Auditórium

Venezuela, como en Cuba: ¡Eliminada la Navidad!

La grave crisis económica de Venezuela ha hecho que millones de venezolanos huyan del país. En Cuba ¿cómo se celebra la Navidad? La falta de fe cristiana de la nomenklatura cubana: no así como en el mundo cristiano donde las Navidades conmemoran el nacimiento del Niño Jesús, y se festeja a lo grande. No obstante, en la Cuba comunista no se venera a la religión como ocurre en países como Venezuela donde no estaba presente ese sistema. En efecto, en Cuba, la religión en vez de ser favorecida, mas bien está controlada en sus horarios y actividades, de manera tal que los fieles que asisten a los actos religiosos lo hacen por convicción, y por costumbre familiar.

La Iglesia se opone a la falta de libertad de expresión, y a las detenciones arbitrarias. En vista que la mayoría eclesiástica se opone a los métodos comunistas, es lógico pensar que los comunistas detestan a la Iglesia católica. En la Cuba comunista ruedan las moralejas: En ciertas escuelas las maestras le dicen a los niños: "pídanle su juguete a Los Reyes Magos". El niño hace su pedimento, y no llega el juguete. Pero la maestra apelando a la ideología le dice a los niños: "Ahora pídanselo a Fidel". El juguete como por arte de magia aparecía como un regalo del "eterno" comandante.

La fe cristiana a duras penas ha sido medio recuperada en Cuba, con la visita del papa Juan Pablo II a esa isla en enero de 1998. En esa visita el Papa dijo, ante la feroz mirada de Fidel: "no tengan miedo".

En Cuba: La economía es un desastre, la producción es miserable, las importaciones son mínimas y el poder adquisitivo del pueblo se equipara a la edad media, como lo vive hoy el sobreviviente pueblo venezolano. Las tradicionales hallacas y panes de jamones, en estas abortadas navidades 2019 son prácticamente incomparables debido a los altos precios hiperinflacionarios, en las panaderías los están elaborando previos encargos. Aquellos que no tengan familiares en el exterior que les envíen remesas o pagarlos en dólares, no podrán degustar este tradicional plato navideño venezolano.

La corrupción cívico militar de los jerarcas: Son los que podrán degustar de las tradiciones sin importar de qué los demás venezolanos no puedan hacerlo. Lógicamente, esta teoría comunista no soporta a la práctica que ellos pregonan sobre: "la igualdad del proletariado". En otras palabras, si todos somos iguales, no debe existir un colectivo cívico militar que se enriquece mientras el resto del pueblo se muere de hambre.

Hoy en Venezuela, la pobreza es de tal magnitud que la población hurga en la basura en busca de alimentos

Simplemente, destruyeron la economía venezolana. Pero la elite cívico militar hace sus negocios, ahí si son eficientes. Con cuentas a través de testaferros en bancos norteamericanos, europeos, asiáticos, africanos etc. Mientras la mayoría de los venezolanos, en medio de su desesperación, no encuentran como mantener a sus parientes con alimentos y medicinas para que logren sobrevivir.

Hoy Venezuela es una paradoja, muchos opositores no están de acuerdo con el régimen pero lo mantienen con la nueva modalidad de los llamados "Bodegones Markets" como la "Bodeguilla de Lecherías". Es algo maquiavélico y criminal traído de Cuba, para legitimar capitales o lavar dólares que le ha funcionado a Cuba durante 60 años, y ahora es aplicado por los venezolanos debido a la crisis migratoria.

Sin embargo, el comunismo es manipulador y contradictorio porque Santa Claus o San Nicolás traen regalos, no los quitan. Y como sabemos los comunistas te quitan todo: la libertad de expresión, el derecho al voto libre y soberano, el derecho a la protesta, y hasta la vida. Pero en Venezuela no podrán acabar con la Navidad, y nunca lo lograrán. Fin de la cita.

Pese a la verborragia e intimidatoria artillería que ha desplegado el gobierno para impulsar su propuesta de elecciones para la Asamblea Nacional, con la quinta columna liderizada por Timoteo Zambrano y Felipe Mujica , su majestad, la nomenklatura roja-rojita, Rafael Ramírez dixit, saben que no las tienen todas consigo. Ni con el uso de la más destemplada retórica, el abuso de poder, y el ventajismo con que ha tratado de evadir la hambruna en la población, y la colectivización típica del comunismo (dejada en manos de militantes del psuv, y las comunas, para que tengan platica como los militares corruptos que manejan la economía, y salgan a patear calles, y buscar votos arreados) de las distribuciones de las pírricas bombonas de gas en los sectores populares, en el otrora rico país petrolero llamado Venezuela, no alcanzan a ocultar el tamaño de la preocupación que asalta a los líderes de la revolución, por la perdida de calidad de vida del pueblo venezolano, que en un rico país productor de gas tengan que retroceder a cocinar con leña.

En el meteórico afán de asegurar cuanto antes su perpetuación en el poder, a la nomenklatura no les preocupa ni les preocupará, que en Venezuela como en la Cuba comunista, haya desaparecido las navidades y ya desaparecerán los carnavales para adelantar las elecciones de la Asamblea Nacional que sin demora les aprobará el CNE.

De más está decir que la nomenklatura le teme al paso del tiempo, consciente como están de que en cuestión de meses comenzarán a sentirse en Venezuela los efectos de la espantosa crisis económica hiperinflacionaria que destruye la Republica, y que en tales circunstancias, la cubanización acelerada de Venezuela no será tan atractiva ni para los cubanos. Además, la nomenklatura sabe perfectamente que hoy, como en diciembre del 2015 cuando fue derrotada la revolución por la oposición en las elecciones de la Asamblea Nacional su propuesta de cubanizar al país para cumplir con el viejo sueño de Fidel Castro, los venezolanos (incluidos la mayoría de sus seguidores) siguen rechazando los aspectos medulares de este proyecto estalinista: la progresiva militarización del país, los intentos por desaparecer la propiedad privada con la nueva Constitución copiada de la cubana, y la perpetuación indefinida en el poder a través de un Consejo de Estado Revolucionario como en Cuba. Pero hay algo más: pese a jugárselas todas en las desestabilizaciones de países como Ecuador, Chile, Colombia etc. Al intentar convertir a esos países en otras cubazuelas, el Foro de Sao Paulo, y el Grupo de Puebla no logró frenar siquiera la caída de Bolivia, y Uruguay en manos de lo que ellos llaman la "Derecha".

El 31 de diciembre del 2019 muchos chavistas desertaran para no permitir la cubanización inducida de Venezuela, y faltará ver cuántos más dejarán de hacerlo cuando el CNE le ponga fecha a la elecciones de la AN, porque a diferencia de procesos anteriores en que la revolución se vendió como la defensora de las causas populares, está vez ha quedado demasiada desnuda al despojar al pueblo de sus tradicionales y Felices Navidades al peor estilo de la Cuba castro comunista, y en evidencia, respecto al único propósito que persiguen: sus propio intereses ideológicos personales. Por el contrario, la oposición con un nuevo liderazgo tiene un campo fértil sobre el cual avanzar. En una próxima transición a estas alturas inevitable de un juego trancado, la oposición, y dentro de ella la golpeada clase media, saldrá masivamente a respaldar cualquier nivel de participación para salir de la crisis que destruye la patria. Sin embargo, el índice de apatía, si bien esta bajando por la eliminación progresiva de las Navidades, y después vendrán los carnavales. Parte de esta reticencia a protestar obedeció a la ausencia de líderes idóneos en algunos casos, y en otros, simplemente a la falta de unidad de todos los venezolanos victimas de esta horrible tragedia económica. Pero el G2 cubano sabe con claridad que de cara a la transición, la unidad de la oposición será total, que la causa de la libertad, y contra el totalitarismo movilizará a los sectores democráticos frente a las pretensiones de la Habana de su perpetuación en el poder venezolano. De allí el engaño que se intenta concretar al pueblo al lanzarle dadivas a la clase media, y a los ni-ni tratando de convencerlos de que no hay nada que temer, y pidiéndoles disimuladamente perdón por llamarlos pitiyanquis, y generalizar sobre su calidad de vida, y el ascenso social producto del merito profesional.

Esta vez la nomenklatura roja-rojita sabe que este año 2020 si toda la clase media, y los ni-ni salen a presionar, sus días estarán contados.



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Edgar Perdomo Arzola

Analista de políticas públicas.

 Percasita11@yahoo.es      @percasita

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