Auditórium

Nos veremos en el infierno: ¿Cosechar sin sembrar?

Al cardenal Velasco: "Nos veremos en el infierno", escupiendo el féretro un fanatismo desbordado.

Frases para la historia.

La tragedia que se vive en Venezuela ha despertado una avalancha de comentarios, debido a la diáspora de venezolanos errantes por el mundo ante el drama humanitario que se vive en la patria de Bolívar.

El hambre que causa la hiperinflación es solo una muestra de la cruda realidad del país. Este es el rostro de la Venezuela de hoy, donde los objetivos alcanzados son la destrucción, violencia, hambre y muerte en su población.

Esto es Venezuela hoy un verdadero infierno, de una crisis económica que tiene destruido a el otrora rico país petrolero. Este "infierno" se lo vi a un joven con un severo cuadro de desnutrición, con su cuerpo famélico, sin masa muscular, un esqueleto humano con la piel pegada a los huesos. Su madre, en una céntrica avenida de una ciudad de este país solicitaba ayuda para su hijo, a quien le dedica con el dolor de su vida sus días. "Le doy de comer lo poco que consigo, para medio alimentarlo, lo que me tocó fue persignarme y rezar. Lo que veo diariamente en las calles de mi país, es una tragedia de un país bajado al infierno, un país que vivió en el paraíso.

El estado de abandono de PDVSA, el motor de la economía de Venezuela, es hoy un cementerio infernal de chatarra, donde los ladrones la desmantelan a sus anchas, el símbolo de la destrucción del tejido productivo del país.

El petróleo a pesar del rentismo petrolero transformó la economía y la cultura del país en el siglo XX, saliendo de la Venezuela agrícola, rural, y pobre. La explotación petrolera con la participación de empresas transnacionales creó ciudades petroleras en Anzoátegui, Monagas, Zulia etc. y de todas partes del país salió una multitud de personas en busca de trabajo. Así nació San Tomé en Anzoátegui, Y Guaraguao en Puerto La Cruz, con urbanizaciones que se construyeron en la primera bonanza del petróleo eran pequeños chalets, como salidos de un western norteamericano. Se fundaron acogedores clubes sociales, escuelas, hospitales, centros culturales… Todo venezolano de la época quería trabajar en la industria petrolera.

Pero en los últimos años las cosas han cambiado en Venezuela. Puerto La Cruz, que se perfilaba como la ciudad turística más grande y poblada del Caribe, y del Estado Anzoátegui, y pilar fundamental de la economía venezolana, se encuentra ahora en ruinas, con un vertedero de basura en pleno centro de la ciudad, donde pululan los zamuros en la Avenida Municipal antiguo centro comercial Mario Sánchez, así como la Avenida Intercomunal Barcelona-Puerto La Cruz hecha un desastre, a la cual le eliminaron un canal de circulación. Las casas de los trabajadores están hoy desoladas y desmanteladas. El empleo desapareció, y los comercios están cerrando sus puertas.

Lo que se vive en Venezuela es dramático. No es difícil pronosticar que el sector productivo nacional está en quiebra, trayendo como consecuencia el cierre masivo de comercios e industrias

El país enfrenta a una grave recesión, con una elevada hiperinflación y una criminalidad imparable, además de la grave escasez y altos precios de alimentos y medicamentos. La dramática situación es palpable en toda la geografía nacional.

La producción de crudo venezolano, se sitúa en torno a los 300.000 barriles diarios, según datos aportados por expertos del área. Esa cifra supone una disminución del 80% con respecto al volumen de hace 6 años.

Ahora la nomina laboral petrolera, incluidos los que vendían cupos de empleos, y se peleaban por mantener sus beneficios y puestos de trabajo están huyendo, dejando sus empleos, disminuyendo la capacidad operativa de la industria. A esta parálisis se le suma la militarizacion del sector petrolero, cuando se detiene a los trabajadores acusados de sabotaje, corrupción o incitación al odio. Hoy los jerarcas militares con contratistas afectos a la oposición se reparten las migajas de los contratos de servicios del cadáver de pdvsa, que todavía proporcionan ganancias, mientras, continúan las denuncias de corrupción que han salpicado toda la administración pública venezolana en los últimos años. A esto se le suma las sanciones que Estados Unidos viene imponiendo a la petrolera estatal, aumentando la presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro.

Basta dar una vuelta en Anzoátegui por los campos de: Bare, Osma, Dación, Melones, Elotes etc. Para ver como quedaron desmantelados estas aéreas operacionales de Pdvsa. Trabajadores de todos los niveles abandonando sus puestos de trabajo y emigrando.

Los últimos apagones en el país también han afectado a la producción de petróleo. La falta de seguridad no existe solo la vigilancia y el control político. Los militares llegaron para hacer negocios y meter presos a aquellos que se oponen al gobierno.

¿Cosechar sin Sembrar? No puede ser sin una política de identidad democrática, donde la sindéresis y el respeto, ante el sufrimiento del pueblo que opta por emigrar acosados por el hambre y la falta de oportunidades, como de los que son perseguidos por no comulgar con el pensamiento y las actuaciones revolucionarias totalitarias. Por eso recuerdo a todos. La Frase histórica que encabeza este articulo.

La diáspora de la gente mas pobre de Venezuela en pleno siglo XXI es la barbarie… es un signo de la inmensa descomposición moral que sacude a este país, mientras aquí tratamos de hacer una revolución al revés. La política en democracia reside en aceptar al otro y desarrollar el valor de la fraternidad. Lo que sucede en Venezuela me duele, siempre defendiendo lo bueno y señalando lo malo de la IVR y de la VR, tras 20 años de destrucción de la democracia.

Mi partido político ante este desastre es Venezuela. La tragedia venezolana, no es defendida por los políticos e intelectuales, los venezolanos de a pie nos encontramos con que: "no saber que hacer ante este desastre, cuando el dólar paralelo que rige la economía se acerca a los Bs. 11.000". A pesar de esta tragedia: que no se ha sabido derrotar y "resolver" por algunos dirigentes de la llamada revolución, que se olvidaron de los pobres.

En estos 20 años de la llamada revolución bolivariana, nadie hace nada para luchar contra la invasión comunista cubana, de árabes fundamentalistas, chinos, rusos etc. Vemos hoy con mucha tristeza: "Con el dolor del que ama a su Patria, y la ve en las manos de estos criminales que ahora secuestran a Venezuela. Le toca al pueblo derrotarlos ahora en la calle, sin miedo y sin dejar de votar cuando se presente una nueva oportunidad. No se le debe regalar la Patria a estas lacras colonizadoras".

La revolución bolivariana y hay que decirlo con mucho dolor dejaron de perfeccionar la democracia en base a educación y cultura de calidad, pleno empleo, obras civiles, autopistas, viviendas, hospitales, electricidad, agua, salud, seguridad, baja inflación, creación de liceos y universidades, reconocimiento político a todas las ideologías, etc.… es alarmante el decrecimiento de la calidad de vida de ciudadanos de la clase media y aumentando significativamente el porcentaje de pobres en las clases D y E. Esta es la razón por lo que la gente huye del país.

Con el brutal incremento del precio del dólar paralelo cerca de Bs. 11.000, los líderes del gobierno y sus aliados como los comerciantes extranjeros arriba mencionados, lo que buscan es resolver sus riquezas personales y "se olvidan" de los más pobres, engendrando en la mayoría de ellos el "coco" militarista. Espero entiendan todos los venezolanos y, sobre todo, los dirigentes políticos y gobernantes el significado profundo de aquella desconsolada frase del Libertador Simón Bolívar: "he arado en el mar".

En 20 años de revolución bolivariana tampoco se sembró el Petróleo, y se abandonó todo el plantel industrial de Guayana, el sector petroquímico, petrolero, agro industrial, el magnífico sistema educativo y cultural que había levantado el nivel socioeconómico de las grandes mayorías pobres en los vapuleados años de la democracia del siglo XX.

Esta son las consecuencias que pagamos todos los venezolanos este 2019 producto del saqueo de la patria, los platos rotos lo esta pagando la clase media, junto a un pueblo empobrecido por la diaria devaluación de su moneda en una economía dolarizada, con una terrible inflación y carestía de productos básicos. Hoy todos los partidos políticos no oficialistas lucen divididos en toletes sin líderes con pegada política, los venezolanos hoy son más pobres, y junto a empresarios honestos, observan con mucho dolor la destrucción de la democracia.

Percasita11@yahoo.es



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Edgar Perdomo Arzola

Analista de políticas públicas.

 Percasita11@yahoo.es      @percasita

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