"Crecimiento económico", el fin del socialismo y la humanidad

La humanidad no la representa el modelo cultural y de vida de los Estados Unidos. Aunque la idea hegemónica es que la totalidad de las personas, del mundo, bajo su dominio, se conduzca en las mismas condiciones sociales de vida, las que ofrece el capitalismo, y que sean colonizados todos, hombres, mujeres y niños, mediante los mismas estímulos de vida aquellos que tienen los más ricos y poderosos; se trata de la cultura, que podemos resumir en trazos gruesos, como consumista, egoísta, intolerante y racista, de la gente exclusiva que clama, ¡"distancia y categoría", todos podemos!

Sin embargo, muchas de las culturas no colonizadas aún, aisladas o en guerra, se parecen al ideal socialista por el cual fue asesinado Chávez, en que también se fundan en la realidad, en lo que nos da la tierra para vivir y en el cuidado de la madre que nos da de comer, conservan una notable diferencia con el capitalismo el cual se sostiene de mentiras e ilusiones mientras arrasa con la madre tierra. El socialismo promete trabajo y lucha para alcanzar el paraíso en la tierra; el capitalismo se nutre la explotación de sus esclavos obreros y de la naturaleza, pero, sobre todo, de la mente atontada de los explotados, mediante promesas vanas; cuelga ante los ojos de la sociedad paraísos inexistentes, como la zanahoria al burro, para que avance en la dirección que le conviene.

La sociedad capitalista fomenta la ensoñación individual, en sustitución de la realidad social, oculta la muerte de cada individuo para que luego "nos sorprenda" viendo una telenovela o viendo una película de cuentos de hadas; en medio de un sueño de salvación o de ascenso en la escalera social, o nos agarre de descuido escuchando al papa Francisco prometiendo vida después de la muerte, mirando al infinito, ¡muertos!, en el medio de la ilusión, individual pero gregaria, de salir del hoyo de la pobreza y el anonimato, algún día.

Así como el lujo y el éxito vano ilusionan al individuo dentro de la sociedad capitalista, el "crecimiento económico" es para la sociedad una ilusión de progreso y prosperidad; es un indicador del crecimiento pero de unos pocos capitalistas, no indica nada que suponga prosperidad social o desarrollo humano, más bien personal, o para muy pocas personas (el 1% de 7 mil millones de habitantes); para los socialistas no muestra igualdad, disminución del hambre donde aparece; o respeto por los derechos humanos, reducción de enfermedades endémicas y epidémicas, disminución de los analfabetas en el mundo, más democracia y tolerancia. En eso Lula, Evo y los otros de aquí y de más allá están pelados; "Crecimiento económico" es señal de que hay más consumidores de basura, más concentración del capital, más desempleados y menos sueldos, más pobres y menos ricos y sobre todo más ignorancia y tontos. Es el índice de cómo se comporta el capitalismo frente a la sociedad, de cómo la estruja para que su ciclo de explotación y acumulación se sostenga hasta que reviente el planeta ¿Hasta dónde puede crecer la economía capitalista sin que desaparezca la humanidad y la vida que la sustenta? ¿Acaso no es eso a lo que apuesta?

El socialismo reclama un cambio radical de estímulos y de vida, otra espiritualidad. El camino para alcanzar una sociedad sana, física y espiritualmente, una sociedad socialista, no puede ser "crecer económicamente", eso es una oferta engañosa, una promesa falsa. Desde el punto de vista material, el socialismo no existe sin racionalizar la producción y el consumo de basura. El socialismo visto en la economía como la ciencia humana que debería ser, empieza por distribuir la riqueza y el bienestar de forma igualitaria, sobre la aplicación de derechos distintos o desiguales según las capacidades y necesidades de cada quién, como dice Marx. Por eso es que en nombre del socialismo no se pueden ir hacia metas capitalistas, que son de sí excluyentes y clasistas (burguesas)…, alcanzar objetivos capitalistas para luchar en contra del capitalismo, ¡eso es un disparate ideológico y lógico!

Los economistas del gobierno de maduro proponen metas capitalistas, "crecer económicamente", pretendiendo congelar el crecimiento del hambre como suspendido en el tiempo, de la pobreza, de las enfermedades, del analfabetismo y la ignorancia…, hacerse los locos, mientras sueñan con finales felices imposibles, "durmiendo en el lomo de un tigre". No saben qué decir frente a la muerte porque para "crecer económicamente" tienen que olvidarse de que existe. Pero también deben olvidarse de la igualdad y la justicia social; ni siquiera por un tiempo (el tiempo donde la mano invisible del mercado lo arregla todo… ¡Que no existe!), sino hasta que el abismo de las insatisfacciones de los ricos determine que ya es suficiente para ellos… ¡Que jamás sucederá!

Ellos, los economistas del gobierno, no obstante creen que hay "etapas que se cumplen", o sea, que los ricos pueden, como propuso un economista avergonzado del capitalismo llamado Pareto, dejar que los pobres "aprovechen de los excedentes capitalistas", o que los ricos pueden volverse socialistas o revolucionarios, como lo alucina otro, pero menos avispado, el filósofo Wilmar Castro Soteldo. El caso es que el "crecimiento económico" solo le garantiza bienestar y beneficios a la burguesía, que así como concentra capital concentra bienestar, intensifica el capitalismo, amplía y profundiza las diferencias de clases entre explotadores y explotados.

Por ejemplo, el "crecimiento económico" Chino ha sido a costa de la explotación de miles de chinos (y no chinos); al costo de hacer muchas trampas y artilugios capitalistas para poder competir en el mercado mundial con las otras potencias CAPITALISTAS. Para que China creciera económicamente tuvo que renunciar a la justicia social y a la igualdad, al respeto sagrado a la naturaleza y a la cultural y tradición de cada pueblo chino, no en nombre del comunismo sino del capitalismo, y al medio ambiente, a la democracia; se tuvo que convertir en un verdadero dragón malvado y glotón. De China solo podemos esperar ahora que desarrolle un ejército invasor muy poderoso que pelee de tú a tú con la OTAN, por las reservas minerales, de energía, el agua y los bosques del mundo, sin escrúpulos, porque el "crecimiento económico" obliga a que sea así, porque el capitalismo es una máquina que obliga a que sea así, somete a toda conciencia asustadiza, que reclama paz, mesura o compasión a "dragones, leones, tiburones y águilas", por bien de la humanidad, los reformistas socialdemócratas, incapaces de imaginar una sociedad distinta al capitalismo, o pensar en su demolición total. China ya entró en el ciclo capitalista y solo la detiene en su locura otra revolución socialista que crezca en el corazón de su gente.

Si hay revolucionarios ahora en Latinoamérica tratando de cambiar el mundo deben distinguir las armas ideológicas con las cuales se lucha en contra del capitalismo (que es imperio y es neoliberalismo). Hay que saber si son las adecuadas o si más bien estamos alimentando al enemigo, fortaleciendo el suicidio de nuestras nacionaes en una competencia inútil y a costa de ellas y de la humanidad, dentro del mundo capitalista y por motivaciones baladíes. Ahora Chile debe distinguir entre revolución socialista y capitalismo, no hay términos intermedios. Perdida la "revolución pacífica" y conciliadora de Sallvador Allende, el mismo presidente señaló antes de morir: "ahora te toca a ti, Miguel Enríquez", dijo el joven dirigente socialista del MIR que lo adversó por sus poca fe en la revolución obrera frente a la violencia de la derecha, esa es la lección para no repetirla ahora: claridad en los objetivos, en la estrategia y en las tácticas, ¡lucha y conciencia política!



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Marcos Luna


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