Culillo e indiferencia: ¿será que hay que apalear a los pobres?…

Lo que reclamamos los chavistas verdaderos es revolución, es socialismo, no nada más que salga maduro y sus cómplices del gobierno. Queremos un pueblo de pie, despierto, valeroso y combatiendo, no domeñado por el miedo y la indiferencia. Pero ¿A quién se lo pedimos? ¿Con quién hablamos?

Acabamos de recibir una última humillación como nación y nadie dice nada: el fin de nuestro símbolo monetario. El país está siendo dolarizado desde hace tiempo. De hecho lo que no se ha dolarizado son los sueldos, pero maduro lo piensa hacer matando tres pájaros a la vez, dolarizando el mercado, obligando a los trabajadores públicos y a los pensionados a usar el Petro, y matándonos de hambre. Más caradura imposible. Constitucionalmente el bolívar es nuestra moneda oficial, nacional, representa nuestra fuerza como país, como economía, como pueblo trabajador; renunciar a nuestra moneda, a ese símbolo histórico es renunciar a nuestra independencia, a la soberanía nacional, pero nadie dice nada. Creo que vivimos uno de los momentos más triste de nuestra historia.

No se trata del dólar. La dolarización solo es un síntoma de una metástasis. El país está quebrado y sumido en una amoralidad sin freno. Casi todos los venezolanos de a pie con los que hablamos en la calle están resignados, uno los escucha susurrar a modo de chisme más que hablar, siempre encuentran alguna razón para justificar el culillo, o la indiferencia por el país. Son incapaces de hacer nada pensando en todos, prefieren irse del país, autoexiliados o emigrados, o hacerse víctimas de Maduro aquí adentro: Maduro les sirve de excusa, así como el imperio le sirve de excusa a Maduro.

Pero la gran decepción son aquellos que lucharon alguna vez y ahora están cansados, que no aceptan lo que está pasando, pero ni se ven y ni se sienten, solo susurran… y uno se pregunta, ¿Será que habrá que "apalearlos", junto a los pobres, hasta que recobren su dignidad, como en aquel poema de Baudelaire?... y, ¿cómo hacemos con los que se fueron del país, cómo "apalearlos"?

¿Cómo recobramos la dignidad como pueblo y le paramos el trote al madurismo? Una persona me decía que ella iba a marchar porque no permite "que el imperio haga con Venezuela lo que hizo con Bolivia", pero realmente no tenía necesidad de marchar, ¡ella vive bien!, y aparentemente nadie la está presionando para que marche; podríamos decir que se trata de un gesto de conciencia. Pero, justamente, es lo contrario: ¿quién vive bien en el país?, muy pocos. Del otro lado, del lado de la derecha que no tiene porqué disimular nada, la gente marcha con la desenvoltura de quién sabe que lo están grabando o fotografiando para la televisión o las redes sociales; esos viven bien, a pesar de sus temeridades. Entre el desgobierno de maduro y el libre mercado el país se disuelve amoralidades.

Las calles están tomadas por la policía y la GNB. La excusa es la seguridad de los ciudadanos. Pero el gobierno teme un estallido social. Teme que la oposición encienda la mecha de una revuelta mucho más grande que la que ella pueda generar: la de los chavistas jodidos y desengañados, y los indiferentes y culillúos que andan por ahí. Las estaciones de metro y otros sitios donde se hacen grandes concentraciones de gente están tomadas por la GNB, en algunos casos con equipos antimotines, como en las oficinas del Saime del centro de Caracas, por ejemplo. Además de las autopistas, túneles, etc. El gobierno calcula que en cualquiera de estos puntos de la ciudad podría ocurrir una explosión de ira y producirse una reacción en cadena. El metro de Caracas es una bomba de tiempo, el deterioro ha sido tan profundo que ya se han descarrilados trenes, a cada rato se accidenta uno…, pero es el único medio de transporte público barato o gratis que está funcionando, y la gente no tiene cómo pagar un pasaje, por arriba, porque no hay dinero, los sueldos no alcanzan para eso. La situación es delicada. Aun así maduro lo disimula; verdaderamente, ¡da miedo tanta idiotez!

No existe en el país una organización política de izquierda capaz de resistirse o revelarse a esta situación. Los llamados partidos de izquierda están domados por el culillo. El partido comunista, en otro tiempo escuela de revolucionarios, es una franquicia, junto al chino, al español, al francés; pobre y acomodaticia con el poder y el capitalismo. El PSUV es el mismo gobierno asustado y paranoico más un grupo de enculillados, algunos "comiendo pan" y otro pedazo hace de "cuadro de fondo". El resto de lo que fue la izquierda socialista de pronto se desapareció, se mimetizó como los camaleones (el MEP denunció la dolarización y reclama más producción para, acto seguido, culpar al imperio, no pasó de un chillido). En la ANC, con sus dos honrosas excepciones de siempre, ya no hay quien represente una opinión sensata; no hay quien pueda oponerse a la dolarización, quien reclame soberanía, o muestre algún poco de dignidad, es la "vergüenza nacional constituyente".

En la calle solo se habla de contrabando, de intercambio, de robos, del precio del dólar, pasaportes y caminos verdes, de cómo todo sube y nada baja de precio, de especulación, ni remotamente piensan en el país, solo llegan a decir que "este país se jodió", como si hablaran de un caucho espichado o de un motor fundido, miran de reojo a la Guardia y siguen en lo suyo, traficando, intercambiando, robando, fumando, puteando, etc. ¡Para la GNB todo es permitido, menos protestar! Se trata del triunfo de un ideal: la anarquía del libre mercado en su expresión más cruda, más natural.

En los seis años de maduro pasamos de la etapa a color al blanco y negro, ahora soñamos en blanco y negro, y si seguimos con el lomo doblado recibiendo golpes y humillaciones, pronto el sueño será negro. Mientras tanto, maduro miente y se ríe. ¿Será necesario apalear tanto a los pobres para que recobren su dignidad?

Sabemos que se trata de una situación confusa, pero precisamente por eso hay que pensar más y bien lo que está pasando. Es muy triste ver como a muchos de nuestros viejos amigos se los está llevando el diablo al círculo de la indiferencia y hacia lo que creen que es un éxito personal, sin embargo un poco de resistencia no les haría daño a la dignidad de nuestro pueblo revolucionario, a nuestra tradición revolucionaria. Venezuela está a punto de desaparecer, no nada más el socialismo, que ha regresado a la cueva de Martí; la nación, nuestro sentido de pueblo, de patria, recuperado por Chávez de los oligarcas cobardes, se está perdiendo como el color de la vida.

Todo lo que fuimos, ahora no tiene sentido para nadie porque se le teme a la fuerza policial, a la pobreza, por miedo a luchar ¿Y es que acaso antes de Chávez fue diferente a ahora? ¿Qué ha cambiado? Lo que ha cambiado está dentro de nosotros, en nuestra consciencia, no afuera. Se trata de la misma oligarquía, la misma guardia nacional, la misma represión, hambre, injusticia y desigualdad por la que luchamos antes y luchó Chávez, lo que ha cambiado somos nosotros, que ahora estamos enculillados o indiferentes, deprimidos, asqueados, sin poder reaccionar. Por eso los invito a pensar en una solución de lucha para volver, a ella, por el socialismo, por la patria socialista.

¡Viva Chávez!



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Marcos Luna


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