¿Si Rafael Ramírez es el presidente de Venezuela: qué pasará con Maduro y Guaidó?

¡Oh Dios! Este mar de leva de impaciencia en que Trump debe estar más levantisco de lo que es, con las cosas que se suceden en su "país Venezuela" desde que, asumió bajo su poder el hacerse cargo de todo lo que tiene que ver con la responsabilidad de nuestro país con las tres virtudes teologales de, la esperanza, la fe y la caridad como jefe Todopoderoso del imperio, que todo lo puedo aunque no quiera, pero así será, y la noticia de que Rafael Ramírez, que por boca y capricho de un entusiasta fanático de su lúcida persona que en orgía de estar cerca de él nos lo ensartó como presidente al dente, que no se sabe aún, si es una bendición del cielo, o si acaso descubrieron algún documento que Chávez haya dejado en deposito desconocido en favor de esa opción, en caso de inconvenientes fortuitos en lo adelante, lo que le mantiene en desespero desde que la noticia le entró como un trueno que, ahora son tres los presidentes con dos adentro y el otro fuera: navegando por otros países con rumbo desconocido, lo que no aclara su anunciante es a partir de cuándo, entrará en vigor tan esperado eclipse político que está por suceder sin congestión de golpe, aunque sea de pecho. Rollos y más rollos, ¿será posible tanta luz dentro nuestra oscuridad?

El mar de nuestro sistema operativo de país sin ser patio trasero a la ligera es de incertidumbre, nada infinito, pero viéndonos en el espejo que capta el malestar inoportuno que nos persigue a diario, nos vemos feo, flacos, ojerosos, calvos y lampiños como el que navega entre olas que arriman presagios de dudas como dudoso es, qué va a pasar primeramete con el presidente Guaidó, que en las calles ha dejado de flamear como el peregrino que no quería ser de tanto aspirar a levantar el país con otras velas que no eran de entendimiento, sino de sorpresas con todo su personal de vanguardia desplazado por el mundo, haciendo y desahaciendo, tal cual como él era aclamado por las mismas naciones que lo apoyaban en el poder que había trazado con tanto esfuerzo desde la AN y, que bien cerguita de Miraflores estaba, vigilante del buen destino por venir, pero como el diablo está en todas partes disfrazado de inocente y, otras de vivo, se enredó en tracalerías de donde hay dólares hay corrupción, eso lo sabe Ramírez desde Pdvsa, pero el inmaduro de Guaidó no, por lo que enredado por querer hacer lo que no debía, lo han dejado mal los caprichos de sus allegados que hasta a Calderón Berti sacudió de su escondrijo y, le dejó el pelero en Colombia como un entusiasmado embajador sin Norte que en la desocupación quedó, a ver si en lo adelante Ramírez lo ve con ojos de piedad que es algo.

Y de Maduro poco que decir, ahora será con Ramírez como el Rey León que domina la foribunda selva de los petrodólares que han de salir en chorro desde la nueva Pdvsa que nos pondrá a convivir con la astuta y bien esmerada planificación de su ejecutor que nació con la idea de que quien quiera puede ser presidente que, con su astucia que se pierde en este firmamento de ilusiones: se puso en un cachorro mucuchíes que fue educando por años tras de su figura, y con el pasar de los años, ahora tiene un olfateador que con tino y destreza de ver hacia el futuro al que malcrió como el "Toby" que le gusta vivir bien, comer bien, hablar bien, vestir bien, escribir poco pero sustancioso, hasta melindroso será, viajar como viajan los grandes daneses en primera clase que, aprendió a ver la vida con lentes de contacto y olfato de elefante africano y, sin desperdicio político embadurnado de oportunidades y sutilezas tenues que mejor posición de ser un buen cuidador, no a lo pastor alemán, sino a lo palaciego con quien manda está el vivir mejor y de todo y, con mucho coraje de por medio tiene un presidente a su alcance para ladrar tranquilo sin morder a nadie. La vida entresueños, la franqueza de dormir en paz, los líderes como ídolos atraen, ¿y de Maduro qué? Preso y, esposado enviado a La Carraca a pagar todo el mal por haber despreciado al insigne de Ramírez, y ahora qué, Ramírez, Ramírez, Ramírez presidente, y Ramírez allí altanero, abajo cadenas, volvió, volvió, no, no, no le queda bien, mejor, con Ramírez somos la impredecible Venezuela, y Chávez qué, ¿qué hacer con Chávez? Quién es ése, de dónde salió, si los chavistas no existen, si acaso los escasos maduristas, y el "Toby" echado, observando. Guao, guao, guao.



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Esteban Rojas


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