Periodista Vannesa Davies: El 11-A, la primera víctima fue la verdad ( I )

Vanesa Davies es hija de un británico (mejor dicho de un galés) y de una española que nació en Francia (y cuyos padres fueron republicanos), pero que se ha hecho más venezolana que el mojito criollo. La conocemos a raíz de la espantosa riada de Vargas cuando aparece en titulares de "El Nacional" defendiendo los derechos humanos de algunas personas que quedaron retenidas en aquel infierno de muerte y fango. La imagen en la pantalla la hace aparecer mayor y diferente de lo que realmente es; apenas le extiendo la mano, y entramos en conversación, siento que nos conocemos de siempre: una joven dulce y serena, hermosa de alma; llena de hidalguía, de delicadeza y de un profundo amor por Venezuela. Vanesa Davies forma parte hoy de la Comisión de Diálogo que hace algunas semanas se instaló en Miraflores.

-¿Dónde naces?

-En el Tigre, Estado Anzóategui.

-¿Te gradúas en la UCV?

-Sí, en 1995. Yo no me gradué en el tiempo, tardé un poco porque comencé a trabajar.

-¿En qué te ocupabas?

-Bueno, trabajé dos años en Radio Fe y Alegría, y también en Radio Popular. Después como pasante en "El Nacional" desde 1991.

-¿Por qué el periodismo?

-Es una forma de servir, de ayudar a los demás. Todos los que estamos en esto nos gusta la escritura también. Es una forma de darle cabida a eso, pero en líneas generales por las ganas, por la voluntad de procurar ayudar a los demás, y para contribuir a que esta sociedad cambie positivamente.

-¿Cómo te sientes como periodista en este momento?

-Bastante mal. Mal por varias cosas: Primero porque se ha desvirtuado nuestro trabajo, nuestro papel en la sociedad. Si somos militantes políticos, pues ocupémonos de ello, poero no podemos engañar diciendo que estamos trasmitiendo información cuando en realidad lo que estamos haciendo es ejercer una posición desde un bando político. Eso es muy peligroso para la sociedad, independientemente de cómo yo me pueda sentir. Como yo me sienta puede ser irrelevante.

-¿Peligroso en qué sentido?

-Por un lado están los dueños de los medios diciendo que defienden una libertad de expresión, aunque, bueno, con lo que ocurrió con la censura del 11 al 14 de abril, pareciera que nos les importara tanto la libertad de expresión que dicen defender. Por otra parte estamos nosotros los periodistas, que pareciera que no nos doliera. Nosotros los periodistas no reaccionamos.

-¿Cuál es la respuestao excusa suelen dar tus colegas?

-Dicen: "Estamos cumpliendo órdenes", "estamos actuando porque es lo que nos parece correcto". No hay una reflexión axiológica. No hay una reflexión ética sobre su propia función y sobre lo que es realmente el papel del periodista. Está bien que el dueño del medio tenga sus intereses y los maneje como empresa aún cuando ellos digan que eso tenga algo que ver con la libertad de expresión. En definitiva lo que les interesa es su negocio.

-¿Estarán secuestrados por un sueldo?

-Es que nos hemos olvidado de esos principios que nos dicen que hay que darle cabida a todas las voces. Además, estamos en una sociedad en la que hay que profundizar la democracia, y más todavía esa democracia que se pregona con tanto ahínco, y que hay que fortalecer con la participación de todos. Hay que darle cabida a todo el mundo en los medios desde una posición realmente equilibrada y justa. Hoy, los periodistas, estamos permitiendo que se cercene el derecho de muchos sectores que sabemos que no tienen cabida en los medios de comunicación. Sabemos además que estamos participando en una suerte de campaña que se basan en infamias, y yo siempre traigo a colación el caso de los Círculos Bolivarianos. Si hay Círculos Bolivarianos armados que se investiguen y que se los desarme, pero no puede meter a todo el mundo en el mismo saco.

-¿Esto se ha planteado en la Comisión de Diálogo?

-Sí, precisamente, este ha sido uno de los puntos más traídos a colación por los sectores de la Oposición a ultranza. Ellos plantean que hay que desarmar a los círculos asesinos, a los círculos chavistas, pero les han respondido profesores de la UCV que participan en esa Comisión, por ejemplo, el profesor Samuel Moncada, Director de la Escuela de Historia, que ellos pertenecen a un Círculo Bolivariano. Y el profesor Samuel les ha dicho que el arma que posee sus los libros de historia y la Constitución, y ha dicho que el apoyo que ha recibido del gobierno es nulo. Bueno, esa es una delas campañas.

-¿Entonces, la función del periodismo actual lleva implícito una cierta venta del alma al Diablo?

-Yo misma me pregunto, ¿por qué los periodistas no estamos pensando ni en las consecuencias de lo que hacemos, ni en la responsabilidad que tenemos ante la historia, ante el país? Porque no es un argumento que tú le digas a la sociedad cosas como: "Yo cumplo órdenes". Eso a mí siempre me recuerda a los militares que reprimían en las dictaduras del Cono Sur, que justificaban sus abominables acciones amparándose en la premisa de que estaban cumpliendo órdenes. Es que nadie te puede ordenar matar a otro. Y en este momento sabemos la fuerza que tiene la palabra, y en la coyuntura por la que pasa actualmente Venezuela, aceptar una orden así, es aceptar que vas a ir a matar a alguien, y uno no puede aceptar esas órdenes impunemente. Uno no puede quedarse tranquilo.

-Puede ser que sr les haya metido en la cabeza que de no actuar así son pro-gobierneros.

-Porque debo aclararte que la idea no es convertir a los medios en unos centros panfletarios a favor del gobierno, o en propagandistas chavistas. No señor, es que los medios de comunicación tienen un papel que cumplir y deben jugarlo. Deben colocarse en el lugar justo y darle cabida a todo el mundo equilibradamente. Deben denunciar las cosas malas que de seguro las hay en este proceso, y tienen que hacer conocer las cosas buenas que se han producido en razón del gran debate nacional que de hecho existe. Pero sólo tienen palabras para pintar un panorama apocalíptico con una clara intencionalidad política.

-¿Por qué son tan pocos los periodistas que se atrevan a decir estas cosas que tú me estás planteando? ¿Cómo es posible que un ser humano, un profesional, pueda prestarse para ser usado, para que a través de su función se puedan propalar mentiras, calumnias y distorsionar tanto las informaciones? ¿Qué pasa?

-Es muy precaria la formación que recibimos en las universidades, al menos en la parte ética y sobre la reflexión que debe tenerse en una responsabilidad tan grande. En estos dos aspectos nuestra formación deja mucho que desear. Hay periodistas que ni siquiera se han leído el Código de Ética, ¡y tú los ves trabajando! ¿Qué es eso, entonces? ¿De qué me hablas? ¿Qué me dices? Y mientras existamos profesionales así, tengo que incluirme, es comprensible que tengamos medios como los que tenemos. De este modo tú te encuentras con que hay alguien que da órdenes, que impone líneas, pero ¡cuidado!: hay quienes las ejecuta. Si no hubiera ejecutores yo creo que las cosas serían diferentes. Si los periodistas nos opusiésemos fuertemente a la manipulación, a la descontextualización, a todos los rasgos de compleja y calculada ciencia para distorsionar la información y que vemos actualmente en los medios de comunicación, las cosas serían distintas. El problema es que los periodistas estamos permitiendo que eso suceda, y me incluyo, porque no me siento pura en lo más mínimo.

-¿Cuánto tiempo más estaremos en el corazón de las tinieblas?

-Toda profesión que pierda su norte ético le va a suceder lo mismo, y creo que lo podemos ver en profesionales de la medicina, del derecho, ingeniería, académicos, administradores, etc. Hay una pérdida cierta y abismal del sentido ético en las profesiones. Imagínate ahora ese mal ejercicio del periodismo, la carga inmensa de veneno que por eso se echa sobre todo un país, dividiéndolo, desintegrándolo. Todo el efecto negativo que esto representa sobre las esperanzas de un pueblo. Sin embargo, yo creo que todavía estamos a tiempo.

-¿Para mejorar humana, positiva y éticamente?

-Yo espero que sí. La sociedad espera ese cambio de nosotros. Ella espera que no seamos complacientes frente al poder, pero espera que seamos justos.

-¿Y no han sido los periodistas justos?

-No lo hemos sido. En estos tres últimos años no lo hemos sido.

-¿Cómo crees tú que la historia recogerá toda esta espantosa trama de un Golpe en el que los medios jugaron un papel crucial, y los periodistas fungieron como escuadrones de ataque en primera línea?

-Yo creo que será una página muy negra. Porque si alguien estudia la historia a través de los periódicos, como suelen hacerlo muchos, se va a encontrar con que en unos días hubo periódico, y otro día no lo hubo. Que de repente estaba mandando un señor llamado Hugo Chávez, y al día siguiente un tal Pedro Carmona y así y todo se rechazó hablar de Golpe de Estado en algunos periódicos de circulación nacional. Siguió luego otro vacío, y volvió de repente de nuevo Chávez a la presidencia. Yo creo que nos han querido secuestrar la historia. Y la historia pasará obligadamente por ese segmento donde no se habló francamente, donde no se dijeron las verdades. Todavía algunos medios de comunicación le niegan al país el hecho de que en Venezuela el 11 de abril ocurrió un Golpe de Estado. Hay medios que se niegan a hablar de Golpe de Estado. Utilizan un eufemismo, tal como, "los sucesos de abril". ¡Por Dios, qué "sucesos de abril", hubo sencilla y llanamente un Golpe de Estado! Imagínate, cuando a unos periodistas les llega a costar llamara a las cosas por su nombre, a lo que se ha llegado. Tenemos que empezar por decirnos las verdades para poder entrar en un sincero proceso de encuentro entre sectores enfrentados, en un franco proceso de diálogo, de reconciliación con justicia, de reconciliación con la verdad.

-¿La gran víctima entonces de este momento es la verdad?

-La verdad ante todo, José. Yo no veo que haya ningún interés, ningún propósito de permitir que los venezolanos tengamos acceso a las verdades cotidianas que deberían aparecer reflejadas en los medios de comunicación. Yo no quiero hablar de la Verdad, que es una posición que, incluso está en discusión en las universidades, pero en todo caso sino es la verdad son las verdades. Los medios de comunicación nos están imponiendo la verdad, la verdad de ellos, que además es la vedad de un sector de la oposición, y no se nos permite tener acceso a todas las verdades.

-Hace poco escribí un artículo: "A mover el culo", título que tomé de una canción mejicana, el argumento es ese: cuando los medios se ponen en cadena, y ordenan mover el culo, se generan entonces paros, huelgas y marchas. Salen un montón de parroquianos, como borregos, a eso, a mover el culo. ¿Vivimos bajo un terrorismo mediático impuesto a machaca martillo?

-Es un momento muy doloroso y no precisamente por la censura del Estado. Es por las presiones, las líneas informativas, los editoriales, la pertinaz manipulación, y esa censura promovida desde los medios, que se hizo más que evidente en el caso de los días 11, 12 y 13 de abril.

-¿Y la responsabilidad de ustedes?

-Exacto, también por nuestro silencio, por nuestra complicidad con esas imposiciones. Todo eso hace que el periodismo sea una historia negra en este momento a mi modo de ver.

EN EL TORBELLINO DEL 11-A

-¿Cómo te sorprenden los voraces acontecimientos del 11-A, precedidos por esa consigna de "ni un paso atrás"? ¿Cómo te sentías como periodista obligada a trasmitir una información sin cortapisas?

-Primero hubo mucha impotencia, independientemente de posiciones políticas personales que tengamos, y eso hay que reivindicarlo, es nuestro derecho, pero resulta intolerable y de una total falta de respeto, utilizar nuestro grabador, el micrófono, nuestra pluma y la palabra para imponer posiciones políticas. Hay una diferencia entre una cosa y la otra. En ese momento, te digo, sufrí una gran impotencia, sobre todo cuando veíamos a la televisión como una foto fija con la imagen de la marcha de 11-A. Era una gente que salió a manifestar, a ejercer su Derecho Constitucional, pero lástima que poco después esa misma Constitución no les fuera a importar nada y la iban a echar por el piso. Ahora sí les interesa la Constitución, pero en aquel momento terrible del 11-A, por la tarde, o entrada ya la noche, la Constitución estaba siendo deshecha, por los mismos que hoy la viven implorando, reclamándola en nombre de un Estado de Derecho que antes le habían negado a casi todo el mundo.

-Y con tu impotencia a cuesta, ¿qué era lo que más te angustiaba?

-Ese llamado de marchar hacia Miraflores que habían lanzado Carlos Ortega y Guaicaipuro Lameda, entre otros. Frente a Miraflores había una enorme concentración a favor de Chávez, una concentración que los medios habían censurado, y que el único que la había difundido era el Canal 8. Entonces, en cierto modo, aquella muchedumbre marchaba a ciegas, y yo me preguntaba: ¿Cuánta de esa gente que está marchando, probablemente con mucha alegría, fervor y entusiasmo, ejerciendo democráticamente su derecho, se va atrever acercarse a Miraflores cuando allí hay tantas personas como las del otro bando, pero quizá no lo sabe? De modo que hubo una irresponsabilidad muy grande, porque adrede se les fue llevando a Palacio porque no sabían que allí estaban los simpatizantes de Chávez.

-¿Dónde te encontrabas en ese momento?

-En mi trabajo, en "El Nacional". Este periódico había lanzado ediciones vespertinas, y venía desplegando una serie de actividades especiales con títulos como "La Batalla Final Será En Miraflores". De modo que parecía que venían alentando un conflicto feo. Y cuando comenzó el tiroteo, yo me acordé de toda la gente que decía que se estaba buscando un muerto. Y era evidente que estaban buscando un muerto, porque comenzaron los francotiradores a disparar contra la gente, y algunos manifestantes a caer abaleados, y luego la revelación de que la mayoría eran bolivarianos.

-¿Y la Policía Metropolitana?

-Por otro lado, la Policía Metropolitana al mando de Alfredo Peña no tenía claro su papel, que era, ¡por Dios!, el de evitar a todo trance que las marchas se encontraran. Se entró en un total caos y en una demencial confusión, y pues bien, los muertos estaban servidos.

-Las imágenes no te daban respiro. ¿Era como un túnel?

-Sí. Veía las imágenes de la Policía Metropolitana, abriéndose camino y disparando contra los chavistas que estaban concentrados en Puente Llaguno. Luego vimos a los concejales del MVR disparando... Fue un estado de confusión tan grande, y al mismo tiempo se te revelaba tan evidente el plan que se había urdido, de modo que estabas como en un punto de que sabes que te vas a caer estrellándote contra unas rocas, y no puedes evitarlo. Una aplastante sensación de que algo inexorable estaba ocurriendo. Y de hecho fue así.

-¿Cómo ser humano, ya fuera de tu función de periodista, ¿qué pasaba por ti?

-Como te digo, una sensación terrible. Como ciudadana tengo derecho a tener un juicio sobre las cosas: cuando se comenzó a forjar la campaña de que Chávez era un asesino, yo me sentí muy triste. Repasaba este proceso que se había venido gestando...

-¿A qué hora sales de "El Nacional"?

-Cerca de las ocho de la noche con el peso de una desesperación muy grande, porque era como la abolición de la verdad.

-Y tú, periodista.

-Así es; a esa hora me metí en una fuente de soda que queda frente a "El Nacional". Allí nos reunimos un grupo de periodistas, compañeros universitarios, y vengo entonces a enterarme que alguno de estos colegas habían estado en Miraflores, cubriendo los acontecimientos. Entonces, cuando vimos las imágenes de los concejales del MVR disparando (yo no estoy justificando que ellos hayan estado disparando), que repetían una y otra vez, y aquel montaje televisivo que después nos enteramos se había hecho, donde los hacían aparecer disparando contra la marcha de la oposición, la gente allí concentrada y veía aquello y exclamaba indignada, que los del MVR eran unos asesinos. Qué impotencia, se había manipulando horriblemente haciendo un montaje televisivo y la gente que veía aquello realmente pensaba que se estaba masacrando a los que habían llegado del Este. Para mí, de veras, aquello era la abolición de la verdad.

-Es decir, ¿tú sí sabías, en aquel momento, que lo del Puente Llaguno se trataba de un montaje televisivo?

-Claro. Compañeros universitarios que habían llegado de Puente Llaguno y habían visto todo aquello decían que eso no había sido así. Ellos ante la indignación de la gente les respondieron que eso no había sido así, e incluso dijeron: "Estos locos sacaron esas pistolas, que no debieron haberlo hecho, pero ellos no le estaban disparando a la manifestación que venía de Chuao, lo estaban haciendo contra la Policía Metropolitana". Es cuando tú comienzas a atar cabos en aquel enjambre manifiesto de conspiración: Se declara una huelga general a la que se suman los periódicos, ¿qué es eso sino conspiración? Pero esa huelga evidentemente fracasa, y no fue la huelga que nos quisieron meter por los ojos, y aún en vista de que fracasa insisten en mantenerla porque el plan golpista les exigía mantenerla viva hasta que la presión llegase a los cuarteles y así forzar los pronunciamiento militares. Luego, cuando vas uniendo las piezas del rompecabezas te encuentras con ese "enorme servicio" que vienen a prestar esos inocentes que mueren, y que durante tanto tiempo se habían estado "anhelando". No se trata de una fe ciega al presidente o a la gente que está alrededor de él. No, nada de eso. El montaje no sólo de Puente Llaguno, sino de todo lo otro que se había venido urdiendo para dar a la final con lo de los pronunciamientos militares se hace tan gruesamente burdo, que no hay Cristo que pueda sostenerlo sin que al primer análisis se haga polvo.

-¿Para ti en aquellas circunstancias, ver todo claro resultaba muy peligroso?

-Claro, ¿porque a quién le podían favorecer aquellos muertos, chico? Y te hago esta pregunta, porque en el delirio de montajes y de inventos que se hacen llegan hasta la locura insólita de insultarte. Insultan nuestra inteligencia. Es que incluso han llegado al extremo de querer hacernos creer que fue Chávez quien ordenó matar a su propia gente. Está allí en Miraflores una gente que ha permanecido vigilante durante tres y cuatro noches, apoyando al Presidente, entonces el guión que se nos quiere inocular es el que Chávez el 11-A ordena a unos francotiradores que disparen contra su propia gente, y a la vez se carguen a unos cuantos de la marcha que venían de Chuao. Y lo hace con toda la sangre fría del mundo. No sólo eso, sino que el mismo Chávez tenía la intención de impedir que las imágenes salieran, cuando lo cierto es que a él le sabotean su cadena.

-¿Es entonces un hecho que a la cadena presidencial la sabotean?

-Eso ya es un hecho, y se saben quiénes fueron. Fueron personas vinculadas a medios privados. ¿Y tú me vas a hacer creer a mí, que el hombre que está trasmitiendo una alocución a la Nación, y al que tú se la saboteas, puede a la vez tener interés en que esa misma cadena no se oiga, no se vea? Independientemente de los errores que hubiera cometido el gobierno, porque no se trata de que yo esté haciendo una defensa a ultranza ni del gobierno ni del presidente, pero chico, no me ofendas, que yo soy un ser pensante. Y no hables por favor por mí; yo creo que uno tiene capacidad de razonar lo que está aconteciendo. Tenemos, caramba, capacidad de análisis y podemos razonar las cosas totalmente descabelladas que nos han querido imponer. Por otro lado, de ser el señor Chávez tan sanguinario como nos lo quieren pintar, ¿cómo es que don Pedro Carmona Estanga sale tan fresco para Colombia? Chico, aquí los únicos presos son los que estaban disparando en Puente Llaguno. Aquí, los grandes golpistas están fuera del país. Entonces nos encontramos con la horrible paradoja de que el fulano señor "sanguinario" Hugo Chávez Frías les respetó los derechos humanos.

-Y aún así, viene el periódico "2001", y te pone en titular de primera página "Talibanes en la Asamblea Nacional". Añaden que al pobrecito Carmona Estanga le hicieron una maligna inquisición.

-Esas son todas las incongruencias que no cesan. Primó en esa cascada de horrores la confusión de la gente que no tuvo acceso a otras verdades, y aún pareciera pesarles que nos estemos enterando. Pero, chico, si había confusión incluso en el propio sitio de Miraflores, ¿cómo debió ser para la gente que recibió la información a través de los medios de comunicación? Se armaban montajes al tiempo que locutores inducían razonamientos, y perdóname que te insista, estábamos ante la total abolición de la verdad.

-Desatado ya el Golpe, y al alba del otro día, ¿cómo vas recibiendo esa "subrrealidad" en la que te siguen sumergiendo los medios?

-Bueno, veo esas imágenes de Chávez en Fuerte Tiuna donde ni siquiera le dan la oportunidad de hablar, ni usar los medios de comunicación, ni de poder decir si renunció o si no renunció, qué estaba pasando, si fue a negociarsi no lo hizo. No pudimos saber nada, se nos negó ese derecho. Se le negó al presidente a informar y se nos negó a nosotros el derecho a recibir la información veraz y oportuna. Imagínate cómo nos podíamos sentir más allá de que se fuese chavista o antichavista. Sigues en una total incertidumbre: ¿Qué viene ahora?


Hacemos una pausa y aprovecho hablarle a Vanessa del libro "Periodismo: Vergüenza y Crimen", del escritor español Carlos Fernández Liria, que trata del Golpe mediático en Venezuela. En él se plantea que la libertad de prensa y la prensa privada son incompatibles. De modo que Fernández, ante el constante estado de inestabilidad provocado por los medios no ve otra salida que, de manera constitucional, estatalizar los medios de producción de la información, y devolver al espacio público la libertad de expresión.



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Entrevista de José sant Roz a Vannesa Davies

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 jsantroz@gmail.com      @jsantroz

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José Sant Roz

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