donde se le quiera mirar, monumental y gravísimo fracaso en el atentado contra el presidente Nicolás Maduro en agosto de 2018, más lo experimentado en estos últimos meses, donde se apunta que el imperialismo cogollo gubernamental y el financiero estatal se preparan para arreciar en un 2020 próximo con más ímpetu. De por sí lo han señalado, notándose claramente que los gringos sí pueden hablar duro y golpeado a cualquier nación del planeta que ellos quieran humillar o amedrentar.

Pero la historia nos sacude cuando estamos próximos al bicentenario de la Batalla de Carabobo, gesta importante por tomar en cuenta todos aquellos duros momentos que hicieron posible se lograra al final, contar en 1821 con una nación independiente, libre y soberana de las directrices políticas y demás atrocidades de la corona española. Pues, bueno, aquí es donde es necesario reafirmarnos como pueblo heroico.

Para aquel entonces debemos tamaña emancipación al Padre de la Patria Simón Bolívar. Hoy la lucha no parece ser de un hombre o una mujer con una formación europeizada o traída de una civilización más elevada. Se trata de un poder colectivo, del cual cada venezolano visto desde la concepción marxista despliegue acciones que movilice sectores en que las palancas del desarrollo frente a las fuerzas opresoras que impulsan la explotación laboral del hombre por el hombre tumben de una buena vez por todas las maniobras que el capitalismo decadente de estos tiempos intenta, que es tomar reimpulso hegemónico gracias a los recursos naturales del continente suramericano.

La patraña con que los venezolanos nos vimos afectados en este 2019 es propia de asumir más conciencia.

Las nuevas modalidades subjetivas para promover golpes de Estado se hicieron notar. Claro, no dejando de lado maniobras exitosas como las cumplidas en Irak, Libia o Siria, donde ciudades fronterizas sirvieran de puente para penetrar fuerzas bélicas y poco a poco se tome por asalto la capital. Los falsos positivos y los fakes news estuvieron lloviendo en reiteradas ocasiones sobre las redes sociales.

Eso que vimos los venezolanos unirse un alto dirigente del poder legislativo a grupos paramilitares y del narcotráfico con apoyo de equipos de seguridad del vecino gobierno colombiano para irrumpir la paz nacional es sinónimo de terrorismo o gansterismo. Autoproclamarse en una plaza pública y otorgarse a sí mismo poderes constitucionales y recibir apoyo de comunidades internacionales no fue más que la conchupancia de naciones con sus respectivos jefes de estado buscando prepararse para caerles a la piñata una vez que Maduro sea sacado por los soldados gringos. Brindar conciertos benéficos colocando sobre luminosas tarimas a artistas de fama comercial pronunciando discursos políticos a favor de las clases dominantes, fue cosa para rememorar, como un negocio sucio para desprestigiar a unos y endiosar a otros. Lo de aplicarse un Caballo de Troya o recordar aquel episodio en que embarcaciones norteamericanas remontaban el río Orinoco en 1818 llevando pertrechos, armas y municiones para el ejército español y detectados por el Libertador se repitió en estos tiempos con el cacareado ingreso de la ayuda humanitaria, que no fue el mismo cuento que incorporar armas para crear terror en la población. La batalla de los puentes lo explica todo.

Mucho resentimos estemos inmerso entre tantas personas falsas, mediocres, malsanas y desquiciadas. Una sociedad así, sin gente proba, poco comprometida, deshonesta e incapaz verá su avance muy lento y hasta entorpecido.

Ciertamente nos hemos mantenido en el camino de la paz, no dando tregua o motivos para que el proceso de transformación social siga su camino.

La realización de varios congresos a nivel nacional y con participación de personalidades internacionales, más la ejecución de diplomado del Psuv, que fue vista como si se tratase de estar dentro de una gran aula ideológica nos mueve a seguir cooptando entre vecinos y amigos los cambios mentales que el viejo modelo de dominación social facilita al hegemón mantenerse como cultura de arrase, especialmente sobre nuestros recursos naturales y esos principios heredados como pueblo de esperanza para el resto de la humanidad. Y hablamos con cierta sensibilidad no solo para estos tiempos sino del futuro. Por eso la importancia de estas reflexiones en las últimas horas de lo que queda de la segunda década de este siglo XXI, que tanto nos ha costado enfrentar, por tratarse del lapso en que han sucedido viles intentos por acabar con un país plenamente soberano, pues perdimos al camarada Chávez, se conoció lo cruento que pueden ser las guarimbas, salió del encierro de la Casa Blanca y dejó verse ante cámaras de TV el imperialismo norteamericano interfiriendo directamente en los asuntos internos del país, se vino a pique la producción petrolera, la moneda venezolana recibió múltiples ataques con tal devaluarla y desaparecerla, hasta verse el éxodo de compatriotas junto a la xenofobia que tales efectos causaron, entre otros.

Podríamos añadir entonces que, desde pequeños círculos de lectura sea tomada en cuenta este tipo de reflexiones y quepa lo holgura de ubicarnos, para bien o para mal, sobre las medidas a cómo formar y brindar herramientas de conocimiento en temas concerniente al futuro de esta nación dada la llegada de una nueva década cargada de innovaciones tecnológicas con tal seguir el rumbo de hallarnos en una sociedad más justa e igualitaria.



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Brígido Daniel Torrealba


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